sábado 24 de octubre de 2009
La noche más larga de Xosé Humberto Baena
"Recuerdo aquellos días como si siempre fuera de noche", nos comenta Rafael Seco de Arpe, "Fierro", responsable del aparato de propaganda de Castilla en el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico) en 1975. "Esas calles desiertas, húmedas y que no llevaban a ningún sitio, con el peligro acechando en las esquinas, o en los negros coches de los sociales, se me siguen apareciendo en mis pesadillas".
Él fue testigo de los últimos coletazos del franquismo. Los años de plomo en que tantos jóvenes fueron apresados, torturados y encarcelados por motivos políticos por el aparato represivo. La lista de asesinados en los 70 hasta la muerte de Franco llega a las 44 personas.
Un sistema que llegó avasallando a la población civil, y murió de la misma forma, con la intención de llevarse por delante a quien opusiera resistencia. En los años de la posguerra, las causas de muerte que llenaban los expedientes de los ejecutados en las prisiones fascistas siempre decían lo mismo: "Muerto en intento de fuga". Como una macabra repetición del destino, los que caían en los últimos años del franquismo encontraban al día siguiente en los diarios del régimen su epitafio en el titular que informaba que habían intentado matar a un policía.
El reloj de Xosé Humberto Baena, militante del FRAP de 24 años de edad, marcaba las 22:15 la noche del 22 de julio de 1975, cuando fue abordado por policías en la calle Apodaca. Al ser arrojado violentamente al suelo en su detención, su reloj se quedó parado, y ya nunca más volvería a andar. Comenzó entonces el esperpento macabro de un Consejo de Guerra franquista (con civiles) en el que le acusaron de haber matado a un policía (Baena firmó la declaración tras unas interminables jornadas de tortura, y porque nunca pensó que lo fueran a matar). Otros compañeros del Frente habían sido detenidos. Al término del juicio farsa más salvaje de la justicia española, dos miembros de ETA y tres del FRAP (entre ellos, Baena) fueron ejecutados. Los tres últimos en Hoyo de Manzanares, la madrugada del 27 de septiembre de 1975, aplicando el franquismo su principio inexorable de la crueldad inútil que acompañó al régimen durante sus cuarenta mil días. Ni las peticiones de clemencia al rey (que ya salvaguardaba los intereses del Estado), ni las peticiones del mismo Papa a Franco, ni la presión internacional, el asalto a la embajada española en Lisboa, la petición mexicana de expulsión de España de la ONU... nada pudo parar la bota de la venganza. Los batallones de ejecución estaban formados por policías y guardias civiles voluntarios, gente que aún hoy sigue viva y que no guardarán en su almohada las mismas pesadillas que refiere Fierro en sus noches. Flor Baena, hermana de Xosé Humberto, recuerda que aquel día el batallón iba pletórico a realizar su tarea, y una vez tiroteado el joven vigués lo celebraban delante de los familiares y amigos como si estuvieran brindando por una victoria.
Luis Eduardo Aute escribió aquellos días Al alba, en la que cantaba "presiento que tras la noche vendrá la noche más larga". Promiscuals, de la mano de José Ángel Lázaro, dedican esta canción al documental "Septiembre del 75", con la esperanza de poner fin a la noche más larga, que no era la muerte a tiros en el pelotón de fusilamiento franquista, sino la que vino después, y que habla de la amnesia, del "Borbón y cuenta nueva", de la invisibilización de la página arrancada de la historia, la cal en la memoria para que no se sepa que hubo miles de jóvenes que se entregaron en vida, hace tan solo un puñado de años, para que el monstruo no muriera como murió (en la cama, dejando todo atado y bien atado en el estamento judicial y con demostraciones de poder absoluto, nombrando a su propio heredero) y se abriera un proceso verdaderamente democrático y popular.
Flor Baena sigue luchando hoy (recogiendo el testigo de su padre y de su madre) por la anulación del juicio que mantiene en la historia que su hermano fue un asesino. Manteniendo la llama de la vela que le dejaron sus padres desde 1975 por recuperar la dignidad y la memoria de Xosé Humberto, para que de una vez, por fin, su reloj pueda volver a caminar y aparezca algo de luz en la noche del olvido.
Las cartas que Baena escribió desde la prisión de Carabanchel (otro de los símbolos de la crueldad franquista desaparecido de la memoria recientemente por quienes hablan de memoria histórica y son incapaces de reparar a las víctimas del franquismo), cartas que se pueden encontrar por internet, acaban resultando una tesis sociológica sobre cuáles eran las condiciones de vida de los jóvenes que decidían dar el salto a las organizaciones revolucionarias para tratar de luchar por mejorar sus condiciones de vida. A él le detuvieron una vez en Vigo, en una manifestación estudiantil (era estudiante universitario), y ese acto incauto le costó el empujón hacia la marginación social contando con apenas 20 años de edad (la policía le retiró el "código de buena conducta", necesario para conseguir un trabajo, y hubo de decir adiós a su prometedora carrera para condenarse de por vida a trabajos eventuales, indignos y peligrosos (acabó de peón de fundición), y terminar huyendo de su ciudad natal por presiones policiales tras participar en la colecta para pagar la tumba de un obrero de Fenosa tiroteado por un guardia civil en un Primero de Mayo en Vigo).
Hoy, estos antiguos hijos del pueblo se contarán por miles y seguirán viviendo, sobreviviendo, en una España que los ignora y que decidió no mirar siquiera a los responsables de tantas masacres, en los días en que asistir a un Primero de Mayo o realizar una pintada en solidaridad con los compañeros se convertía en un arriesgado asunto de vida o muerte.
Desde el 6 de noviembre, podemos ver en el Pequeño Cine Estudio la película "Septiembre del 75", que acaba de ganar el 2º premio de la sección Tiempo de historia de la Seminci.
viernes 18 de septiembre de 2009
De aquellos sueños, estas prisiones
Desde que tenía 14 años, el joven Amadeu Casellas se entregó al ideal anarquista. En aquellos tiempos vivía bajo la bota del franquismo, y el ambiente de conflictividad social exigía cada día respuestas por todos lados. Poco después, a finales del año 1975 murió el perro (en la cama), y quedó la rabia. La rabia porque todo, como avisó el jefe del Estado desde casi la ultratumba, había quedado atado y bien atado: en unos meses se firmaría una paz basada en la amnesia y la amnistía general (incluida la del Régimen, que durante 40 años llevó a cabo la mayor de las represiones vividas en Europa Occidental tras el Holocausto nazi).
Así que en 1976, Amadeu participa en numerosos atracos a bancos para ayudar a financiar las luchas obreras de esa Transición tan idílicamente representada en los documentales actuales. La prensa de entonces lo llegó a denominar “el Robin Hood español”. Las incontables jornadas de huelga (y la salvaje represión que se ejercía contra la juventud en los también incontables asesinatos –Reboiras, Ruano, los asesinados el 3 de marzo en Vitoria, los del 27 de septiembre en Madrid y Catalunya, los abogados laboralistas de Atocha, los sanfermines del 78, Gladys del Estal en el 79...) hacen que el clima laboral tome un cariz pre-revolucionario, ante el cual las cúpulas de los sindicatos y los partidos obreros mayoritarios decidieron cometer la mayor de las traiciones a sus propios ideales, firmando una rendición ratificada en los Pactos de la Moncloa.
Casellas es detenido en 1979, año en el que entra en la Modelo barcelonesa. También son los años de los motines de la COPEL (Coordinadora de Presos En Lucha), acciones por la dignidad en las prisiones, como formas de protesta por la terrible situación de las masificadas cárceles del Estado en aquellos años, donde la convivencia entre presos, heroína y tuberculosis (sustituido posteriormente por el sida) estaba patrocinada por el Ministerio del Interior.
Prácticamente desde entonces (cuando salió en 1981, volvió a atracar bancos para seguir devolviendo el dinero robado –por los bancos– a los movimientos en lucha y a las personas necesitadas, y así volvió a entrar en prisión en 1982 y en 1985 por última vez), Amadeu no ha conocido la libertad. En su historial “delictivo” no constan delitos de sangre, y seguramente si sumamos todo lo que robó hace más de 30 años no llega ni a igualarse con las stock options que cobrará un solo directivo cuando toca reparto de beneficios anuales en el Banco de Santander, ni a la cantidad que haya “desaparecido” según los sumarios de Gescartera, de la PSV o de cualquier cooperativa inmobiliaria, filatélica o de ahorros que se juega en el casino sus activos y los pierde.
Desde 2008, Casellas se está pudriendo entre la humillación y la invisibilización absoluta. La ley, que trata a los seres humanos según su condición, establece un tope de años de condena, y Amadeu los cumplió el año pasado, en que debía conseguir automáticamente el Tercer Grado. Pero se le considera peligroso, porque la ley defiende antes a la propiedad que a las personas. Por eso lo mantienen a la fuerza en la cárcel. Y por eso él ha iniciado ya varias huelgas de hambre. La última ya suma más de dos meses, y desde el 7 de septiembre ha anunciado que suma una huelga de sed a su ya precarísimo estado de salud, y que llegará hasta el final. Sus carceleros desde hace tiempo no le permiten recibir visitas y le intervienen el correo con las muestras de apoyo, que ya nunca le llegan. Y desde instituciones penitenciarias le responsabilizan de todo lo que suceda fuera de las cárceles, con lo que cualquier denuncia que se hace de su situación le pasa factura entre las invisibles rejas de nuestra democrática sociedad.
Una persona digna en un mundo que nos quiere sumisos.
Si hubiera elegido el camino de la rendición cuando tantos compañeros de viaje se subieron al tren que circulaba a toda velocidad por la tercera vía, probablemente ahora habitaría el confortable despacho de una de las sofisticadas lavanderías del establishment político (un sindicato, una ONG, una Fundación, quizá un partido político… u otras formas de existencia del funcionariado).
No lo conocemos, pero sabemos quién es. La BSO de Hechos Contra el Decoro nos da la pista: "¿Que sabes de mi vida? ¿Y qué te voy a contar? No te he visto nunca, y te conozco bien. Como la moneda esto tiene dos caras: por un lado el obrero, y por otro, el burgués..."
Seguro que él soñaba desde los 14 años con el lema de los anarquistas de los años 30, que en los vehículos de los milicianos y en sus banderas negras, exhibían orgullosos y esperanzados la consigna “U.H.P.” (“Uníos, hermanos proletarios”). Ahora esas son las siglas de lo que cada día le alcanza a ver la vista entre los barrotes, hasta que sus ojos de luchador libertario, tras casi 30 años privado de libertad, se acaben por apagar mientras la sociedad, que debía reconocerlo y liberarlo, lo ignora: U.H.P. (Unidad Hospitalaria Penitenciaria).
domingo 13 de septiembre de 2009
l@s niñ@s y el recuento general
Mañana comienza la vuelta al cole... Esa institución tan incuestionable, no ya solo por las fuerzas políticas o agentes sociales de nuestra sociedad, sino también por las fuerzas políticas y los agentes policiales de nuestra propia conciencia.
Una cárcel positiva y levantada para nuestro bien, un recinto vallado para nuestra seguridad, un horario férreo para fomentar nuestra disciplina, una amenaza de expulsión permanente si no se acatan las reglas bajo el principio de autoridad... todos ellos principios fundamentales del sistema. Un sistema tan evolucionado que nos ofrece prisiones sobre un envoltorio atractivo (la publicidad que nos vende una felicidad alcanzable en largos plazos, las cadenas del trabajo precario que nos ofrecen para conseguirla, los modelos de ocio, de sexualidad, de familia, de pareja, que nos vende la educación televisiva a través de sus series, películas, prensa rosa y demás inocentes espectáculos modernos...)
La escuela del mundo al revés. Todo comienza en el momento tan vulnerable en que las criaturas forman su sensibilidad y su carácter... en el que se les quedará impreso para siempre el sello de la carencia y quedarán marcados sus rasgos esenciales y sus emociones. Niñas y niños que en tantos momentos desean ver la escuela ardiendo, cuando se convierte en un cementerio de sueños e ilusiones, un reloj parado que mantiene secuestrada la magia de los ojos infantiles, una creatividad perdida, un contenedor de las frustraciones de profesores derrotados, esa flecha cuyo final está marcado ya en tantos casos, y cuyo destino infranqueable es ser la carne de cañón tan imprescindible para que funcione el sistema... Niños y niñas uniformados que si no son como los demás quieren que sean, no les será devuelto el amor. Niños y niñas camino de convertirse, a pasitos cada vez más rápidos, como explica la película "Revolver", en "monos trajeados suplicando la aprobación de los demás".
Niñas y niños que sólo desean entregarse al juego, y acaban viéndose sometidos al mundo y a los principios de los adultos, desde la escuela a la casa. Magia, brillo, creatividad, iniciativa... acaban perdidas en el extinto País de los Sueños, para ser sustituidas por disciplina, obediencia y reglas (reglas no sólo para convivir, sino también para crear y para jugar). "El sistema que nos enfermó, nos enseña a leer y escribir", decía una canción de Rage Against The Machine. Nuestro paso por la escuela cumple a la perfección las instrucciones de los que Nico Hart llamó los tres ejes de la mercantilización escolar: formando al perfecto consumidor, a la mano de obra necesaria y al audaz competidor que se lance a la conquista de los mercados. Formados para aprender nuestros deberes, la escuela no nos enseña a buscar nuestros placeres. Los itinerarios educativos de la educación bancaria y el silencio reverencial ante la figura del profesor hablan poco (y cada vez menos) de la formación emocional, espiritual, creativa o sensitiva de los educandos, ni del profundo valor transformacional de la lectura. Qué decir del fomento del reconocimiento del otro, o del apoyo mutuo, cuando individualismo y libre competencia son los principios transversales desde la educación al mercado.
Una escuela que tan a menudo genera prejuicios en vez de inquietudes, bloqueos en vez de estímulos... Decía Galeano que "el mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa", y que "mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños". Miedos, llantos, creencias negativas sobre nosotros mismos, quedan escondidas en nuestros agujeros secretos, que solo unos pocos afortunados podrán tocar después, de adultos, si tienen las herramientas adecuadas para iniciar ese viaje de recuperar el poder.
Una escuela que nos educa en una sola dirección, sin fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionarlo todo. Quizá sea por eso que los media informan de los padres que no llevan a sus hijos a la escuela como si fueran delincuentes, mientras lo normal y bien visto es que los padres lleven a sus hijos a la escuela cuanto antes mejor (y les apunten a todas las extraescolares que se pueda) para que no molesten en casa. Y hace no tanto, Iñaki Gabilondo avisaba de los peligros que entrañaba no escolarizar a los niños ("¿qué problemas de socialización no tendrán después?" era la simpática frase que dejaba colgando al final), vendiendo el miedo y la idea de que, quien no escolariza a una criatura, lo encierra bajo llave en un baúl. Lo bien visto es que los niños estén educados atados a la pata del televisor, principal educador de la familia.
En el Estado, unas 4.000 niñas y niños (unas 2.000 familias) forman parte del colectivo que se educa en formas alternativas a la escuela, ya que aquí la educación es obligatoria (otra trampa, ya que sobre el atractivo principio de evitar que muchos jóvenes comiencen a trabajar antes de tiempo, se criminaliza a quien quiere apostar por hacer algo diferente, no desde los intereses del padre sino desde los intereses del niño; no desde los intereses del Estado o del mercado sino desde los intereses del niño, que acaba siendo objetivo del Estado y de sus programas educativos).
Mientras, en EE UU la cifra de gente que "crece sin escuela" supera el millón de criaturas, que son educadas ya sea en casa o en colegios no reglados. El principio es "acompañar" al educando, no imponer. Asesorar sobre la plena dedicación a él, no indicarle el camino bajo el miedo a no ser respetado por él o por el grupo. Aquí, sin embargo, la presión escolar, el abandono, el fracaso, el bullying y la conflictividad, cada día lamentablemente ocupan más espacio entre los titulares cotidianos.
Al final, no es más que un ladrillo en la pared..., al final, no eres más que una pieza más en el engranaje del sistema...
jueves 10 de septiembre de 2009
poema de nieve y fuego

TIERRA DE FUEGO
Los turistas se desperezan y excitan
cuando la cresta del glaciar se resquebraja.
Ese derrumbe de la naturaleza gótica
provoca exclamaciones de jubiloso espanto.
Tal vez retrocede por vergüenza,
tal vez por los disparos de los flashes,
tal vez por los lamentos de asombro.
El éxito, la extinción.
La naturaleza, sí, imita al arte.
TERRA DE FOGO
Os turistas espreguízanse e excítanse
cando a crista do glaciar escacha.
Ese derrubamento da natureza gótica
provoca exclamacións de xubiloso abraio.
Talvez retrocede por vergoña,
talvez polos disparos dos flaxes,
talvez polos laios de asombro.
O éxito, a extinción.
A natureza, si, imita a arte.
TERRA DE FOC
Els turistes fan estiraments i s’exciten
quan la cresta de la glacera s’esquerda.
Aquest esbucament de la natura gòtica
provoca exclamacions de joiós esglai.
Potser torna enrere per vergonya,
potser pels trets dels flaixos,
potser pels laments de sorpresa.
L’èxit, l’extinció.
La natura, sí, imita l’art.
SUAREN LURRALDEA
Turistak urduritu eta artegatu dira
glaziarraren gandorra zatitzen denean.
Izaera gotikoko amiltze horrek
harridura pozgarriko oihuak sortzen ditu.
Agian lotsarengatik atzerantz egiten du,
agian flashen argiengatik,
agian harridurazko kexu oihuengatik.
Arrakasta, suntsipena.
Izadiak, bai, artea imitatzen du.
(La ilustración es de El Roto, el poema de Manuel Rivas, de su último poemario tetralingüe. Su lectura nos permite, gracias a Biel Mesquida, Jon Kortazar y él mismo, adentrarnos en emociones, sonidos y demás entrañas del lenguaje -y sentir cómo cada lengua se adentra en el glaciar que se entrega al agua, buscando, rozando y acariciando la nieve y el fuego- a partir de la misma imagen visual de fondo).
lunes 7 de septiembre de 2009
El arte de la tortura animal
“Hijos de puta, esto es lo que me da de comer!” gritaba poseído por la ira un individuo, derrochando violencia y miedo, suplicando clemencia, al medio centenar de “foráneos” que pedían en la plaza del pueblo de Ampuero (Cantabria) que no se torturara a más animales en las fiestas veraniegas. Esa misma frase que el ser humano ha pronunciado tantas veces en la historia, en boca de un torturador, ya sea en los centros clandestinos de detención en Buenos Aires, en 1976, o en Santiago de Chile en 1973; en los calabozos de la Puerta del Sol de Madrid en 1975 o en los del cuartel de Intxaurrondo en 1983; en los campos de exterminio de Mauthausen en 1942, en Guantánamo o Abu Ghraib en 2008… la frase sobre la que gira “V de Vendetta”, que no es más que una metáfora del ser humano en la era del miedo global. "Hijos de puta, esto es lo que me da de comer", también, por qué no, la frase del más fiero de los monstruos en los cuentos infantiles que nos contaban para que fuéramos obedientes, para que no fuéramos distintos. Palabras clave en el engranaje-sistema, donde tiene tanta importancia quien aprieta el botón como quien limpia la sala de torturas; quien clava el estoque o las banderillas, como quien vende las entradas o los refrescos a la puerta, porque todos son necesarios. "...Lo que me da de comer", el argumento incontestable para la supervivencia indigna en el entorno hostil que nos mantiene muertos en vida, y que consigue, de paso, que nada cambie. El trabajo que los hace libres, aunque sea a costa de torturar seres vivos hasta la muerte.
Cada día más personas (en las últimas elecciones generales hubo más de 50.000 votos al Senado para el Partido Antitaurino y Contra el Maltrato Animal) levantan la voz contra esa forma de barbarie que somete a los animales no humanos a la condición de peluches de feria o gladiadores inválidos frente al héroe de acero, en este circo inhumano que perpetúa la brutalidad, exportando la imagen de España con el símbolo del animal al que se mata por toda la geografía del Estado (en tal caso, el toro debería ser el símbolo de los antitaurinos, ¿no?; esto es tan irreverente como aquellos cristianos que eligieron la cruz de tortura como símbolo de su fe... ¿os imagináis que el símbolo de ETA, en vez de una hacha y una serpiente, fuera un guardia civil en una ikurriña?). La prensa, que hace juego y también caja de estos asesinatos de animales, tituló la noticia como “batalla campal”, cuando el propio vídeo que reproducía la web del diario (y que está en youtube) muestra cómo cincuenta jóvenes concentrados tras una pancarta recibían amenazas, insultos, empujones y botellazos, y cuyo autobús era apedreado mientras salían del pueblo entre los repugnantes gritos del vecindario. “Nos provocaban lanzándonos besos y grabándonos”, decía Amaya Fernández, presidenta de la peña “El Burladero”, justificando así su respuesta violenta ante tal atropello cultural. Un choque de civilizaciones.
En Galápagos (Madrid), este verano se ha vivido un incidente parecido: siguiendo una “tradición” del pueblo, los vecinos soltaban toros en el monte mientras los perseguían distinguidos habitantes desde su todoterreno (parece ser que la tradición se celebra desde hace siglos, aproximadamente desde el nacimiento del Land Rover, allá por el siglo XVII). Colectivos ecologistas y antitaurinos convocaron una protesta y avisaron a la prensa. El pueblo la ha tomado con un vecino, joven agricultor, militante de Ecologistas en Acción, acusándole de haber llevado a las cámaras al pueblo, y le han quemado el coche tras haber acosado a su familia, y todo ante la pasividad de la Guardia Civil. Tradiciones ibéricas por las que no pasan los siglos.
Con pena, me encuentro también la noticia de que en las fiestas del Loreto de Jávea (Alicante), se celebraba otro singular evento en el que una concejala del pueblo debía prender fuego a los cuernos de un toro. Para la res, era la primera vez que participaba como invitada en este tipo de saraos, que vienen a llamarse “toro embolado”. Y se puso tan nerviosa al ver su cornamenta en llamas que comenzó a correr hasta caer al agua. Presa del pánico, tragó tal cantidad de líquido que se ahogó rápidamente. El servicio de salvamento que el pueblo había reservado para la ocasión constaba de una barquita que no pudo hacer más que arrastrar el cuerpo muerto del animal hasta tierra. Lo que viene a ser un fiestón, vamos.
"¡Y acabarán por quitárnoslo todo!" se lamentaba a la prensa con desprecio una vecina de Coria (Cáceres), porque este año les prohibieron lanzar dardos con alfileres desde cerbatanas al toro que soltaban. Al animal le van cayendo decenas, centenares de dardos, y muchos de ellos se le quedan clavados en los testículos y en otras zonas sensibles, estando el animal mareado y con las pezuñas ardiendo de correr sobre las piedras.
Y esta gente reacciona violentamente, en los cuatro puntos cardinales de la península, cuando alguien viene a alzar la voz para denunciarlos. La viva imagen del apoteósico “España se rompe” enunciado contra los nacionalismos no españolistas, o del pánico frente a la falta de fe en una Iglesia que tanto ha dado por la Humanidad (y que tantas disculpas ha pedido por sus benditos errores) se vuelca con otro de los valores patrios... Curiosamente, los mismos pilares de esta civilización en apuros son los que claman al cielo cuando muere un cerdo (haciendo el símil literario con “Animal Farm”, de Orwell).
Leo también que cada agosto en las fiestas de Bilbao se matan 54 toros entre el orgasmo general. E imagino que en cada gran ciudad, o incluso en cada pueblo pequeño, la cifra será semejante (unos 250.000 animales son asesinados en el mundo cada año en este tipo de eventos, pero qué más da, aunque solamente sea uno el animal torturado en el teatro humano). Y no pasa nada, porque la normalidad es el maltrato animal, ya sea en forma de “fiesta nacional” o en forma de banquete (donde ellos acaban transmitiéndonos las enfermedades que el hombre les provoca mediante el hacinamiento, el maltrato, la medicación con antibióticos y la tortura en pequeñas celdas donde no se pueden ni mover, como ha pasado con las vacas locas, los pollos locos, las gripes aviares y porcinas y lo que vendrá). Niños de la mano de sus padres se pasean por los centros comerciales visitando los escaparates de cristal de las tiendas de animales, donde crías recién nacidas de gatos, perros, iguanas, conejos, cobayas y demás maravillas vivas de la naturaleza pasan jornadas interminables, y cuyo mejor final será el acabar encerrados en la jaula de un confortable hogar humano (para los más afortunados, la jaula sólo tendrá paredes de ladrillo). Niños también domesticados, que entran así en contacto con la naturaleza.
Ecuador (país de ignorantes ante los ojos occidentales que miran con paternalismo) enunció hace poco una nueva Constitución en la que la Naturaleza pasaba a ser un sujeto con derechos. Y aquí seguimos con la normalidad salvaje de las granjas de visones, de la tala indiscriminada para urbanizar, de los sembradores de alquitrán y los jardineros del ladrillo, de los laboratorios que experimentan con animales, de las fiestas nacionales y de las cada vez más numerosas tiendas-jaula con seres vivos (y solos, y aterrados) dentro, ya sea en forma de tenderete o de zoo o de circo. Y la Real Academia Española define “tauromaquia” como un arte. Si esto es un arte (entiendo que por sus particulares técnicas y su folklore anclado en los siglos), no veo por qué no se considera un arte a otras disciplinas salvajes como la pedofilia, o a las más modernas snuff movies, cuyas técnicas y cuya preparación es para unos pocos elegidos (o tarados que disfrutan de su técnica mientras ejercen daños irreparables a otros seres vivos, pero que podrían argumentar criterios económicos e incluso artísticos –según su idea de “cultura”, para la que cada pueblo o cada familia o cada tribu tiene la suya– para reivindicar la subsistencia de su “arte”).
Tampoco es de entender que el Código Penal tipifique como delito el maltrato animal (siempre y cuando sea un “maltrato con ensañamiento e injustificado” o se trate de un “maltrato cruel”, cuando sin lugar a dudas un maltrato siempre será cruel e injustificado) mientras se amnistía de la idea de maltrato a las corridas de toros y los eventos salvajes con animales no humanos, siempre y cuando hayan sido autorizados por la legalidad competente. Una vez más, dependiendo quién haga las leyes, así serán los castigos: si el Código Penal lo hubieran redactado las mujeres y no viviéramos bajo los hilos de este patriarcado, la cárcel estaría llena de maltratadores machistas; si las leyes las hubieran hecho los comités sindicales de las empresas, las prisiones estarían llenos de empresarios sin escrúpulos y con ansia de beneficio a toda costa por encima de las vidas humanas; y si vinieran desde la naturaleza y no desde la propiedad privada y el libre mercado que todo lo mercantiliza, tras las rejas habitarían pirómanos, constructores o directivos de las grandes industrias (farmacéuticas, agroalimentarias, químicas, madereras...) que devastan el medio ambiente y vierten tóxicos sin piedad al aire, a los ríos y a nuestros estómagos occidentales a un precio tan asequible)…
También encuentro este enlace por si queréis decir “no” a esta brutalidad:
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article15296
"El martes 15 de septiembre tendrá lugar en Tordesillas (Valladolid) una nueva edición de la “tradición” conocida como El Toro de la Vega, en la que la diversión consiste en soltar a un toro en las cercanías de la ciudad, siendo el animal perseguido por cientos de hombres que a pie o a caballo armados con lanzas acosan al animal y se las clavan hasta darle muerte.
Te animamos a que muestres tu oposición a esta tradición, participando en las movilizaciones que se organizarán el 13 de septiembre y enviando un correo electrónico a la Junta de Castilla y León, exigiendo la prohibición de esta brutal "fiesta"."

Tenemos esa obligación con nosotros mismos. Devolver la vida, la vida que está robando esa maldita máquina de administrar dolor y sufrimiento que llaman capitalismo. Que nos hace pensar que somos mejores que el resto de especies y que el resto de animales que pisan el mismo suelo, beben el mismo agua y respiran el mismo aire contaminado por los hombres. Hombres y mujeres que se dicen superiores. Hombres y mujeres que han sabido acomodarse a la barbarie y a la injusticia de un mundo construido a su medida.
De igual a igual, reconocernos parte de la realidad. De igual a igual, parte de un todo y no su totalidad...
(De igual a igual, Habeas Corpus)
domingo 30 de agosto de 2009
Una vuelta a los años 80
Rebuscando en youtube, encuentro un fragmento de esta vieja canción (1984), que me emocionaba mucho en mi juventud, del grupo vizcaíno Yo soy Julio César. Acojo ahora las imágenes distorsionadas con colores inconscientemente ochenteros, del Botxo de entonces; el de mi infancia en un diminuto cuarto de literas y papel pintado, en el patio de un pequeño callejón cuesta abajo, colmena de inmigrantes con mina abandonada los domingos..., los días y noches sin padre, con tres hermanos, dos madres y una ría desbordada que arrastró a una gatita hasta nuestra casa. Imágenes que vienen para acoger mi propia imagen de hoy. Hoy, también, que anuncian públicamente que no hay presupuesto vasco capaz de sobrevivir al año que comienza, mientras destinaron multimillonarias partidas a aquella nueva forma de propaganda (cuando un ejército de ertzaintza y servicios de limpieza se plantan a mediodía en calles, plazas y pueblos para poner pintura encima de fotos de presos, que además de estar presos están prohibidos, para hacerse una foto que vender a la opinión pública mientras a la noche vuelven a estar los carteles encima...). Destinaron también un despilfarro desarrollista (la mayor inversión pública de la historia vasca) a las obras del TAV que nadie, aparte de las grandes constructoras y la élite turística, ha pedido; y entre severas afirmaciones de que esos proyectos son intocables aunque no haya cómo pagarlos, vuelven también las imágenes de los altos hornos y las fábricas de antaño, llenando el cielo de humo y el suelo de cemento. Y las calles, tan desescuchadas como desobedientes, de rabia.
Mientras, pienso en cómo podemos estar tan lejos, l@s unos de l@s otr@s, y tod@s con la madre tierra que no defendemos. Es un problema muy lejano, más bien primal. Un problema de educación, porque, cada día más, desde que nacemos al mundo, sustituimos el amor por el abandono y la rabia al sufrir la triple separación de la madre: de la madre tierra, de la que cada día vivimos más despegados y menos descalzos; de la madre naturaleza, lejos de los animales y del campo que es donde habla la vida, y de la mano de la madre patriarcal que dosifica la atención y el cariño siguiendo los pasos de los viejos doctores desde el parto medicalizado hasta la menopausia medicalizada. Y después, educad@s en el individualismo y la libre competencia desde que aprendemos a decir "yo, mí, me...", comenzamos a relacionarnos con los demás objetos y pasamos a ser una mercancía más.
"Tú no puedes enseñar a nadie a amar..., la única fuente de enseñar a amar, es amando. Y yo creo que el amor es la transformación definitiva".
Son palabras de Paulo Freire, en su valiosa pedagogía sobre la educación creadora y la transformación social a través de ella. La mayor de las utopías es que seamos queridos incondicionalmente, y que podamos sanar nuestras heridas para amar incondicionalmente desde que nacemos... porque tampoco podemos amar a nada ni a nadie sin antes aceptarnos y amarnos a nosotros mismos.
"¿Y dónde estará ese amor universal que tanto hablan los libros? Si existiera de verdad, todo sería distinto: habría mucha más luz en este agujero... Y el que tenga el amor, que le abran el bolsillo..." (Eskorzo, El que tenga el amor)
martes 25 de agosto de 2009
La solidaridad como delito
Del verano traigo este mapa inservible para turistas desorientados...
En él hay marcados distintos pueblos, fiestas, idiomas y culturas abrigadas entre montañas y prados que no hay mano que los queme, aunque embestidas no faltan. Y también están marcadas distintas noticias, con la marca que deja hoy la prensa y sus continuas batallas para meter por vena el miedo: desde las vacunas contra el papiloma o las gripes hasta la vacuna contra el cuestionamiento del orden.
El día que daba comienzo el verano, estaba yo escribiendo una crónica para Diagonal sobre un festival pro-presos. Recuerdo los quebraderos de cabeza para medir las palabras, para no caer en los barrancos permanentes de la subjetividad. Y para tratar de ser fiel a lo objetivo: aquello no era un festival proetarra (era un festival para apoyar a los presos y a sus familiares), pero tampoco era un festival pro presos (no estaba dirigido a las 70.000 personas que viven privadas de libertad en las cárceles del Estado, sino a las casi 800 que se encuadran en la órbita del conflicto político vasco y sobre quienes caen las medidas excepcionales -alegales- de la dispersión y las sumas de condenas más allá del tope legal, lo que les otorga un estatus de represaliados políticos, porque son las instituciones políticas las que, según el contexto, han ido equiparando un acto de sabotaje callejero con un atentado terrorista, o una plataforma política con una organización terrorista). Así y todo, las palabras continuaban sin encajar... Conflicto político, víctimas, terrorismo, represión... Qué difícil es comunicar sin herir al otro ni a las palabras mismas.
Sin embargo, todo el verano he leído con asombro cómo el periodismo generalista estatal no se complicaba la vida ni un segundo. Cualquier intención de medir las palabras caía en el saco del simplismo. Así, no se ha hablado de mucho más que de "marchas proetarras" cuando se referían a muestras de apoyo a las personas represaliadas. Bares proetarras, fiestas proetarras, grupos musicales proetarras, txoznas proetarras... daba lo mismo si se hablaba de una pintada en favor de ETA que si los chavales del barrio de Santutxu querían dar la bienvenida a uno de la cuadrilla que volvía del talego: la palabra ETA estaba en todos los titulares. Todo, desde los amigos o familiares del ex preso hasta quien por allí se presentaba, pasan a ser proetarras automáticamente. Por supuesto, todo acto de poner en sus locales una foto del mozo ha pasado también a considerarse sistemáticamente exaltación del terrorismo. Da igual que el chico haya estado en la trena por militar en una asociación juvenil, por independentista o por haber provocado una masacre. Eso ya es lo de menos. Joyas del periodismo especializado en Derecho Penal, propaganda del nuevo mundo.
Desconfiaba entonces de la atención periodística, y me encontré con la respuesta enseguida: el mismo simplismo propagandístico se dirigía hacia el lado del Estado: para la prensa, la Ertzaintza nunca "irrumpió" en las fiestas populares a "arrancar" fotografías, sino que se vio obligada a "actuar y retirar" fotografías. Para ver algo que cuestione el Estado de las cosas, en un parlamento donde ya ni siquiera los partidos políticos tienen vinculación política alguna, uno debe refugiarse en la ficción, como en la película de Clint Eastwood "El intercambio", donde se oye que "la policía no quiere acabar con el crimen; sólo desea acabar con la competencia".
La misma noticia de las fiestas de Lizartza, en la que una anciana de 61 años ha sido condenada a cuatro años de cárcel por intento de agresión a un cargo del PP, ha sido tratada en El País y en Gara de una forma espeluznante, cada uno desde un victimismo fundamentalista que oscila entre el día a día de los amenazados y el apartheid político. Cada cual desde su parte del conflicto, donde solo existen "sus" víctimas y lo único objetivo es que no hay puente posible. Y lo real es que hay una Corporación gobernada por el PP tras haber conseguido sólo 27 votos, ya que, siendo un feudo tradicional abertzale, fue ilegalizada la coalición que se presentaba (y el poder va a caer nada menos que al representante de las antípodas políticas, históricas y culturales). El resultado, un pueblo ingobernable gobernado por la mano dura de Regina Otaola desde hace un par de años, y donde denuncian hasta al cura porque no deja entrar a los escoltas con pistola a su iglesia. La policía y el juez admiten que la mujer de 61 años no llegó a agredir a nadie, pero el juez dice que por llevar la ikurriña y la rabia contra la autoridad tenía intención suficiente de hacerlo.
Ella entrará en una cárcel, probablemente a 700 kilómetros de Lizartza, y en su pueblo no podrán poner su foto en las fiestas populares para recordar que debería estar con los suyos (uno de los objetivos, desde sus inicios, de las fiestas populares fue siempre recordar a los represaliados del conflicto político).
Esto llega ya a tintes de locura... Hoy el preso anarquista Amadeu Casellas sigue en huelga de hambre, en un delicadísimo estado de salud (visitad llibertatamadeu.blogspot.com) y quienes hemos difundido su lucha no nos hemos convertido en atracadores de bancos para luchas obreras ni hemos sido perseguidos por sus actos (considerados "crímenes" por quienes hacen las leyes, que casualmente nunca van presos ni persiguen a los criminales de guante blanco que dirigen la gran banca o los nidos de precariedad y siniestralidad laboral)... En su caso pasa lo que en los pueblos vascos, ya que el cartel enorme con las fotos de los presos reza el deseo de que salgan a la calle los presos que hayan cumplido la totalidad de sus castigos o los enfermos terminales, que son un montón (y también es el caso de Casellas). El no sacarlos por razones políticas les da un estatus político, ya que están ahí por las medidas de excepción. Denunciar eso no nos convierte en coautores de sus actos. El caso de Casellas es sangrante, porque además le están haciendo responsable a él de todo lo que se mueve fuera (denuncias de irregularidades en Instituciones Penitenciarias, protestas en la calle, etc), complicándole más la vida, aislándole en módulos incomunicado a modo del ilegal "fies" que se sigue aplicando, y sin recibir visitas ni de su propia defensa.
La Constitución Española establece, en el art. 25.2, que la finalidad de las penas privativas de libertad es la reeducación y la reinserción social. Los primeros que incumplen la ley son quienes utilizan el castigo permanente, la vejación y la tortura como método de reinserción al mundo de la barbarie.
Tampoco somos Ocalan, ni Leonard Peltier (quien lleva 33 años y medio preso, tras ser condenado sin pruebas), por más que participemos en campañas de apoyo al pueblo kurdo o a los movimientos indígenas...
Sin ir muy lejos, este mismo verano en las fiestas de Málaga ha campado a sus anchas un grupo de nazis (que llevan meses amenazando a todo lo que se mueve) agrediendo a personas de izquierda y reventando casetas. Y a ellos no se les ha dedicado ni el más mínimo espacio para concienciar a nadie. ¿Por qué? No son un producto apetecible para el mercado del miedo, que se rentabiliza desde arriba. Qué decir de las advertencias de la vuelta de la guerra sucia en los últimos meses (Jon Anza, Alain Berastegi y demás denuncias de secuestros, palizas, ataques contra coches de miembros de grupos abertzales y colectivos por la memoria histórica...). Los ataques fascistas, este mismo verano, se habrán contado por decenas (desde los bares de Iruña, el cementerio de Aizoain o el monte de San Cristóbal hasta todo lo que no se ve de la violencia racista o machista, incluida la policial en las comisarías de inmigrantes o la condena a 3 años y medio de cárcel para el joven que tumbó de un puñetazo a un mosso que tenía en sus manos un kubotán -arma ilegal de moda en los cuerpos de seguridad estatales- preparado para descargar sobre los jóvenes que se manifestaban... Otra vez, ¿quién es el violento?)
Esta gente campa con total impunidad por las calles de Madrid, Barcelona, Guadalajara, Valencia, Córdoba, Santander (hay testimonios y denuncias diarias, hasta las 4.000 agresiones anuales de carácter racista, fascista o xenófobo que registra Interior...) Por primera vez condenaron a la red nazi Hammerskin por "asociación ilícita", y les cayeron 14 meses como máxima condena, tras años de dar palizas a inmigrantes, homosexuales u oponentes ideológicos. Doble rasero el de la justicia española, que condena a 15 años al asesino (policía retirado) de Ángel Berrueta (familiar de preso vasco) tras el 11-M, y a 16 años a Hodei Ijurko por tirar dos cócteles molotov. Jueces que confunden "intento de homicidio" por "agresión" en casos como el del fascista de Guadalajara Israel Galve, famoso por asestar navajazos a militantes de izquierda en esa ciudad, uno de los cuales estuvo a punto de morir. Jueces que olvidan de repente qué es aquello de "agravante ideológico" cuando el acusado es un reconocido miembro de bandas fascistas y sus víctimas son activistas de los movimientos sociales, de juventudes de izquierdas o del Sindicato de Estudiantes. Doble rasero porque sólo se exige condenar a ETA, y no a los atentados fascistas (independientemente de que tengan resultado de muerte, como el asesinato de Carlos Palomino que el PP se negó a condenar en la Asamblea de Madrid). Y porque si pones la foto de un familiar o amigo preso te puede caer el delito de "enaltecimiento del terrorismo" o "colaboración con banda armada", mientras puedes mantener un bar (habrá cientos por la geografía española) presidido por fotos de Franco, José Antonio, símbolos fascistas... sin que ningún juez se preocupe por ello.
Pero sobre todo, doble rasero el de la prensa y los creadores de opinión, que invisibilizan las 4.000 agresiones, mientras enfocan regodeándose cada día, fieles ratas de la malinformación, el más mínimo enfrentamiento que ocurre en el País Vasco. Fomentando el odio, enfrentando a las víctimas para que la reconciliación social sea imposible. "Cuanto peor, mejor", es el lema de los terroristas. Y del Estado, tristemente, también.
Leo hoy en un brillante comentario en Público: "Los ocho partidos de extrema derecha, que incluyen a formaciones falangistas, patrióticas y anti-inmigrantes, sumaron unos 50.000 votos en las pasadas elecciones generales. Por otro lado, no podemos obviar que la ultraderecha prefiere una España genovesa que una España roja, por lo que cabe sospechar que el PP aglutina miles de votos útiles de la extrema derecha. En fin, me temo que, al menos en número, son casi tantos como los abertzales radicales vascos. A diferencia de ellos, sin embargo, cuentan con diversos medios de comunicación a su servicio para hacer apología de las más diversas aberraciones: apología del racismo, del genocidio contra el inmigrante, del antivasquismo y anticatalanismo, y más y más. A diferencia de los abertzales pueden manifestarse en el centro de Madrid bajo lemas aterradores y gritando consignas que son el bochorno de cualquier sociedad civilizada. Y una última cosa, aunque todo lo que postulan me parece repugnante, defenderé siempre su derecho a expresarlo, siempre que lo hagan pacifícamente. Que cada uno se ponga en evidencia como más le guste".
Sin embargo, qué dolor de papeles que ha de barrer el viento...
Y parece que solo existe un tema de entre todas las violencias del sistema: laborales, de género, culturales, militares, farmacéuticas... Es como vivir dentro del chiste aquel en que un gorrioncillo bilbaíno volaba tranquilamente cuando, al tratar de cruzar la carretera, golpea a un motorista que pasaba. El pájaro cae aturdido al suelo, mientras el motorista siente lástima, y lo recoge. Se lo lleva a su casa y lo mete en una jaula con pan y agua para que el animal se recupere mientras él vuelve al trabajo.
Un rato después, el pájaro recupera la conciencia y va abriendo los ojos... cuando se ve rodeado de barrotes, exclama "¡ahivá la ostia! ¡Ya me cargué al motorista!"
Yo lo siento, pero frente a todas las violencias, vengan de donde vengan (ya sea del Estado y sus instituciones, de la economía privada y sus corporaciones o de lo que supuestamente está ahí para combatirlos) me quedo con la libertad más verdadera que descubrió Mikel, porque la única verdad, si es que existe, es que el pájaro nació para ser libre.
"Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen...
Ez zuen alde egingo...
Baina, honela, ez zen gehiago txoria izango...
eta nik txoria nuen maite".
"Si le hubiera cortado las alas,
habría sido mío...
Si le hubiera cortado las alas,
no habría escapado.
Pero, de esa forma, ya no sería un pájaro...
Y yo lo que amaba era un pájaro".
martes 21 de julio de 2009
Un siglo después... o "de la nada al miedo"
«Sus leyes son inmorales, mi delincuencia tiene principios», dice Keny Arkana, acogiendo en sus letras la voz y la rabia de los invisibles. Hermana de los esclavos del sistema, a pesar de su juventud parece como si llevara siglos mamando de los pechos agrietados de la periferia mundial. Hija de la América Latina saqueada y vilipendiada, y de la Francia de los sans-culottes. Madre de los niños perdidos... Mujer y revolucionaria en los días del miedo global.
Y suenan sus palabras estos días en que se cumplen 100 años de la que pasó a la historia como la “Semana Trágica”, y que en la historia de los derrotados se llamó “La revolución de julio” (y, como estaba escrito, la historia de los derrotados se perdió en el olvido).
En 1909, en Barcelona, ciudad de los prodigios y también de la miseria, se encendió la chispa en una huelga de carácter antimilitarista, para bloquear el puerto con el objetivo de que no salieran más reservistas a Marruecos. Desembocó en una expresión de rabia popular en la que participaron unos 30.000 obreros industriales de la capital catalana. El fuego abrasó decenas de iglesias y escuelas católicas, en manos del oscurantismo más tenebroso (habían prohibido a Darwin en la Universidad, denunciaban y perseguían sistemáticamente al laicismo y a las ideas progresistas, y durante siglos se encargaron de incendiar la sexualidad humana a través de la culpabilidad, el miedo y el castigo), así como edificios institucionales y símbolos del poder, cuidando (a diferencia de otras ocasiones) de no llevarse por delante ninguna vida humana. En todos los municipios acabó declarándose la huelga, y en muchos de ellos comenzaron a proclamarse asambleas vecinales, reivindicando la jornada de 8 horas y mejoras en la calidad de vida. Sobre la mesa, también, las campañas a favor de los cementerios civiles y los registros civiles (todo, desde la cuna a la sepultura, desde la educación a la sanidad, estaba en manos de la santa madrastra). La cruel represión no tardó en llegar, y no dudó en asesinar, llevándose la vida de, entre otros, el pedagogo libertario Ferrer y Guardia, que moriría fusilado en octubre tras un juicio sumarísimo.
Mujeres y hombres, imperfectos y heridos, pero sin nada que perder, se entregaron a la dignidad. Porque, como dice la frase de Marcos en el vídeo, "la lucha es como un círculo; se puede empezar en cualquier punto, pero nunca termina".
1909, 2009... Y hoy, ¿Cómo podemos creernos tanto nuestro propio miedo para dejar de creer en nosotros mismos? Nadie cuestiona a la banca, que tiene secuestrada la vida de millones de personas que compraron sueños imposibles a precios falsos; nadie parece consciente de que hoy existan más de 2.000 millones de seres humanos en el planeta en una situación crónica de hambruna y miseria de la que jamás saldrán; pocos primermundistas parecen sentirse ni mínimamente cómplices del desequilibrio mundial que genera el mercado global, donde el 80% pobre (entre ellos 120 millones de niños y niñas) produce para el 20% rico que consume; y no sale el mundo entero a defender la madre tierra en la Amazonia, sino un puñado de campesinos que pierden su vida acribillados a tiros en el lejano Perú.
Manda el miedo a perder lo que ni siquiera es nuestro todavía, lo que más que probablemente nunca será nuestro. Mientras tanto, ese mismo miedo hace posible que saqueen lo que aún era de todos, aquello que consiguieron otros seres humanos jugándose la vida años atrás, como la sanidad, la energía o los servicios públicos. Ante el bloqueo general, que no es capaz ni de convocar una huelga general, aunque se le dé tan bien eso de quedarse quieto.
Sí, nos queda la rabia. Cien años después, y los que vendrán.
“La rabia del pueblo. Ok, tenemos la rabia, pero no de esa que hace babear.
(…) La vida cruje como nuestras suelas sobre el pavimento. La rabia de ver nuestros objetivos obstaculizados, de vivir atados de manos.
(…) La rabia de haber crecido demasiado deprisa cuando los adultos te roban la infancia. ¡Pah! Imagina un muro y un cochazo.
(…) La rabia, ya que es imposible esa paz tan querida. La rabia de ver tantos policías armados en nuestras calles.
La rabia de ver este jodido mundo autodestruirse
y que siempre haya inocentes en medio de los tiros.
La rabia, porque fue el hombre el que creó cada pared,
y levantó barricadas de hormigón, ¿tendrá miedo de la naturaleza?
La rabia ya que olvidó que formaba parte de ella. Desarmonías profundas,
pero ¿a qué mundo se fue la paloma?
La rabia de tener tan marcada la cara por las punzantes normas.
Y luego la rabia, sí, la rabia
de tener rabia desde que somos niños.
Porque tenemos la rabia,
pase lo que pase, permaneceremos en pie.
La rabia de llegar hasta el final
y hasta donde quiera llevarnos la vida.
Porque tenemos la rabia
ya no podremos callarnos ni sentarnos.
A partir de ahora estaremos listos
porque tenemos la rabia, el corazón y la fe.
Porque tenemos la rabia
ya nada podrá detenernos.
Insumiso, sabio, marginal, humanista o sublevado.
La rabia porque no elegimos nada
y sufrimos todo el tiempo.
(…) La rabia de vivir y vivir el momento presente,
de elegir su futuro, libre y sin su red de opresión.
La rabia, porque todo es una mierda
y porque este mundo lo acepta
y porque todos sus campos OGM esterilizan la tierra.
La rabia, para que un día
el engranaje sea roto.
La rabia, porque demasiados leen "verdad" en las pantallas de sus televisores.
La rabia porque este mundo no nos corresponde.
Nos alimentan con falsos sueños para colocar sus escudos de defensa.
La rabia porque este mundo no nos corresponde,
¡donde se ceba Babilonia mientras nosotros morimos abajo!
La rabia de creer y de hacer que las cosas cambien.
La rabia, de un Chirac, de un Sharon, de un Tony Blair o de un Bush.
La rabia porque este mundo ve rojo pero de pintura gris se rodea
y porque no se oyen nunca los gritos cuando corre la sangre.
(…) La rabia porque Occidente aún no se
ha quitado su atuendo de colono.
(…) La rabia porque no quieren
que las cosas cambien, ¿verdad?
Prefieren guardar sus poderes
y manipularnos como a sus máquinas.
La rabia porque creemos en los ángeles
y porque hemos elegido caminar con ellos.
La rabia porque mis afirmaciones molestan.
Mira en las cuatro esquinas del globo
la rabia del pueblo en ebullición.
La rabia, sí la rabia,
o la gasolina de la revolución.
miércoles 15 de julio de 2009
La hueca suma de nuestros pronombres
Y es para llorar, porque nos queremos,
pero ahora se ve que el amor iba adelante,
con las manos gentilmente
para ocultar la hueca suma
de nuestros pronombres.
(Billet doux, Julio Cortázar)
¿Qué hacer cuando estamos inmersos, atrapados
en la tela de araña de este mundo-engaño?
¿Cuál es el precio a pagar en él por ser tú mism@…?
¿Cuánto has de traicionarte para que te quieran?
¿Dónde esconderte para que no te vean
más que donde los otros quieren que estés?
¿Qué disfraz te tocará ponerte esta noche?
¿Cuál de tus sonrisas utilizarás para no decir que no?
¿Cuánto dolor deberemos seguir eligiendo
para correr más deprisa que la honestidad?
¿Quién eres tú? ¿Dónde estás ahora mismo? ¿De quién te escondes?
¿Cuál fue el papel que elegiste para representar?
¿Qué necesitas para alimentar el personaje parásito
que vive la vida que solo a ti te pertenece?
¿Cuál es la condena que firmaste
para no disfrutarla?
¿Qué te esclaviza? ¿De qué está hecho
el cristal en el cual te miras?
¿Dónde habita el ego en el mapa de tus deseos?
¿Cuántos kilos de ropa, abrigos sintéticos,
sepultan tus miedos y tu vulnerabilidad desnuda?
¿Cuándo te decidirás a cambiar para que todo cambie?
¿Cuándo lo harás de verdad, a pesar de que todo cambie?
¿Hasta cuándo herirnos gratuitamente
con tal de mantener este falso equilibrio…?
BSO de Berri Txarrak:
Esnatu berria naiz eta ez dut ireki nahi
libratuko omen nauen ate sorta
lehioekin aski zait
ez dago inor gure zain
jendez gainezka dagoen kale hontan
Acabo de despertarme y no quiero abrir
la serie de puertas que dicen que me salvará
me vale con las ventanas.
Nadie nos espera
en esta calle que rebosa de gente.
...
Argia profitatuz amets bat idatzi dut
herri nekatu honen azalean
ea irauten duen,
badakizu hemen memoria ezabatzen digutela.
Aprovechando la luz he escrito un sueño
en la piel de este pueblo cansado.
A ver si dura,
que ya sabes que aquí nos borran la memoria.
...
Tristea da dena ospatu behar da.
Oraindikan dena lortzekoa da!
Orekak ez du balio lurrean zaudenean...
Orekak ez du balio aspaldi jausi zarenean...
Es triste tener que celebrarlo todo.
¡Todavía está todo por conseguir!
El equilibrio no sirve de nada cuando estás en el suelo...
El equilibrio no sirve de nada cuando hace mucho que te has caído...
...
Gure gezur propioak sinetsi ditugula
besteen gezurrekin aspertuta
Nos hemos creído nuestras propias mentiras
cansados de las mentiras de otros (...)
...
Tristea da dena ospatu behar da.
Oraindikan dena lortzekoa da!
Orekak ez du balio lurrean zaudenean...
Orekak ez du balio aspaldi jausi zarenean...
Es triste tener que celebrarlo todo.
¡Todavía está todo por conseguir!
El equilibrio no sirve de nada cuando estás en el suelo...
El equilibrio no sirve de nada cuando hace mucho que te has caído...
Oreka (Equilibrio)
jueves 9 de julio de 2009
Isis
Apenas llegaba a los 19 años. Y su sangre joven tiñó de rojo el Golpe de Estado en Honduras. Era el sexto de doce hermanos en una familia de un barrio popular de Tegucigalpa. Por el día estudiaba en el instituto, y por las tardes trabajaba en la bodega de un supermercado de la capital.
Estaba en la marea humana que defendía la democracia y que fue una vez más embestida por la oligarquía económica, el Ejército y la todopoderosa Iglesia.
No tendrás un funeral como el de Michael Jackson, Isis Obed Murillo. Y tu nombre quién sabe si alguna vez saldrá publicado en la agenda oculta de algún servicio secreto, en la hoja de ruta de un secretario de Estado o en las actas de una cumbre del G8. Quién sabe si formará parte de algún sumario judicial.
La diosa egipcia que llevaba tu nombre era la "fuerza fecundadora de la naturaleza".
Que tus asesinos se traguen sus molares, caninos e incisivos, y se muerdan juiciosamente el hígado... y que tu nombre no se borre de la historia.
domingo 5 de julio de 2009
Zona Especial Norte
“Me hablas pero no puedo oírte: el chivato cableado que me ha dado un beso de 40 minutos está muerto… le has ganado una sonrisa a la impotencia. Cristales golpeados, síntoma de distanciamiento entre amigos; una mochila cuadrada repleta de ti. Y las incontenibles ganas de recorrer ochocientos kilómetros de venganza.
(...)
Ven, estoy en el vacío que está junto a ti… Ven, un paso más hacia la cumbre… Y tú, escúchalo bien, tú me fortaleces… Ven, ese viejo muro está al caer; está al caer, a patadas, claro.
No hay sitio para la renuncia, siempre mirando hacia delante. Firmes en nuestras ideas, el futuro te espera…”
Y la preciosa voz de Sorkun canta:
“Como demuestran las cartas violadas, son testigos de letras solidarias que jamás se hayan escrito”
(Kristal kolpatuak, Cristales golpeados, canción del Hatortxu 10).
“Te amo, cada vez que con mi bolsa me dirijo al autobús.
Te amo, en ese largo viaje sin poder conciliar el sueño.
Te amo, cuando tomo un café con leche en un pueblo que no es el mío.
Te amo, cuando veo los muros grises
y me dan un número.
Te amo en el momento de enseñar el carné
y mientras me registran.
Te amo, cuando te espero sentado en los dos metros cuadrados.
Te amo, cuando apareces
y me lo dices todo con los ojos.
Te amo, cuando en lugar de acariciar tu mano,
toco el grueso cristal que nos separa.
Amo los cincuenta y cinco minutos
que dura la visita,
cuando el ruido del cerrojo me hace recordar
que otro mes más tiene que pasar hasta volverte a ver.
Podría escribir otro tipo de canción
pero prefiero estar cansado. Y la frase,
la que no te cansa escuchar,
te la volveré a decir mil veces.
Al volver, tan pronto agarro un libro,
me quedo dormido
para enseguida empezar a soñar contigo.
Y en los sueños te quiero preciosa,
como una poesía obsesiva de Xavier,
como una narración moldeada por Sarri,
como un cuento de Obaba de Atxaga,
como una historia sangrienta de Mikel.
Te amo."
(Amodiozko kanta, Canción de amor, Negu Gorriak)
Cada año, por Navidad, mientras en los centros comerciales suena incansable el mismo disco de villancicos, hay quien entona el cántico popular “Hator, hator, mutil etxera", para pedir que vuelvan a casa los represaliados del conflicto político vasco. Desde 1999, el festival Hatortxu Rock se celebra por esas fechas en apoyo a este colectivo de presos. Hatortxu 10 se trataba de una convocatoria especial en verano, formulada como un homenaje al Hatortxu en sí, y a la gente que cada año lo hace posible. Resultaba especial también porque estamos asistiendo a una campaña de criminalización sin precedentes contra los movimientos de apoyo a presos. Según informa Etxerat, entre los Estados español y francés hay 738 personas presas, que debido a las políticas de dispersión destinadas a condenar también a sus seres queridos, se encuentran a una media de casi 700 km de sus familias (que gastan un promedio de 1.637 euros mensuales en ir a visitarlos).
Cuando nos acercamos a Lakuntza, en el precioso valle de Sakana (que hoy sufre los destrozos de las obras del TAV), comenzamos a rememorar el plan ZEN puesto en marcha en 1983 encontrándonos todos los accesos al pueblo tomados por la Guardia Civil. Queda claro de entrada que esto no es el Viña ni el Festimad. El clima autóctono amenaza lluvia todo el rato, aunque por suerte y por las altas dosis de civismo no hay incidencias de ningún tipo.
“Zona Especial Norte” fue también el nombre del primer trabajo que firmaron los grupos RIP y Eskorbuto de manera conjunta en 1984, en los albores del llamado rock radical vasco. Y aquella BSO del programa represivo sonó con fuerza esta edición del Hatortxu: la actuación de RIP fue de lo más impresionante del festival. Concierto emotivo porque de la formación original sólo quedan dos miembros, y una tromba de invitados (Juanra KOP, Niko MCD, Etsaiak…) fue subiendo a cantar sus canciones ante un público enfervorizado que coreaba unas letras que sonaron muy actuales. Otros grupos llevaron también versiones del cajón de las viejas canciones de Eskorbuto y Kortatu, aparte de la presencia del incombustible Evaristo (Gatillazo) o Parabellum. El altísimo nivel de las bandas y el entusiasmo de la gente unió las viejas canciones de combate con los himnos más recientes: qué decir de los directos de KOP, Banda Bassotti, Habeas Corpus o Berri Txarrak… También hubo lugar para las charlas políticas del colectivo de presos y para celebrar el Hatortxu Eguna, en el que ex preso político del IRA Bik McPherlan cantó “Quisiera volver a Derry”, de Bobby Sands.
La organización nos habla de 10.000 asistentes el viernes y 20.000 el sábado, una solidaridad que desbordó todas las previsiones. Jóvenes venidos de todos los rincones de Euskal Herria y del Estado. A pesar de que el cartel de conciertos es impresionante, lo que más sorprende es la capacidad de organización del evento. El número de voluntarios en los taldes de apoyo, según nos contaron, ha rondado en torno a los 2.500, que se encargaron desde semanas atrás de segar y acondicionar el inmenso terreno para los escenarios y las zonas de acampada, y luego de velar por que todo fluyera con respeto hacia el pueblo y el medio ambiente durante los tres días: los accesos en coche, la atención a la gente, los hatortxubuses, las txoznas… en un ambiente que no dejó de ser festivo en ningún momento. “El pueblo de Lakuntza ha estado trabajando prácticamente para el Hatortxu. Sin ellos y ellas el montaje no hubiera sido posible”, comentan. Los grupos musicales vienen participando desinteresadamente, como forma de mostrar su compromiso.
Un festival atípico, especial en todos los sentidos, que para los organizadores es una “cita con la solidaridad”, y que, al contrario de cualquier otro de la lista de festivales, éste cada vez termina con el profundo deseo de que sea el último a celebrar.
martes 30 de junio de 2009
América late, Latina
Honduras. Uno de los países-cortijo más invisibles del continente americano. Mientras se agudizan las desigualdades sociales, y la barriada (la chusma, para otros) va tomando la palabra en tantos lugares de la región, las imágenes vuelven a revelarse ante nosotros casi tan claras como en los años 70.
Porque a la vez encuentra uno noticias nacidas de la solidaridad y que llegan como la pólvora para difundirse, que hablan de tanques y armas pesadas a las puertas del Congreso hondureño, de manifestantes enfrente jugándose la vida exigiendo que se respete su frágil democracia y contra el golpe de Estado de la jerarquía local... noticias que ya hablan de un estudiante muerto, quizá tres... y setenta y cien heridos, que hablan de detenciones de líderes sindicales, de ensañamiento militar, de órdenes de mano dura, llamadas de alerta porque la asonada se está cebando principalmente contra los movimientos sociales y populares...
Y uno también puede encontrar la joya del día de una intelectual del bando autodenominado "demócrata", Zoe Valdés. Ella, exiliada cubana y exiliada de sí misma, porque habla de su "América Letrina" como si hablara de la basura, hace toda una declaración de principios de la elite occidental contra la chusma que augura un siglo XXI tan llenito de combate ideológico como el XX...
Poner a Cuba o Nicaragua como el infierno de Centroamérica es sencillamente inadmisible. Ambas tendrán sin duda sus errores por el camino, sus represiones y sus límites a ciertas libertades, sus propias contradicciones insalvables... Pero se trata sin duda de gobiernos donde el pueblo tiene un protagonismo esencial y sus conquistas sociales son indiscutibles. Al fin y al cabo, son islas dentro de un océano (Guatemala, El Salvador, Honduras...) donde los Derechos Humanos no se cuestionan porque haya presos políticos condenados en las cárceles o porque el señorito o la señorita Williams hayan perdido su derecho de mansión y criados locales y se hayan escapado a Miami, sino porque la gente que lucha y se arriesga por mejorar la calidad de vida de la población, sencillamente, desaparece.
En Cuba y en Nicaragua nos topamos con la burocracia. En países como Honduras, nos topamos con Keyser Söze. Aquí la democracia dura lo que dura la obediencia a los que siempre tienen la sartén por el mango. De la misma forma que el primer mundo nos repite cada amanecer y cada anochecer que el capitalismo como funciona es siendo rico. De los pueblos tontos, ya dijo Kissinger sobre Allende: "no permitiré que un país se haga marxista por la irresponsabilidad de su propio pueblo", y le dieron el Premio Nobel de la Paz por luchar contra los inconscientes, a quienes hubo que dejar a miles desaparecidos para sembrar América Latina de muertos que luego se le adjudicaron a la ideología socialista en el "Libro negro del comunismo". Que la democracia solo vale cuando gana Dios. "Todo para que haya un orden, pero tú con los que ordenan".
Ellos dicen mierda, nosotros amén:
“Ze la Yapearon”
A este señor tan propenso al melodrama izquierdoso, como suelen ser los caudillos latinoamericanos, al presidente Zelaya de Honduras, al que le quedaba poco en el poder, sólo un año o menos, le han dado los militares un golpe de Estado. No debería alegrarme -en nombre de la democracia-, pero me alegro. Eso es América Letrina, caudillos de derechas, golpes de Estado, y ahora caudillos comunistas, otra vez golpes de Estado, ¡qué pereza!, y la gente tirá para la calle. Muertos, heridos, total, para nada.
Yo no estoy de acuerdo con los golpes de Estado en estados democráticos, pero en países como esos de América Letrina, donde el comunismo está cogiendo fuerza, me parece muy sensato que el ejército se levante. Es lo que me gustaría que sucediese en mi país, que el ejército se levante en contra de los Castro, que se pongan los pantalones y acaben con ellos de una vez y por todas. No lo harán, la Yuma está demasiado cerca, y exiliarse siempre es la solución más cómoda. Preferimos que nos jame el tiburón a que una bala nos atraviese el corazón, (¿no ven, de todo sacamos una rumba?).
A Zelaya se la chapearon, no la cabeza, por suerte; la presidencia. Todo parece indicar que ya tenía a unos cuantos bastante hartos de su mierda comunista -que dirían los Porno para Ricardo, q.e.p.d-. Ahora, el Mico Mandante ingerencista, el impresentable Hugo Chávez, está pidiendo al pueblo, que no es su pueblo, que salgan a la calle a morirse, a defender a un desvergonzado y tragimatraquilla Zelaya, amigo de los Castro y del pedófilo Ortega.
¿Tendremos un Irán en América Latina, una juventud como la iraní? Lo dudo. Mucho menos en Cuba. Estamos hechos de la miel del azúcar, del humo del tabaco, y algunos, de contra, de la embrutecedora y criminal coca.
¿Pueblos niños? No, pueblos tontos.
Fíjense si somos tontos que desde hace más de quince años quiero dejar de escribir de política de una maldita vez, y no lo logro. Sólo los tontos escribimos de política tercermundista.
Zoe Valdés, en El Economista.
viernes 26 de junio de 2009
El viaje de Yakito
Sus ojos brillan tanto que parecen dos gotas de agua a punto de caer de una hoja temblorosa. Sus patas canela duermen profundamente un sueño de gaviotas.
Hace media hora, cuando llegué a casa y lo encontré ya completamente sin fuerzas, lo cogí otra vez entre mis brazos para que dejara de temblar. En el impulso de su último suspiro, trepó para lamerme compulsivamente el cuello, como la primera vez. Tenía el hocico fresquito. Húmedo y radiante, como desafiando al final de sus días. Los últimos meses, en el parque, todo el mundo me hacía la misma pregunta… “¿y cuántos años tiene?” Pero él y yo sabemos que Yakito no tiene años. En tal caso, tiene días. No sólo porque sigue siendo un bebé en el continuo ciclo del nacer incesante, sino porque su vida ha sido un viaje lleno de instantes. Cómo explicarle a Carmen, la señora mayor que todos los amaneceres se sienta en los bancos de la plaza a ver pasar las aves y las horas, el concepto de la eternidad de los instantes. Un árbol en el parque sintiendo el levísimo peso de los gorriones sobre sus débiles ramas, el hermoso canto a la vida de sus cuerdas vocales. Seis mil doscientos días. ¿Qué son seis mil doscientos días a los ojos de un perro? Un millón de momentos. Esa es su edad ahora mismo. La señora lo mira con pena, pero Yakito sonríe.
“Es precioso. ¿Qué raza es?” Preguntan los dueños de sus amigos en el parque. Él es un mestizo. Sí, no pertenece a ninguna raza, y a los perritos sin raza rápidamente los catalogan como “mestizos”. Su mamá era una pastora belga, y su papá un pastor alemán. Tiene un pelo largo canela con orlas blancas, un hocico color carbón y una larga cola que nunca deja de ondear. Lo que más llama la atención de él son sus ojos, que parece que los lleva pintados. Y su forma de mirar tan penetrante y dulce a la vez…
Aún recuerdo el día que, por primera vez, entró en casa. Era tan pequeño que casi cabía en el cuenco de mis manos. Tenía unos ojos saltones, dos perlas negras que expresaban una bondad infinita. Había nacido entre los escombros de una obra. Un amigo transportista, que adora a los perros, me contó que todos los días pasaba por una obra custodiada por dos canes. Una tarde se dio cuenta de que la perrita había quedado preñada, así que habló con los propietarios del terreno. Le dijeron con desgana que querían tener un perro más. En el parto, la pastora belga, que se había escondido toda la noche en el rincón más oscuro y silencioso de la finca, dio a luz dos cachorros. Y sabiendo del poco amor que profesaban sus amos a los animales -incluidos los humanos- hizo lo posible por evitar el abandono de sus crías, y no tuvo una camada numerosa. Dio vida a una pareja casi idéntica, que deambulaba a su lado por el solar. A los pocos días, los dueños, casi al azar, eligieron. Mi amigo estuvo pasando día a día durante semanas por aquella finca, y se quedó con el perro no deseado. Él sabía que a mí me encantaban los perros y que me moría por tener un cachorro, y no dudó ni un instante en hacerse con él para hacerme un regalo.
Yakito corre sobre la nieve y sobre la hierba mojada sin parpadear ni un segundo, sintiendo en su blanco vientre el frío frotándose contra su abrigo. Se lanza al río sin pensarlo a buscar un palo, aunque la corriente se lleve el palo río abajo, y luego vuelve con él en la boca, en su esfuerzo incansable a contra corriente. Escucha atento los ladridos lejanos en la noche, aun dormido. Siempre alerta. Contempla, sintiendo dios sabe qué misterios, el consumir de la leña amontonada en la chimenea. Olisquea la hierba mientras siente el viento acariciando sus orejas. Salta de alegría cuando yo llego y me ve aparecer, enloquecido, y juega con el mayor de los cuidados con la pequeña Celia, mi hermana pequeña, protegiéndola de las sombras y de los peligros en la calle. Viaja a ratos sentado sobre los asientos traseros del coche. Duerme placenteramente la siesta sobre su manta, sabiendo que tiene que reservar energías para cuando le llegue la hora de saltar del automóvil.
Me viene a la memoria el día que fui a recogerlo. Cuando llegué a casa de mi amigo y se abrió la puerta, el cachorro salió corriendo a mi encuentro, como si ya supiera que yo venía a buscarle. Había pasado la noche entera escondido debajo del sofá. Saltó sobre mí, lo cogí en brazos y comenzó a lamerme compulsivamente en el cuello, la barbilla, buscando mi mejilla... Yo no había dicho nada en casa, pero sabía que mi nuevo amigo no iba a ser bienvenido por mi madre. Llamé al timbre con inquietud cuando me planté en casa, y Yakito, que aún no tenía nombre, apareció entre mis brazos ante mi madre. Ella pegó un grito de espanto cuando lo vio, y esa mañana me echó de casa. “No quiero que entre un perro en esta casa, y si lo quieres contigo, te tendrás que ir tú”, me dijo. Y los dos nos escapamos a dormir a casa de una vecina. Mucho tiempo estuvimos sin hablarnos mi madre y yo por eso, porque ella sabía que me iba a salir con la mía. Aunque con el tiempo llegué a entender el susto de mi madre, porque la verdad es que impactaba ver al cachorro. Aunque mi amigo lo había bañado a conciencia, aún mantenía en su piel manchas de cal y de pintura. Durante los primeros días, aún podía ver en sus excrementos un entresijo de cables y tornillos, trozos de yeso, restos de obra…
Yakito me mira, sabiendo perfectamente que hoy es su último día. Con una inmensa calma, ve pasar los últimos minutos de su reloj, y apura su último paseo alrededor de mis ojos. Los últimos meses, las visitas al parque las hacía en mis brazos, como un recién nacido… tres veces al día volvía a sentir la misma excitación aunque ya sus músculos no respondieran y sus huesos le dolieran hasta los tuétanos. Lloraba de impotencia por no ser capaz de romper a saltar, a correr, a brincar sobre los otros perros del parque, aunque, a su manera, nunca dejaba de hacerlo.
La primera tarde que pasó en casa eligió él solito su sitio para echarse la siesta conmigo. Yo siempre me tumbaba en el sofá un rato, y Yakito se puso a los pies del sofá. Aquello pasó a convertirse en un hermoso ritual: nada más tumbarnos los dos, él comenzaba a morderme la manga y tirar hacia abajo, hasta que lograba que mi brazo se posara encima de su lomo y así quedaba tranquilo. Poco a poco, consiguió también que yo no lograra relajarme hasta que no sentía su pequeño corazón latir en mi mano.
Y las últimas noches, cuando me acostaba y lo dejaba en su cesta del salón, ya sabía que no iba a salir de allí durante toda la noche. Y sin embargo, volvía a escuchar sus pasos tintineantes por el pasillo. Al principio me levantaba a menudo por ver si era él quien increíblemente corría por aquel túnel noctámbulo. Y no encontraba a nadie a lo largo de la casa. Cuando llegaba a su cesta, lo encontraba con los ojos abiertos, mirándome y contándome con la mirada que sí, que era él quien se echaba esas carreras, y que no pensaba renunciar a ello mientras tuviera fuerzas para soñarlo.
Recuerdo la noche en que murió la abuela. Su hospital, en el que llevaba largo tiempo ingresada, quedaba a trescientos kilómetros de distancia de nuestra casa, y en el mismo momento en que dio el último suspiro, Yakito soltó un aullido interminable, de lobo herido quebrando la madrugada. En casa, todos supimos en aquel instante que la abuela acababa de decirnos adiós, y respondimos con un silencio respetuoso, esperando la llamada que recibiríamos apenas cinco minutos después.
Como todos los seres especiales, él también vivió una historia de amor. En sus paseos nocturnos se hizo amigo de Korina, una pastora belga mayor que él, de un precioso pelo largo negro. Duraban horas los paseos cuando los dos se encontraban. Juntaban sus hocicos y se quedaban en esa posición durante minutos, completamente inmóviles y con los rabitos muy tiesos. Sin mover un solo músculo. Hasta que uno de los dos daba un salto y empezaba a correr alrededor del otro, provocándole en el juego… los dueños asistíamos al espectáculo con la misma ternura y asombro cada día ante esos cortejos. Y si marchábamos al Retiro con los dos, era impresionante ver cómo paseaban juntos, lomo con lomo, por el parque. Durante un tiempo intentamos que tuvieran cachorros, pero todo esfuerzo fue inútil: sólo jugaban y jugaban, montados uno encima del otro, persiguiéndose o con sus cariñosos besos caninos. Cuando Korina emprendió su viaje, me entristecía ver a Yakito llegar al parque y buscarla entre todos sus amigos, uno a uno, sin entender por qué no acudía ella a su cita diaria.
Y ahora está él en la camilla con la cabeza recostada, sobre su manta de siempre, como un bebé, y sin perder mis ojos de vista.
Hemos recordado juntos, durante un largo rato, el día de ayer, cuando fuimos a despedirnos de la nieve. Diapositivas en blanco y negro de sus días y noches de amor incondicional. Y sus ojitos, incapaces de separarse de mí hasta el último instante, van apagándose lentamente en el silencio de la noche, a continuar su sueño interminable.
Enseguida corrí a nuestro valle de siempre, para refugiarme de la tristeza… Y ahora, sentada junto al río, a ver pasar el caudal de hojas que el otoño nos regaló, corriente abajo, me acuerdo de los días en que Yakito se posaba sobre la nieve, revisitando el invierno como un ave migratoria.
Y entonces echo a llorar desde mi roca. Tengo tanta pena dentro que por un momento siento que soy yo quien se convierte en río… De repente, una presencia fuerte se abalanza sobre mí desde atrás, embistiéndome con fuerza, arrollándome… tirándome prado abajo, comienzo a caer dando volteretas, en una imparable caída libre entre respiraciones entrecortadas… hasta que puedo incorporarme y logro abrir los ojos y salir de mi miedo atropellado, y me doy cuenta de que es Yakito, que salta gimiendo, lanzándose contra mi mejilla, buscando mi cuello de nuevo, lamiéndome la cara entera, posando sus patas y trepando por mi cuerpo hasta conseguir dibujarme una sonrisa a lametazos…
(Tengo en mis manos un ejemplar de “Asentamientos”, el libro de los alumnos de los talleres literarios de la escuela Fuentetaja. En él incluyeron este cuento que escribí, seleccionado junto a otros 56 de entre 210 presentados.)
miércoles 24 de junio de 2009
Y sigue el sufrimiento…
Hacía apenas una hora, no se le habría ocurrido pensar lo que iba a sucederle después. Aunque se puede decir que llevaba mucho tiempo temiendo que algo terrible pudiera ocurrirle, porque ya eran muchos años viviendo al límite, en un camino de encrucijadas de donde es muy difícil salir. Casi tenía la sensación de que había nacido con esa huella marcándole por dentro, con la condición de llevar encima una carga, una maldición...
Se encontraba en aquel habitáculo encerrado, cuando de repente estalló el explosivo que llevaba bajo sus pies. No corrió nadie a socorrerle, porque nadie podía entrar a sacarlo de allí, y era imposible sofocar su cuerpo en llamas. Murió solo, y se trataba sin duda de otra muerte inútil en una incansable, interminable lista de violencia contra los más básicos principios de humanidad.
Hablo de Jonathan Sizalima, un ecuatoriano que con tan solo 20 años estaba preso en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Via Laietana, en Barcelona. Preso en una cárcel de invisibles, con el único delito de no llevar papeles legales, porque no se los dan. Preso y sin poder recibir visitas, porque si su novia o su amigo o su madre van a verle y no tienen papeles, acaban compartiendo celda en espera de la deportación. La exclusión social, la pobreza, la invisibilización, el andar escondido por la calle, sin poder viajar, sin poder caminar libremente por una ciudad cualquiera una noche cualquiera… Tenía antecedentes por robo. Hacía una hora, el abogado de oficio que fue a visitarle, le comunicó que iba a ser expulsado del país. No había nada que hacer. La temperatura subió en el drama de sus días, y la angustia, y la desesperación... y él poco después decidió calcinarse vivo y sin temporizador. Colgarse del techo con su camiseta y acabar con la vida de perro que le había tocado vivir, en un mundo donde las mareas de personas en situación ilegal se cuentan por millones en cada país desarrollado, y sin embargo no existen, porque están escondidos, y nadie siente por ellos. Y ellos nos demuestran, en acciones así de duras, que también sienten, aunque su dolor se apague en un calabozo o se pierda en el mar o en el infierno, el mismo mar que sirve a otros de playa y paraíso.
Mientras esto sucedía, en otro atentado terrible contra la vida, muere un policía nacional. A él se le dedica todo el espacio de los noticiarios. Habla la viuda, el hermano, la casta política al completo. El país llora entero y obediente al compás. Sin embargo, Jonathan no existe. Ni Said, Rosita, Mustafa, Jaroslaw, Mahmadou…
Pero qué decir en estas largas jornadas cuando sólo existe una noticia. En un mundo basado en la codicia, que se muestra a través del trabajo basura, las relaciones basura, la política basura, la prensa basura, el amor basura, la humanidad basura… Sizalima era un joven basura que sufría incondicionalmente la violencia cotidiana de observar cómo a su alrededor la gente caminaba sin trabas, a pie o dentro de un modernísimo auto, con un iPhone en la mano, con unos sofisticados cascos oyendo la última novedad discográfica…, gente ejerciendo delante de él el sagrado acto del consumo (en cómodos plazos y sin intereses) ante los escaparates para él prohibidos, que ofrecen felicidad al otro lado del cristal. Gente durmiendo en sus confortables hogares, mientras él se apañaba en una cama caliente. Gente, también, señalándole cada paso.
Yo recuerdo que cuando era mozo le daba mucha importancia, entre otras cosas, a la política parlamentaria. Cualquier salida de tono del primer capullo envuelto en un traje ante la tribuna saltaba la alarma en mi casa. Inconscientemente, pensaba que eso era lo más importante en la vida del país, y me indignaba si los demás no estaban al tanto de lo que en el Parlamento ocurría. A los pocos meses de salir de casa me fui dando cuenta de eso, porque esa comedia tan rentable y tan macabra a la vez había desaparecido de mi cabeza… Sencillamente en mi casa familiar estaba todo el día la radio puesta, repitiendo el mismo sermón, seleccionando lo que es importante saber y lo que no… y no nos perdíamos un tediodiario. Pero salí de allí y en mi ideario pasaron a ser importantes otras cosas en lo político, sin duda más cercanas a la tierra, a la calle y a la gente. Por no hablar de los millones de noticias terribles que nos perdemos cada día, porque el noticiario está centrado en vendernos miedo, normalidad y crisis para domesticarnos.
Por eso pienso qué pasaría si el Parlamento estuviera realmente en manos de los vecinos, de los municipios, de los trabajadores o de sus representantes… O si los medios de comunicación no estuvieran atados a la cuerda de la gran banca y sus sagrados beneficios. Entonces, probablemente nuestros mártires diarios serían otros, y recordaríamos cada mañana a las cuatro personas que mueren cada día en el trabajo (y nosotros un poquito, también morimos con ellas), o a las once personas que sufren cada día agresiones de carácter racista, fascista u homófobo según el Ministerio del Interior (y nosotros, un poquito, también sufrimos esos palos que nos afectan a todos). Los desahuciados, que se cuentan a miles diarios, los desatendidos, los pensionistas, los parados, los presos… Más aún, si estuviera en manos de ellas, pienso qué pasaría con el machismo en el trabajo, en la casa, en el vecindario, en la sexualidad, en la pareja, en los cuidados (y con ellas nosotros también perdemos tanto...).
Pero en este Estado, esas otras víctimas invisibles no tienen el mismo reconocimiento, sencillamente porque a ellas no las conocemos. No ocupan el Parlamento, no nos habla de ellas cada día la televisión para concienciarnos de que existen y mucho menos para concienciarnos en que tienen derechos que les han sido arrebatados, y menos aún en concienciarnos de que es también nuestra la lucha por recuperarlos. Silencio. Silencio y distancia. Ni siquiera cuando la mano invisible les empuja al suicidio y sus iniciales pasan a ocupar una diminuta esquela de recuerdo en la sección de Sucesos.
domingo 14 de junio de 2009
Ama...
La noche anterior había sido muy dura. Llevábamos varios días de manifestaciones y arrojo popular como hacía muchos años que no conocía esta ciudad dormida. Los enfrentamientos con la policía eran constantes. La gente joven y la no tan joven estaba llena de rabia. Algunas veces la policía partía por la mitad la manifestación, en mitad del recorrido, y podíamos ver muchos niños llorando, presos del pánico, sin saber hacia dónde correr, dejándose llevar por la mano del padre o de la madre. Los míos también estaban en esas manifestaciones, pero iban lejos de mi mano, por suerte. Porque en una de esas carreras yo no corrí. Me dejé llevar por la inconsciencia y quedé frente a la línea policial, solo, pensando que estaba seguro a cinco metros del cordón. Estaban machacando a porrazos a un chaval en el suelo. Las porras golpeaban duro la cabeza del chico, que se encontraba inmóvil, y yo no podía soportarlo. Grité como un loco que no le pegaran más. Que no le dieran en la cabeza. Nunca pude aguantar ver eso... un porrazo en la cabeza es terrible... Y me perdí. Sonó un disparo, y tuve la sensación de que la bala salía de mi pecho. Me sentí como en una película, como en las escenas tantas veces repetidas en el telediario cuando informan de las manifestaciones con muertos en países del otro lado del mundo, y todo es humo y carreras y gente en el suelo... De repente todo se ralentizó, y el mundo se detuvo. Pasé a una dimensión en la que los sentidos bailaban y el tiempo no corría. Se hizo el silencio, como cuando en el cine deja de funcionar el sonido cuando el protagonista está a punto de morir. No oía nada. Acababa de salir de mi pecho una bala disparada como si mi cuerpo fuera un cañón... Nunca hubiera pensado en esa sensación, pensaba que recibir un tiro era como sentirse atravesado, pero pude ver cómo aquella bala emanada por mí botaba en el suelo y salía hacia arriba... el disparo se quedó en mi cabeza detenido, y volvía a sonar, como si mi corazón fuera una batería de misiles... y yo, lejos del mundo, me retorcía en el suelo, porque mi pecho ardía como si estuviera en llamas. Poco a poco (en tiempo real pasarían un puñado de segundos, pero en mi cabeza el instante fue de una noche ralentizada) se fueron colocando los elementos en la escena. No podía respirar, no podía dejar de retorcerme de un lado para otro, soltando un hilillo de dolor constante, como de animal herido, que era lo único que oía nítidamente mientras unos brazos anónimos me arrastraban para alejarme de los uniformados, que habían comenzado a avanzar... así aprendí lo que es sufrir un pelotazo de goma a quemarropa a escasos metros del inapelable arma policial...
Al día siguiente visité a mi madre, que andaba preocupada, porque oyó que la noche anterior había estado en el hospital. Me pidió que le enseñara la herida... y aunque me negaba en rotundo a hacerlo, al rato me dio por subirme la camiseta...
Al ver el pecho roto bajo una marca terrible de fuego rojo entre varias costillas hundidas y la piel quemada, le cambió la cara. Gritó un insulto de rabia, se levantó como un resorte, sin dejar de gritar maldiciendo al defensor del orden que ejecutó con exquisita eficiencia su tarea, y se fue a la cocina a llorar de rabia en soledad, tratando de apagar sin éxito sus alaridos de angustia... Yo la seguí, corriendo, la abracé fuerte, mientras ella lloraba y gritaba sin parar... pude besar sus mejillas y sus ojos, su frente, como nunca lo había hecho en mi vida. Sentí su piel quizá con la misma ternura que ella debió sentir la mía cuando ella misma me trajo al mundo, entre besos de sal y abrazos tan atrasados corriendo al encuentro de la madre.
De esto hace más de seis años. Y la cicatriz de aquella noche, que también es la de aquella mañana, persiste. Cada mañana y cada noche la puedo ver en mi pecho, resistiendo el paso de los días.
Ayer volví a oír llorar a mi madre. Esta vez era ella quien regresaba del hospital y quien mostraba su herida lejana y abrasadora por dentro... Y me rompí en mil pedazos, al otro lado del teléfono, como un espejo que se derrumba en el suelo.
Como en el poema de Eñaut Etxamendi, quizás sean gotas del rocío de la mañana...
viernes 12 de junio de 2009
El Protocolo de Kyoto del Ministerio del Interior
“Hay que decirles bien claro que aquí, o se está con las bombas o se está con los votos”. Lo dijo el ministro del Interior de turno, cuando ilegalizaron Iniciativa Internacionalista, una plataforma de partidos castellanistas de izquierda, que se atrevió a acoger el voto abertzale junto a parte del voto de la izquierda independentista de otros rincones del Estado, como Aragón, Canarias, Galiza, Asturias...
Pero el Constitucional, días después, ordenó desilegalizar lo ilegalizado… eso sí, dejando a toda la gente implicada bajo la condición de “contaminad@s”. La lista estaba contaminada, y sus gentes (desde Corriente Roja a Izquierda Castellana, pasando por las plataformas de las distintas nacionalidades, y personas como Alfonso Sastre, Nines Maestro, Xosé Luis Méndez Ferrin...) también quedaron marcadas por el sello de la contaminación, en este tiempo de virus globales, en esta era del miedo.
Llegó el 7-J y con ello han quedado en evidencia muchas cosas… No sólo la Ley de Partidos y sus criminalizaciones anteriores a la votación. Incidencias, irregularidades, errores informáticos en el recuento… y de todo ello se ha firmado un pacto de Estado y de silencio similar al que se firmó desde el mismo día en que Iniciativa Internacionalista fue declarada desilegal (para dejar que pasara desapercibida y no darle el más mínimo bombo en la cada vez más aburrida carrera por el voto). Los medios estatales sólo han hablado (como si se tratase de una broma) de irregularidades en los votos que, en el pueblo de la vicepresidenta del Gobierno, pasaron mágicamente del PSOE al POSI. Pero la interminable lista de errores está perjudicando, de manera atroz, a la candidatura II-SP (básicamente porque al haberse declarado ilegal en mitad de campaña y luego haber vuelto a entrar en las candidaturas, se le cambió de número en los documentos realizados para el recuento, y después no han concordado las transcripciones y los votos parecen haber sido asignados bastante al tún tún, llegando al caso rocambolesco de un colegio en que se iban a romper tres papeletas de II-SP porque no cuadraba en las actas). De entrada, por estos errores informáticos fueron “sustraídos” casi 1.000 votos en Guipúzcoa a II-SP. Estos pequeños errores hacen que, por ejemplo, oficialmente la tercera fuerza política en el País Vasco sea el Partido Popular, cuando los datos de las mesas dicen otra cosa.
Pero esto no es lo que más miedo da. Hay muchos casos en los que la prensa ha dado unos datos que difieren en cientos y en miles de votos a los que se apresuró a publicar el Ministerio del Interior. Los datos recogidos por la prensa (del Grupo Vocento, por ejemplo) estaban recogidos en las actas a pie de urna. Los datos del Ministerio pasaban el filtro informático en el que, de repente, desaparecían votos. Para más inri, la mayoría de esas “desviaciones” benefician a partidos nazis.
Lo peor de todo es que, aunque hay datos que se pueden reclamar (si se dirigen las formaciones a la Junta Provincial) y aclarar el asunto, hay datos que no. Iniciativa Internacionalista denuncia que entre los votos considerados “nulos” y “en blanco” puede haber miles de papeletas suyas. En muchos colegios de distintas zonas del Estado (donde no hubo interventores de II-SP) podría darse el caso de que en la Mesa Electoral la gente diera por anulada la candidatura II-SP, como pasó con Herritarren Zerrenda en las europeas de 2004. Al querer revisar las urnas, en sitios como en Asturias o en Catalunya les está siendo vetada la entrada a los interventores de II-SP. Y eso huele muy mal.
Sin tener que ser malpensado siempre con el Estado, ni estar siempre desconfiando de sus ceremonias permitidas, es verdad que las sospechas tienen base firme, ya que el voto nulo y en blanco se ha multiplicado en lugares como Barcelona (en Catalunya han subido ambas opciones en más de 50.000 votos respecto a 2004), y en sitios donde el independentismo catalán, el gallego o el aragonés (donde formaciones políticas al margen del CHA, el BNG o ERC cosechan tradicionalmente apoyos y esta vez pidieron el sufragio para II-SP) han visto cómo sus votos prácticamente han desaparecido. El voto castellanista en lugares como Valladolid ha bajado hasta un 66%.
En general, habiendo un millón de votantes menos que en 2004, el voto nulo ha subido en 57.000 papeletas y los votos en blanco en 125.000. Los votos en blanco se tiran tras el recuento (y es imposible revisarlos), porque es absurdo guardar el sobre vacío. Solamente se apunta en el acta y se tira el sobre. Y, según el reglamento, un voto a una candidatura legalmente anulada pasa a ser un voto en blanco.
Es para no quedarse tranquilo. Sobre todo porque no están dejando ver las actas y las urnas, que eso tranquilizaría a todo el mundo. No sé si serían reales las posibilidades de que II-SP llegara a obtener un escaño en EEUUropa, pero estaría bien esforzarse en subsanar públicamente la chapuza. Para no dar la imagen de reino bananero, ya que los problemas del recuento los han sufrido también los demás partidos (no los de los votos nulos y en blanco, claro… con esos, como propuso Bush en su momento, parece que para evitar los incendios quemamos los árboles. Queriendo disminuir la contaminación, propagamos todo tipo de tóxicos que acaban afectando cada día a más ciudadan@s, a más plataformas, a más colectivos que la mano invisible del poder mediático y político los empuja sutilmente fuera del sistema).
En la canción de Boikot dice esta lindura Gorka Urbizu (Berri Txarrak): hitzen munduan mugitzen gara, aske izan nahian kaiolan libre garela ezin onartuz (Nos movemos en el mundo de la palabra, queriendo ser libres no podemos aceptar que somos libres en jaulas). “¡Stop criminalización, censura! ¡stop criminalización, basura! ¡stop criminalización, censura! ¿Dónde está la libertad de expresión?”
martes 2 de junio de 2009
Encuentro casual de dos ex-amantes en una ciudad lejana.
Clandestinidad y resistencia antifascista.
Ambos hurgando en cicatrices aún abiertas en el amor imposible.
Emociones hirientes, sentimientos encontrados…
Todo era gris y tú, sin embargo, de azul.
Hay un dolor en el pasado.
Tú eres la canción "El tiempo pasará".
No, no es Casablanca, porque a nosotros siempre nos quedará Bilbao.
Bilbao sigue existiendo, re-existiendo el mar cada día desde hace siglos. En el año 1300 se firma su carta fundacional, y Shakespeare ya habla de ella en su obra teatral "Las alegres comadres de Windsor". Sin embargo ella, la villa, cada día está más joven.
Siempre nos quedará. Y siempre será Bilbo. Río arriba, abriéndose al mar.
En la historia más reciente que no figura en las grandes crónicas, estás tú. Y hace hoy quince años te di el primer beso… tus mejillas estaban frías y las mías temblaban de miedo. En mi diario que nunca escribí figura que entonces corrí a refugiarme en un país imaginario. Mis compañeros de exilio, el rock y la soledad, eterna pareja, estrofa incondicional de mis pasos.
Hace ahora también ocho veranos nos fundimos bajo unas sábanas prestadas una noche de vino y prosas. Entonces mis mejillas temblaban de frío. El exceso de alcohol hizo que tú también quedaras temblorosa en la noche, la soledad de los semáforos parpadeando en ámbar avisando del peligro sin nadie que los escuche. Te arropé con mi cazadora. El miedo me visitaría más tarde, cuando aprendí a descifrar las luces de la noche del corazón. De día era fácil: verde, ámbar, rojo. De noche: ámbar, ámbar, ámbar... Me costó comprenderlo, y huí del miedo hasta llegar al fin de la tierra, donde el mar se abre como una ventana al sol, para no volver.
Regresaste, casi como el verano sucede al invierno, como un calor natural para los que estamos hechos de abrazos. Hace algo más de tres años del penúltimo secreto en ese diario robado al tiempo, y el poema continúa versando incesante con el mismo escenario de fondo.
Tus rasgos y los míos han ido cambiando. De lo que era un erizo va dibujándose tibiamente en el aire la silueta de un niño. La piel se ha endurecido, pero la cara oculta de la luna de mis ojos cada día está más tierna. Las heridas se han ido convirtiendo en regazo en el cuento del mundo al revés.
Son sólo páginas arrancadas de un diario perdido...
Munduaren hasieratik maitasun istorio bakarra dago, xumetasun beldurgarriz… (Desde el principio del mundo, sólo hay una única historia de amor, con aterradora simplicidad...).
Istorio bakarra hiri zikin honetan, behin eta berriz errepikatzen dena, istorio bakarra hiri zahar honetan... (Una única historia en esta vieja ciudad, que se repite una y otra vez… una única historia en esta sucia ciudad...).
“Chinatown”-en bezala, maite zenuena joaten da betiko. Umiltasun beldurgarriz zu ere hiltzen zara berriz… (Lo mismo que en “Chinatown”, lo que amabas se va para siempre. Con aterradora humildad tú también mueres una vez más…)
Banda sonora de Fermin Muguruza "Beti izango dugu Bilbao" y de Sagarroi, “Istorio bakarra”.
miércoles 27 de mayo de 2009
El Partido de los domingos
“A la hora de votar, vota a NADIE
voto útil, mayoría real, vota a NADIE
¡nadie, nadie, nadie!
NADIE te dará trabajo, NADIE te comprenderá
NADIE te proporcionará vivienda digna y buena sanidad…
Y si nada de esto ocurre
debes perseverar
no hay que echar la culpa a NADIE:
¡NADIE te va a ayudar!
NADIE es mejor que nadie
¡Nadie!
NADIE ataca a los banqueros y dará igualdades para la mujer
NADIE acabará con el mangoneo y con la corrupción.
NADIE protegerá el medio ambiente
NADIE te va a librar del servicio social o del militar.
Y si nada de esto ocurre
debes perseverar
no hay que echar la culpa a NADIE:
¡NADIE te va a ayudar!
NADIE es mejor que nadie…
¡Nadie!”
Llegan las elecciones europeas el próximo domingo. Para elegir un Parlamento del cual sabemos poco y cuyos poderes son prácticamente simbólicos.
En el Estado, la normalidad es aún más normal que de costumbre, por lo que se espera que la abstención llegue a los índices de Estados Unidos.
Y como escribía Almudena Grandes, encima el día 8 “habrá que oírles” criticar a la juventud, y también los comentarios estúpidos como aquel de “si no votas, no tienes derecho a quejarte”. Las pocas opciones que dejan participar en el circo mediático nos dan a elegir entre lo mismo y lo mismo, para no cambiar ni una tilde las políticas monetarias y económicas, ya pactadas en los oscuros despachos de los jefes de Gobierno y las grandes multinacionales. Las demás, o están prohibidas o son invisibilizadas para demostrar que son opciones inválidas, pasatiempos de locos.
Un cartel de las juventudes socialistas apela, como siempre por estas fechas, a “parar a la derecha”. Y parece que quiere dejar meridianamente claro que a la derecha se la para los pies con una papeleta en un parlamento inútil cada cuatro años. Y si no cometes ese verdadero acto revolucionario, tus ideas se desvanecen y te conviertes en Mayor Oreja. Como si fuera un supermercado, el Partido se viste de domingo y te vende tus propias ideas, ya que solamente si les compras (si les votas) podrás salvarte.
Pero a la izquierda no hace falta que la paren. Está perfectamente parada, como un reloj sin pilas, desde que se sentó trajeada (eso sí, lo mejorcito de la casa en la dirección, siempre) en las instituciones que tanto los miman, para dedicarse profesionalmente a adormecer al personal. Asumiendo como suyo ese parlamento, esta memocracia. Nada de hablar de presupuestos participativos, de alinearse sin fisuras con la clase trabajadora en tiempos de crisis, de movilizar por la sanidad y la educación 100% públicas y sin concesiones, apostar por proteger el medio ambiente de forma radical contra el cambio climático provocado por una civilización inconsciente articulada en el consumo devorador del planeta, por poner sobre la mesa sin complejos la cuestión de género o las cuestiones nacionales, o defender el derecho a las plenas libertades democráticas, empezando por los derechos de los ciudadanos y los pueblos… No. Porque en eso siguen pactando durante los cuatro años de legislatura.Pero tomo nota. Votar para detener el avance de la derecha. Comenzando por la derecha que se instaló ya hace tiempo en los grandes partidos de izquierda, aniquilando un capital intelectual importante, que siempre desaparece en ese salto al parlamento, como ocurrió en la izquierda española de los 80.
Votar es elegir. Y elegimos cada día con nuestros actos cotidianos, desde lo más pequeño. Parar a la derecha es parar este modelo de vida y de consumo insano, defender los puestos de trabajo y la calidad de vida, revisitarnos por dentro para expulsar los viejos fantasmas de nuestra cultura, elegir el amor y la ternura. En el fondo, actuar y ser consciente. Estar en el sitio donde creemos, para que (como escribía Benedetti) si nos sorprende la muerte, que no nos pille muertos de vergüenza. Con o sin papeleta, eso es indiferente: lo imprescindible es hacerlo sin tregua.
miércoles 20 de mayo de 2009
Apuntes sobre el ego
CONTENIDO Y ESTRUCTURA DEL EGO
La mente egótica está completamente condicionada por el pasado. Su condicionamiento es doble, pues actúa tanto en el contenido como en la estructura.
En el caso de un niño que llora con profundo desconsuelo porque le han quitado su juguete, el juguete representa el contenido. (…) El contenido con el que te identificas está condicionado por tu entorno, tu educación y la cultura que te rodea. Que el niño sea rico o pobre, que el juguete sea un trozo de madera con la forma de animal o un complejo aparato electrónico, eso no representa ninguna diferencia en lo que se refiere al sufrimiento causado por su pérdida. La razón de que la pérdida produzca un sufrimiento tan agudo está oculta en la palabra “mi” y es estructural. (…) Una de las estructuras mentales básicas que provocan la existencia del ego es la identificación. (…) Uno de los niveles de identificación más básicos es la identificación con cosas: mi juguete se convertirá más adelante en mi coche, mi casa, mi ropa, etc. Procuro encontrarme a mí mismo en cosas, pero nunca lo consigo del todo y acabo perdiéndome en ellas. Ese es el destino del ego.
IDENTIFICACIÓN CON LAS COSAS
Los de la industria de la publicidad saben muy bien que, para vender cosas que la gente en realidad no necesita, deben convencerla de que esas añadirán algo al modo en que se ven a sí mismos o a cómo son vistos por los demás; en otras palabras, que añaden algo a su sentido del yo. (…) Y así, en muchos casos, no estás comprando un producto sino un “realzador de la identidad”. Las marcas son, básicamente, identidades colectivas a las que te incorporas pagando.
(…) Paradójicamente, lo que mantiene en marcha la llamada “sociedad de consumo” es el hecho de que intentar encontrarte a ti mismo a través de las cosas no funciona. La satisfacción del ego dura poco, y tú sigues buscando más, comprando, consumiendo. (…) La identificación del ego con las cosas crea apego a las cosas, obsesión por las cosas, lo que a su vez crea nuestra sociedad de consumo y sus estructuras económicas, donde la única medida del progreso es siempre “más”. La búsqueda descontrolada de más, de crecimiento infinito, es una disfunción y una enfermedad. Es la misma disfunción que presenta la célula cancerosa, cuyo único objetivo es multiplicarse, inconsciente de que está provocando su propia destrucción al destruir el organismo del que forma parte.
EL NÚCLEO DEL EGO
La mayoría de la gente está tan completamente identificada con la voz de su cabeza —el torrente incesante de pensamiento involuntario y compulsivo y las emociones que lo acompañan— que podríamos describirla como poseída por su mente. Cuando eres completamente inconsciente de esto, crees que el pensador eres tú. Eso es la mente egótica. La llamamos egótica porque hay un sentido del yo (ego) en cada pensamiento, en cada recuerdo, interpretación, opinión, punto de vista, reacción, emoción. En términos espirituales, esto es la inconsciencia. Por supuesto, tu pensamiento, el contenido de tu mente, está condicionado por el pasado: educación, cultura, entorno familiar, etc. El núcleo central de toda la actividad de la mente consiste en ciertos pensamientos y emociones repetitivos y persistentes, y en pautas de reacción con las que nos identificamos con más fuerza. Esa entidad es el ego mismo.
En la mayoría de los casos, cuando dices "yo" es el ego el que habla, no tú. El ego consiste en pensamientos y emociones, en un puñado de recuerdos con lo que te identificas como "yo y mi historia", en papeles habituales que desempeñas sin saberlo, en identificaciones colectivas como la nacionalidad, la religión, la raza, la clase social o la filiación política.
Extractos de “Un nuevo mundo, ahora” de Eckart Tolle (Gaia Ediciones).
jueves 14 de mayo de 2009
El apartheid democrático
Es tiempo de puentes rotos y de nuevos muros asentados sobre viejos conflictos.
Pirritx y Porrotx, los payasos más famosos de la televisión vasca y muy queridos por los niños, y que han protagonizado campañas en favor del euskera y las ikastolas, rodaron un vídeo para mostrar su apoyo a una campaña contra la política penitenciaria de dispersión de los presos de ETA. Una política salvaje e inhumana que ha cumplido ya 20 años, y que debería avergonzar a cualquier defensor de los derechos humanos, también a aquellos que claman contra la vulneración de derechos humanos en China, Cuba, Guantánamo o Abu Ghraib. Organizaciones internacionales como Human Rights Watch se encargan de denunciarlo y de defender el derecho de las personas presas a mantener lazos con sus familiares, aunque sus palabras tampoco parecen haber llegado a ningún sitio.
Nada que ver con estar a favor o en contra de la lucha armada, ni de la independencia, ni ser nacionalista o dejar de serlo. Nada que ver con apoyar o no a ETA ni a sus tentáculos políticos. De la misma manera que criticar Guantánamo no nos convierte en fervientes seguidores de Al Qaeda ni de la yihad.
Una práctica de la tortura para luchar contra el terror. Contra las bombas de ETA, bombas de racimo sobre la población civil no dirigidas hacia los miembros de ETA, sino hacia sus familiares y amigos, para ampliar el círculo de dolor hacia un montón de gente que no tiene ninguna culpa de nada (y, aunque la tuvieran, no deja de ser una política de Estado completamente atroz e inhumana). Madres presas viven en la prisión junto a sus hijos pequeños, cuya vida es una prolongación de la condena materna, en la que no se respetan los derechos de las personas presas (que siguen siendo personas).
De los 744 presos del último censo de presos de la banda (el porcentaje de gente con delitos de sangre no creo que pase del 10%), sólo 14 cumplen condena en prisiones vascas. Los demás están a una media de casi 700 km de sus casas.
Como figuraba en "La pelota vasca" de Medem, muchos familiares deben desplazarse durante jornadas maratonianas para visitar a sus hijos, hermanos... y se da una escandalosa cifra de accidentes sufridos en los viajes por carretera. Aparte de un gasto medio semanal de 377 euros en los viajes por cada familia.
El Gobierno Vasco ofrecía ayudas para esos viajes con el fin de rebajar ese nivel de tragedias gratuitas (mejor viajar en autobús a chuparse un viaje de más de 1.000 km en coche para una visita de fin de semana, o a saber en qué condiciones se llega a los centros penitenciarios de las islas).
Afirman, como prueba irrefutable del valor de la libertad, que Pirritx fue concejala de Euskal Herritarrok en un pueblo que sufrió un atentado que se llevó la vida de un concejal del PSE, y que durante el pleno en el que los grupos políticos (salvo EH) presentaron su comunicado de condena, ella asistió a la ceremonia con un gesto muy serio durante todo el pleno y, como es habitual en su partido (tal cual es habitual en la derecha española con el golpe militar de 1936 o el franquismo, o como ha sido habitual en el PSOE con la guerra sucia de los 80, o cada uno de ellos con sus sangrientas guerras de Irak), no firmaron el comunicado que les ponían delante los otros. El delito de no expresar la misma condena de los demás nunca prescribe. Diez años después vienen a cobrarlo. El valor de la libertad puesto en entredicho por la libertad misma. "La libertad es esto", la decían. "La democracia, esto". No queda lugar para el derecho a no condenar con las mismas palabras del de al lado, un viejo privilegio de los grandes partidos. Cuando el PP de la Comunidad de Madrid no se sumó a la condena por el asesinato de Carlos Palomino a manos de un militar neonazi, nadie exigió que se les aplicara la Ley de Partidos, y esa misma tarde el asunto ya se había olvidado.
La llegada a la Lehendakaritza del PSE no se ha notado en prácticamente nada... salvo en estas cosas, que se anuncian a bombo y platillo: se retiran las ayudas a los familiares de presos, vendiéndolo como una forma de victoria de la libertad... y han prometido que Pirritx y Porrotx jamás volverán a actuar para ayuntamientos (a pesar de llevar años triunfando en las fiestas populares de pueblos por toda la geografía vasca y navarra), después de cancelar una actuación suya programada para el próximo junio en Getxo. Los medios utilizan ambiguos titulares a la altura del periodismo profesional de hoy, como "La payasa de EH" y otras joyas.
Otros grupos musicales caerán en el camino, y de nuevo el 10% del electorado tendrá vetada su participación en los comicios. Sin ir más lejos, acaban de anunciar un veto gubernamental a la candidatura "Iniciativa Internacionalista", liderada por el dramaturgo Alfonso Sastre (que participó en otra de las listas prohibidas en una ocasión, aunque ha dejado claro que no militó nunca en ningún partido, salvo en el PCE bajo el franquismo), por primera vez una lista de ámbito estatal. Se amplía en el horizonte la negra sombra de la criminalización.
Ahora probablemente serán un pueblo libre con muros igual de altos de los que tenían antes, porque nadie se preocupa por construir puentes, sino más bien en asentar los viejos muros que mantienen en la desidia a las dos orillas. Parece sencillamente que se hubieran cambiado los roles el gato y el ratón.
viernes 8 de mayo de 2009
El pueblo que no sabía sonreír
Había una vez un pueblo "salvaje" que vivía aislado en las laderas de altas montañas. Sin ruidos, sin prisas, respirando un aire muy limpio. Todo lo que necesitaban lo producían ellos. Había épocas del año que nevaba mucho y apenas tenían que comer. Tenían lo justo.
Así vivieron muchísimos años sanos y contentos. Casi todos alcanzaban los cien años sin achaques y con ganas de vivir. Y cuando les llegaba la muerte, se despedían alegres de sus amigos y familiares.
Tenían una cara con el paladar y el maxilar superior tan anchos... y con unos dientes tan bonitos... que parecían sonreír siempre ¡aún cuando dormían!
No tenían escuelas. Los niños aprendían según lo iban necesitando, de los mayores y de lo que la vida les enseñaba. Tenían mucha curiosidad por todo.
Un día fueron "descubiertos" por un pueblo "civilizado" y al verlos tan retrasados, decidieron darles un empujoncito. Organizaron expediciones hasta aquellas escarpadas montañas para llevarles todos sus "adelantos": harina y azúcar refinadas, bebidas gaseosas, caramelos, patatas fritas, chocolate, nocilla, tabaco, café, té, alimentos enlatados y empaquetados, vino, güisqui, dentífricos, máquinas parlanchinas (TV, radio...) y muchas máquinas ruidosas más.
Enseguida este pueblo empezó a conocer los malestares de las enfermedades. El pueblo "civilizado" les había contagiado su modo de vida. Los médicos civilizados declararon que les habían contagiado las enfermedades porque les habían llevado unos bichitos pequeñitos invisibles. Les enseñaron así la existencia de los endemoniados
microbios y les hicieron comprender que necesitaban muchas vacunas y medicinas para defenderse de ellos.
Les construyeron escuelas donde los niños aprenderían muchísimas cosas para el día de mañana. Entonces los niños empezaron a perder la curiosidad.
Las madres alimentadas con comidas artificiales dieron a luz bebés con un paladar tan estrecho, con los músculos de las mejillas tan pequeños que les costaba sonreír ¡Hasta la cara de la gente civilizada se les había contagiado!
Aquellos niños crecieron alimentándose con aquellos alimentos modernos... Y cuando se hicieron grandes y tuvieron bebés, éstos tenían aún más estrechos sus paladares. Les costaba tanto sonreír que ni haciéndoles cosquillas lo conseguían. Sólo se sabía que reían por el sonido de sus carcajadas, ya que las caras siempre estaban serias.
Jóvenes de aquel pueblo empezaron a perder muelas, mientras que los cráneos de sus tatarabuelos que vivieron 100 años, aún conservaban todos sus dientes, después de llevar mucho tiempo enterrados.
Desde entonces, todos los años sacan a relucir los cráneos aún sonrientes de sus antepasados para celebrar la Fiesta de la Sonrisa.
FIN.
No todo lo de este relato es cuento. Por el año 1930, el dentista Weston Price (1870 - 1948) estudió muchas razas "primitivas" de todo el mundo. Descubrió que cuando sustituían su dieta tradicional por otra "moderna" -harina y azúcar refinadas, arroz sin cáscara, etc.- en una sola generación se producía una degeneración dental
hasta entonces desconocida. En una sola generación, se reducía enormemente el tamaño del maxilar superior y del inferior.
El arco del paladar se empieza a formar a los dos meses de vida en el vientre de la madre. Si la madre embarazada come alimentos industrializados el arco del paladar del bebé no se desarrolla bien, al igual que los músculos de la risa. Las consecuencias de este mal desarrollo son los dientes que salen fuera de su lugar y la dificultad de respirar por la nariz...
(Texto maravilloso del maravilloso Eneko Landaburu, autor del libro-biblia por la autogestión de la salud "Cuidate, compa" (editado por Txalaparta) que se publica en el número de mayo de la revista Nabarreria).
martes 21 de abril de 2009
Entre pólvora y magnolias
En los sanfermines de 1985 organizan en la prisión de Martutene un concierto en el que actúa el cantautor Imanol. Sarri escapa de la prisión donostiarra escondido en los bafles del concierto.
Y desde entonces, desde hace casi 25 años, vive fugitivo en algún lugar de su mundo apátrida, sin dejar de crear en ningún momento desde su paradero desconocido. En 2001 recibió el Premio Nacional de la Crítica de narrativa en euskera.
Este poema, sangrante contradicción entre el arte y la trinchera, figura entre las antologías de la poesía vasca contemporánea:
Literatura y revolución
Cuando el comisario Ángel Martínez mete el cañón de su revólver en el ano del detenido y la mirilla sale sucia, ensangrentada, patética, ¿qué le importa al muchacho torturado si el poeta es un fingidor?
¿Ha visitado G. K. Chesterton alguna vez La Salve?
¿Quién conoce en los calabozos de Intxaurrondo a Hermann Broch?
¿Cómo explicará el muchacho torturado al llegar destrozado frente al juez
el significado exacto del concepto objetive correlative?
¿Qué es el amanecer lleno de agujas de Carabanchel para Molly Bloom?
¿Quién es Michel Foucault para quien se consume durante diez meses en celdas de castigo? ¿Una visita de cinco minutos? ¿Un encuentro lírico?
¿Deberían los presos vascos estudiar la Biblia de Jean Duvoisin para aprender a poner las haches y comas correctamente?
¿Cuál es para la literatura el valor ético inextinguible de la rebeldía, la revolución, la aventura?
¿Qué se escribe al margen de revistas como Voprosi Literaturi o Tel Quel sobre las huelgas de hambre interminables de los presos vascos?
¿Qué le importa el compromiso al muchacho que –como una bandera revolucionaria, sin escudo– huye de los tiros de la policía?
(Traducción de Maite Mujika)
jueves 16 de abril de 2009
Nosotr@s y la calle
"En la calle, un joven ha muerto por sobredosis,
atracos..., un atentado terrorista...
Todo, todo
está en los periódicos
hasta que te atrape
a ti también...
Tú, maldito burgués,
nunca entenderás nada,
porque para ti
lo que ocurre en la calle
siempre son problemas de los demás".
La crisis económica trae de la mano el auge del fascismo paseándose por nuestras calles. Como ha ocurrido siempre, cuando la mano invisible abre la brecha entre las clases sociales y ni el aparato policial ni los garantes de la paz social (todos ellos funcionarios del Estado) cumplen ya con eficiencia su tarea de adormilar conciencias, se deja hacer a los verdaderos dóbermans que descansan a los pies del sistema, bien sujetos con su correa de la mano del amo, esperando su oportunidad para saltar sobre su presa.
Allá donde hay quien les plante cara, los disturbios y las hogueras latentes dejan escrito el poema urbano de la resistencia...
Proliferan por la red, también, las noticias que evidencian la relación entre los cuerpos policiales y la extrema derecha (agresiones policiales a inmigrantes o a jóvenes de centros sociales en Vizcaya, Guadalajara o Madrid, desde donde hoy se hace público un espeluznante vídeo en el que se grabó a la policía nacional en repetidas ocasiones pasando al lado de una casa para llamar "guarros" a quienes allí viven y allí crean, días despues de sufrir varios ataques incendiarios de los que nunca se supo)...
La calle va siendo un lugar menos habitable por el demonio de la exclusión social, condición indispensable para que el capitalismo funcione con su mano de obra barata..., con su división internacional del trabajo..., con su división de género de las labores domésticas... Y por supuesto, con su división de clase, la más importante, que hace creer a quienes llevan una vida tranquila que los problemas de la calle siempre son cosas de los demás: cosas de los "antisistema" que se enfrentan al dóberman o a los G7, G8 o G20...; cosas de los sin escuela decente o sin atención sanitaria, servicios robados por las arpías que alimentan el monstruo financiero con la condescendencia de aquel nuevo sujeto apolítico llamado "ciudadanía"; cosas de los yonkis que consumen el basuco que introdujo la mano negra del Estado en la barriada; o de los jóvenes en condiciones de pelear, que consumen las drogas que los consumen y los evaden y consiguen anular su rabia; cosas de los sin papá y sin mamá, los sin infancia; los sin techo y sin hipoteca, los sin papeles, los sin amor propio...; cosas de los emigrados de sí mismos, los alcohólicos, los deprimidos, los que lo perdieron todo, los que no valen nada en el mercado de valores...
No caen en la cuenta de que en este sistema la prosperidad era un engaño más.
Y así será siempre.
Hasta que te atrape a ti también.
miércoles 8 de abril de 2009
Negra sombra
La memoria nocturna está llena de poemas. Y me vinieron en la noche, desde aquel cajón, algunos versos. Atxaga habla del mal carpintero, que para dar un golpe en el clavo, antes golpea todo el resto de la madera.
Y vino también, en una canción a Rosalía, el olor de una tierra abrasada por el progreso y el egoísmo, por las mareas negras y los incendios, por la avaricia del urbanismo... y donde la respuesta social no tardó en sufrir, como estamos ya acostumbrados, la criminalización... pero aún así, existe, y resiste, viva, Galiza.
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.
Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.
En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me deixarás ti nunca,
sombra que sempre me asombras.
martes 7 de abril de 2009
Soy un etarra
Aunque públicamente me haya esforzado por denunciar a los cuatro vientos que no la quiero ni la defiendo porque atenta y arrasa, sobre todo y antes que a nada ni a nadie, contra las luchas populares.
Aunque públicamente haya exigido que quite sus sucias manos de los movimientos populares… y que quite, especialmente, sus sucias manos de la lucha anti TAV.
Pero resulta que soy yo quien cometo el delito de compartir la lucha anti TAV (contra lo que está ETA también, aunque no sean las mismas razones que las mías, pero eso le da igual al señor juez).
Hoy ya no son los propios militantes quienes anuncian su pertenencia o no a ETA, sino la Audiencia Nacional, la formadora de terroristas por excelencia, porque tiene en su poder el milagro de multiplicarlos.
Según la prensa española, para Garzón está comprobado que la plataforma AHT Gelditu ("parar el Tren de Alta Velocidad") forma parte del complejo de ETA, porque uno de los detenidos estos últimos días era integrante de Segi y pertenecía a una asamblea anti TAV y organizaba manifestaciones en su pueblo contra el TAV y ¡hasta participaba en ellas!
Se le acusaba también (con letra pequeña, curiosamente) de haber participado en el sabotaje de una máquina (que nunca reivindicó ETA, por otro lado). Y digo yo, si uno participa en un sabotaje de los que se han cometido toda la vida... ¿por qué se criminaliza una idea y un movimiento y se le pone el sello de lo que al juez le sale de los huevos? En otro caso más rocambolesco, según ABC, "otro de los arrestados, Mikel García, también integra la asamblea de Gelditu y, en concreto, también se le intervino propaganda contra la «Y» vasca". (Prueba más que suficiente para demostrar que ETA es como Dios y está en todas partes.)
La plataforma anti TAV está formada por movimientos sociales de todo tipo y, sobre todo, por una preocupación absolutamente lícita y legítima por proteger el medio ambiente para las generaciones futuras, desde quienes nos resistimos a creer que las vacas comen cemento. Por hacer las cosas de otra manera y no pensar con la cartera, como los que tienen el corazón lleno de hormigón y eurodólares. Y sobre todo porque no vengan las cosas impuestas, porque el proyecto de llevar a cabo la mayor obra pública de la historia vasca se decidió en un despacho sin preguntar a nadie, y nadie lo ha elegido democráticamente, aunque lo paguemos entre todas. Y frente a eso, no sólo cierran toda posibilidad de debate social, sino que, como se ha hecho público recientemente en un informe de la Ertzaintza, se da la orden de tomar cualquier actividad de denuncia anti TAV como un acto de terrorismo.
Si esa doctrina de perseguir a un periódico, a una editorial, a un grupo político o cultural o al proyecto que sea porque uno o varios de sus miembros hayan cometido delitos, se aplicara a todo el mundo, ¿quedaría algún partido o movimiento en pie? Pienso en la prensa cavernícola, en las hinchadas del fútbol, en los grupos ProVida, el Opus Dei..., los cuerpos de seguridad del Estado... y hasta el PP y el PSOE, que en eso de poner cabezas de turco a disposición del juez sacaron siempre sobresaliente.
La letra de Fermin, sobre la melodía de una canción tradicional, dice:
"Porque nos gusta el tren
Parar el Tren de Alta Velocidad,
Para mejorar el camino de hierro
Parar el TAV
Para, para, parar el TAV
¿Lo habéis entendido?
Parar el TAV...
Si existen alternativas
Parar el TAV
¿Por qué un modelo destructivo?
Parar el TAV
Para, para, parar el TAV
¿Lo habéis entendido?
Parar el TAV...
El tren siempre nos ha inspirado
Parar el TAV
Éste sin embargo, nos jode vivos
Parar el TAV
Para, para, parar el TAV
¿Lo habéis entendido?
Parar el TAV...
Si no lo quieren en Canadá
Parar el TAV
Ni en Dinamarca, ni siquiera en Austria
Parar el TAV
Para, para, parar el TAV
¿Lo habéis entendido?
Parar el TAV...
Porque nos encanta el tren
Parar el TAV
Para mejorar la red ferroviaria
Parar el TAV
Para, para, parar el TAV
¿Lo habéis entendido?
Parar el TAV..."
Aquí dos vídeos: uno explicando la lucha de la plataforma anti TAV, y otro de 2007 sobre el avance de las obras del TAV.
Atención: no lo veas con el corazón, porque lo mismo te convence y tú mism@, sin saberlo, pasas a pertenecer también a ETA.
martes 31 de marzo de 2009
esperando...
Marzo apura sus últimos minutos..., se escurren sus segundos finales entre los dedos, y antes de que termine para dar a luz la primavera, y con ello las lluvias que fertilizan la tierra y dan vida al aire, no puedo dejarlo pasar sin traer a la memoria de nuevo estos versos de Fermin...
Esperando a mamá,
esperando a que papá me coja en brazos
esperando el primer día de escuela
esperando a que me crezcan los pechos
Esperando...
Esperando al examen
esperando a encontrar trabajo
esperando a alguien
Esperando...
Esperando al orgasmo
esperando a que él llene mi tiempo
esperando a que nazca el bebé
esperando a que el niño crezca
Esperando...
Esperando a que me venga a buscar
Esperando la visita de los hijos
Esperando la liberación
sábado 28 de marzo de 2009
"¿Dónde vivía? ¿Por dónde andaba? ¿Cuándo hizo enemigos? ¿Fue alguna vez feliz?
¿Qué pensaría de nosotros? ¿Qué es lo que le daba fuerzas?
No hay que darle más vueltas, los conocemos cuando los perdemos.
Algunos días son así, podemos saber el nombre de nuestros héroes, podemos ir a sus funerales... En todos los periódicos, en primera página, los restos del cadáver gritando: ¡Guerra al Estado, guerra siempre! ¡Hasta que nos dejen en paz!
Si el amor es lo más hermoso, ¿por qué follar a oscuras con la libertad?
Es una amante demasiado peligrosa como para andar contándolo por ahí.
No hay que darle más vueltas, lo que tiene que pasar, pasa y no hay nada bueno para todos. ¿Quién no ama la libertad... aunque le reviente entre las manos?
No puedo ni mirarte, es demasiado. El cadáver gritando sin parar
¡Guerra al Estado, guerra siempre! Hasta que nos dejen en paz."
Vuelve hoy a sonar la vieja canción de Hertzainak, porque los fascistas han vuelto a visitar Vallekas después de tantos años. La Delegación de Gobierno no desautorizó una marcha ultraderechista, con lo que de nuevo la policía decreta el estado de sitio para que un ejército de nazis se pasee desfilando por un barrio obrero insultando a los inmigrantes y gritando consignas (según testigos) como "Carlos, pardillo, devuélvenos el cuchillo". Secuestrando por una tarde el barrio para que se ensucie de consignas racistas. Se han escuchado pelotazos de goma durante casi dos horas, al son de las sirenas. Todas las calles del Puente eran ratoneras por donde continuamente corrían jóvenes escapando de las cargas policiales. El saldo inicial es de 24 detenidos. Todos ellos "antisistemas", según la gran prensa, que para esto siempre es como un niño tonto (aunque a inteligentes no les gana nadie) y vende la noticia, de nuevo, como un enfrentamiento entre bandas, como si hubieran quedado los extremismos a la misma hora para demostrar al mundo lo malísimos que son. En vez de advertir que permitir esta violencia racista y sus provocaciones, y poner a sus pies a las Fuerzas de Seguridad del Estado, es igual a disturbios. El verdadero desorden público es permitir que esto suceda y que las Fuerzas del Orden se empleen a fondo para reprimir violentamente a los vecinos en su propio barrio.
Y esta canción que se escribió para Piti, hoy también es para Carlos, que murió por ponerse delante de una de estas manadas, y era antifascista y vallecano.
jueves 26 de marzo de 2009
Metáforas del final de la historia
Vuelvo a casa bien entrada la noche y me encuentro a varios nacionales llevándose a un joven inmigrante frente al portal. Y en la red la noticia de que un joven dominicano fue asesinado a tiros la noche anterior en Tetuán por un guarda de seguridad de paisano, que en pleno mono cocainómano le confundió con un camello.
“Cómo quieren ustedes que el trabajador francés, cuya mujer también trabaja, y juntos ganan 15.000 francos… Y que ven al otro lado de las escaleras de su vivienda de protección oficial, hacinados, una familia con un cabeza de familia, tres o cuatro mujeres y una veintena de hijos, que ganan 50.000 francos mediante prestaciones sociales, y por supuesto sin trabajar...
Si a esto le añadimos el ruido y el olor, entonces el trabajador francés se vuelve loco. Y decir esto no es un discurso racista”.
¿Quién dijo esto? ¿Le Pen? ¡¡No!! Jacques Chirac, presidente de la República Francesa, en su famoso “discurso de Orleáns”, el 19 de junio de 1991.
El símbolo del mundo de hoy, para regocijo de quienes preconizaban el final de la historia: la izquierda acabó saliendo en masa a votar en bloque a Chirac para que no saliera Le Pen. Legitimando las urnas que nos dan a elegir entre lo mismo y lo mismo en la "fiesta de la democracia". Menudo fiestón. Mientras, la maquinaria del sistema nunca descansa, vive en estado de guerra permanente, como demuestran los informes que divulgan en su web y sus foros las Unidades de Intervención Policial (con joyas didácticas sobre los antiglobalización como estas: "los llamados "invisibles", supongo que por lo cobardes que son, ya que ante las cargas de nuestras U.I.Ps, desaparecen", o "los globofóbicos están integrados por los sectores más radicales de los que se oponen a la globalización, la cual pretenden sustituir por... nada, la anarquía y la anomia total, no dan ningún proyecto alternativo, son meros destructores sociales. Quieren eliminar el actual sistema de economía de mercado y en esa senda, ensalzan la movilización ciudadana bajo un lema “otro mundo es posible” (ya vereis qué mundo, okupas, vagos y desarrapados cuya máxima aspiración es drogarse y robar para no tener que trabajar)".
Eso dicen "nuestras" fuerzas de seguridad. Y es que cuando un militar piensa... chungo! La historia es que vivimos bajo mando militar y policial, desde la videovigilancia hasta la Administracion Bush, y esos sí se dan el fiestón de la democracia todos los días, sin nadie enfrente capaz de parar los atropellos. Funcionarios armados que pierden su empleo si no cumplen con eficiencia su tarea, cada día más cerca de la seguridad privada parapolicial. ¿Y quién vigila a los vigilantes?
La maravillosa canción que le dedicaron los de Toulouse a Chirac dice perlas como: “podemos morir en el Frente, y hacer todas las guerras, y defender con dignidad un bello trapo de colores… pero siempre hace falta más, nunca es suficiente (...) El ruido, el olor… el ruido del martillo neumático: ¿Quién ha construido esa carretera? ¿Quién ha levantado esa ciudad y quién no la habita?
Para aquellos que se quejan del ruido, para aquellos que condenan el olor,
me presento: Me llamo Larbi, Mamadou, Juan… ¡haced sitio! Guido, Henri, Chino, Ali… ¡y no soy de hielo! (...)
Y si algunos se arrepienten de no ser de piel negra, muchachos, sólo tengo una respuesta: "ustedes tienen suerte".
La igualdad, mis hermanos, no existe más que en los sueños. Cuando entendí la ley, comprendí mi derrota. "Intégrense", decía ésta. Ya estaba todo dicho.
El ruido, el olor... el ruido del martillo neumático".
sábado 21 de marzo de 2009
25 años de amnesia, 25 años de impunidad
Bahía de Pasaia. La canción fue censurada por la discográfica y hasta hace sólo unos cuantos años pudo ver la luz).
Hace ahora 25 años de aquel suceso que el poder mediático se encarga de invisibilizar. Una emboscada de la policía nacional acababa con la vida de Jose María Izura, Pelu; Pedro María Isart, Pelitxo; Rafael Delas, Txapas; y Dionisio Aizpuru, Kurro, miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Todos cayeron acribillados a tiros.
El 18 de marzo de 1984, la joven Rosa Jimeno era arrestada por la Policía española en Donosti. Mediante torturas, y colocándole una pistola en la nuca, la obligaron a telefonear a su casa y a su trabajo para indicar que no aparecería en unos días. Rosa explica que las torturas de la Policía española no cesaron hasta que lograron que la joven concertara una cita con su compañero Kurro. La fijaron para el 22 de marzo a las 22h, en unas rocas cercanas al puerto de la bahía de Pasaia. Tres destellos de una linterna serían la señal acordada para indicar que el lugar "estaba limpio". Llegaron por mar desde la clandestinidad francesa cinco jóvenes junto a Beltza, la perra de uno de ellos. "Había mucho movimiento y los policías, todos con chalecos antibalas, cogían armas y más armas... Yo me puse muy nerviosa y les preguntaba, inocente de mí, para qué querían esas armas, a la vez que les gritaba que me habían prometido que sólo iban a arrestarlos", recuerda hoy Rosa en entrevistas a las otras formas de prensa.
Cuando hacen la señal convenida, se oyó un "¡Alto, Policía!", a la vez que se iluminaron los potentísimos focos del dispositivo y las balas fueron acribillando a los jóvenes, que cayeron al mar tiñéndolo de rojo. Días después, la autopsia contabilizaría 113 proyectiles en los cuerpos de los cuatro militantes.
La barbarie se justificaba como una venganza por el atentado contra Enrique Casas. Joseba Merino, el superviviente de la emboscada, fue acusado de ser el autor material. Él ha pasado 17 años en prisión. Los autores del crimen de Estado que rentabilizó los asesinatos de Pelu, Pelitxo, Txapas y Kurro, nunca fueron citados a declarar ante ningún juez.
miércoles 18 de marzo de 2009
hitzak itsasoarentzat
Nora ezean zabiltza, Antoine, nahasia...
Gizarte honetan inor ez ote da ohartzen
benetan oinarrizkoa dena ez dela ikusten?
«Video game» kultura honetan
ortopedia nagusitu da
sentimendu protesikoak
mundu autista honetan...
Tabernak hutsik, kaleak hutsik
jendean ez du irtetzeko beharrik
sarean daude konektaturik
interneten bidez psikiatra bizitatzen".
(De nuevo te siento confundido, Antoine...,
andas perdido, Antoine confuso...
¿En esta sociedad nadie se da cuenta
de que lo verdaderamente importante es lo que no se ve?
En esta cultura del "video juego" se ha impuesto la ortopedia.
Sentimientos protésicos en este mundo autista.
Tabernas vacías, calles vacías... La gente no tiene necesidad de salir.
Están conectados a la red, visitando al psiquiatra por internet.
Joxe Ripiau, Antoine Nahasia)
Paradojas de la distancia en la era de las telecomunicaciones... a ratos estamos tan unidos que parece que nos tocamos, aunque estemos cada uno al otro lado del charco, o al otro lado del alma.
Otras veces la tecnología nos devuelve una imagen tan desgarradora como la de una bebé recién nacida, envuelta en una bandeja de plástico en el arco iris derrotado de la sala de la clínica. Lejos de mamá. Rodeada de máquinas y cables. Fotografiada y subida a las redes sociales del ciberespacio en directo para toda la familia, que quizá llora de alegría, cada uno en su nicho, delante de una BlackBerry.
Tanto progreso para que seamos más inhumanos que nunca.
La vida surgió del mar. Y aunque no lo veamos, o nos hayamos creído que ya no está, sigue existiendo, cada vez más lejos, un mar hecho de silencios en el que sumergirse. Un mar profundo como nuestras propias galerías. Hay que volver a llenar ese mar de semillas. Y la soledad de besos. Las galerías de luz. La poesía de pólvora. El lenguaje de caricias y las caricias de palabras.
Todo siempre a contracorriente, para no dejarnos llevar como los peces muertos.
sábado 14 de marzo de 2009
En la cueva de Alí Babá
En la sección de animales del centro comercial, encontré un juguete para gatos bastante interesante: un ratón con cuerda. Había otro tipo de ratones también, pero éste tendría la gracia en que se movería y haría ruido.
Cuando vi el precio ocurrió lo que suele pasar en este tipo de centros... ¿cómo puede ser tan caro esto? Me dije. Casi cuatro euros.
Al ratito, pensé: "venga, un día es un día..."
Pero al segundo, una gotita de cordura me respondía: "ni de coña".
Total, que me llevé el ratoncito hasta que conseguí encontrar un hueco en el que disimuladamente liberarlo del estúpido envoltorio contaminante de plástico que le daba volumen al producto, y le di vida en mis manos.
Logré pasar por caja sin que ningún pitido enturbiara la calma del templo de ocio moderno y sin que ningún simio me estuviera esperando.
Cuando salí de allí, volví a tomar entre las manos el ratoncito y pude leer en su base: "made in China".
Lo observé detenidamente. Se trataba de un simple plástico recubierto de piel sintética, con dos pegatinas en el lugar de los ojos, y una ruedecita y una cola saliendo de la diminuta caja que tenía el valor de mercado de casi cuatro euros, para los que siempre hay un consumidor que los pagaría gustosamente, porque en eso de producir sólo para quien puede pagar, el mercado funciona de maravilla.
Enseguida me entró la mala ostia, porque de alguna manera era yo quien salía de allí con la condición de ladrón. Si hubiera pitado la alarma, habría vivido ese momento de bochorno en el que el conjunto de consumidores miran a ver qué ha pasado, y hubiera sido etiquetado en el inconsciente de todos ellos como una rata consumidora que no respeta las sagradas leyes del mercado.
Por mi cabeza pasaron, en un momento, los niños y adolescentes que en el culo del mundo dedicaron sus jornadas interminables y sin sueldo ni derechos, a realizar este juguetito para el mercado de los animales domésticos occidentales; pasó también por mi cabeza la cajera del centro comercial, inmigrante latinoamericana (expuesta en fila junto a las otras decenas de mujeres), su irrisoria nómina de contrato temporal y su imposibilidad de sindicarse para reclamar que existe; pasaron todos y cada uno de los peones, caballos y alfiles del tejido productivo (comerciales, distribuidores, logística, repartidores, reponedores...) que cada cual a su manera y cada quien en su medida, también sufren ese más sutil robo de la plusvalía, que sigue siendo exactamente la misma forma de relación productiva hoy que hace ciento cincuenta años.
Los que mueven los hilos y convierten a los demás seres humanos en juguetes a quienes darle cuerda a su consumismo enfermo de conciencias de plástico, jamás se plantearán estas cosas, porque fueron educados en que la mano invisible siempre es invisible y nunca, nunca, tiene nada que ver con la suya. Pero mi mano visible se metió el ratón en el bolsillo. ¿Y quién debe a quién?
Al menos me alegra escuchar cómo la Momo se lo está pasando persiguiendo al ratoncito...
miércoles 11 de marzo de 2009
París-Texas, Belfast-Gasteiz
Por favor, no tengas miedo...; por favor, no vuelvas tu cabeza...
Nosotros somos el futuro, el disléxico siglo XXI esnifando pegamento, ciberputas con mentes homicidas y pistola en mano...
Estamos locos, nada cambiará.
Existe una delgadísima línea entre el bien y el mal. Y caminaré de puntillas bajo esa línea sintiendo la inestabilidad.
Y así otra vez, y otra vez, y otra vez, y sucede otra vez, y otra vez, y otra...
En estos tiempos en los que avanzamos hacia atrás, recupera tu alma. Olvida tu vacío.
Existe una delgadísima línea entre el bien y el mal (...) Mi vida es un circo y estoy tropezando bajo esa cuerda floja. Allí no hay nada para salvarme ahora,estoy cayendo al suelo, cayendo al suelo, besando el suelo, sí...
(Tight rope, Papa Roach)

La paz siempre tiene un precio. Y ese precio está marcado por los mercaderes de la violencia. El Estado, que jamás va preso, deslegitima toda forma de violencia que no salga de sus entrañas y que no nazca de sus intereses. El monopolio de la fuerza se pasea por las calles con uniforme, por los despachos con etiqueta y por los juzgados con toga y maza. Las mil caras del verdugo ante la población que asiste al teatro cada uno de los días que pasan.
Todos ellos hablan de paz. Pero en la práctica, paz es igual a obediencia a mis principios. El Estado sigue exigiendo no solo el fin de la violencia ejercida por ETA y la kale borroka (como es natural desde un punto de vista ciudadano e, incluso, desde un punto de vista estratégico para cualquier lucha que se quiera popular), sino también la condena firme y expresa (es decir, poner la firma en el comunicado que escriben los otros, y que siempre es el mismo desde hace 35 años) por parte de los movimientos políticos. Si no condenan, se les castiga, como si ellos hubieran apretado el gatillo, con la exclusión y el apartheid político. Yo me pregunto qué hubiera pasado si nada más morir Franco, hubieran sacado una ley por la cual quien no condenara el franquismo, quedaría apartado de las instituciones públicas y de la legalidad en la calle, en las urnas, en la política... sería como devolver al fascismo (que ya estaba integrado plenamente en los aparatos del Estado) a la calle, invitándolos a salir otra vez del cuartel. Pero de esa Transición, para tantos (y sobre todo para la derecha) tan modélica y ejemplar, nunca toman ejemplo ellos mismos. Y no condenaron ni siquiera tibiamente el golpe de Franco hasta 2002, amparándose año tras año en las mismas palabras y los mismos argumentos que siguen sin aceptar a los demás. Y exigen que no se deje de remover la tierra y que la amnesia de sus crímenes siga gobernando por decreto.
En el alboroto mediático sobre las elecciones vascas, no faltan los extensos análisis de las grandes luces pensantes de nuestra cultura. "Vuelco electoral", titulan.
El día de las elecciones más de 100.000 personas (casi el 10% del electorado) votaron con esa papeleta declarada nula por los tribunales. En escaños les habrían sido designados siete representantes en el parlamento de Gasteiz, siendo en Guipúzcoa la tercera fuerza política, por delante del PP. Qué decir que, si hubieran concurrido legalmente, los resultados harían imposible cualquier opción de lehendakari para Patxi López. Y sin embargo, son expulsados al monte.
Y nos queda la pregunta: ¿no se suponía que el objetivo era que la facción militar se integre en la lucha política? Cada vez valoro más el fragmento aquel de “Lobo”, en el que le explican al infiltrado que a nadie le interesa resolver el conflicto, con el rentabilísimo negocio que representa. Y suenan disparos de nuevo en Belfast...
lunes 16 de febrero de 2009
Australia
Llega en voz baja, como un susurro, la noticia de que en Australia han muerto un millón de animales. Y las palabras y los números se pierden entre la sobresaturación de mensajes comerciales. Algunas fuentes hablan de que podrían ser cuatro los millones de animales que los incendios de estas últimas semanas se podría haber llevado por delante.A eso hay que sumar la deforestación de más de 400.000 hectáreas forestales (con sus miles, millones de árboles) calcinadas por el fuego. Un fuego que viajaba a la misma velocidad que la sociedad de consumo, y del que no pudieron salvarse ni los canguros, que llegan a alcanzar los 60 kilómetros por hora en sus carreras.
Occidente trata el suceso como sabe: vendiendo un vídeo que convierte en héroe a un humano bombero y bautizando como Sam a un koala superviviente. Los demás, si están heridos o tienen fracturas, serán sacrificados. Fiel metáfora del trato que hacemos a los animales en este lado del mundo: compramos uno para domesticarlo y convertirlo en nuestro peluche, nuestra mascota personal humanizada…, mientras un inmenso número de ellos se sacrifica en los centros que no dan abasto para albergar tanta vida prohibida por el gendarme planetario.
La vida sigue, y pronto los productores de noticias y los creadores de opinión se ocupan de otras cosas. La catástrofe natural es reemplazada enseguida de la mesa de novedades por otros eventos, viejos cotilleos, el diario de comedia parlamentaria, etc.
Y no se pone en marcha un Plan Paulson, como el que se pactó globalmente para salvar a los bancos de sus propios incendios, ni tampoco planes como los que cada país arranca para que no se detenga el ritmo voraz de consumo de automóviles en el planeta, para que nunca decaiga la llama de las plantas petrolíferas...
Eso sí, han prometido reconstruir "ladrillo a ladrillo" cada casa en todas las áreas devastadas, con cargo sin límite a los fondos de la Commonwealth.
Los animales no son sagrados, como el dólar, el petróleo, el tabaco, las hipotecas o los vehículos privados en la sociedad de consumo.
miércoles 14 de enero de 2009
Discurso de Gervasio Sánchez recibiendo el Premio Ortega y Gasset de fotografía 2008
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. ….
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.
No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV Seguros y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martin Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.
Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del Tercer Mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.
(En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varias ministras y ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.)
viernes 9 de enero de 2009
La nieve sobre Madrid
me vienen siempre retazos
del pasado, nostalgia invencible de amistades perdidas
sobre versos de Manuel Rivas
que tantas noches me acompañaron...
El mundo se hace viejo
y nieva
El tiempo se cobija junto al fuego
cierra los ojos
y sueña que pasó
Se le caen los párpados al mundo.
El tiempo
va de la mano de una mujer preñada
y el mundo tiene los pies fríos.
Aúllan los corazones en la sierra
y en los labios se posan falispas heridas.
lunes 5 de enero de 2009
Gaza, enero de 2009
con los brazos muy por fuera.
Con un estruendo de máquina nostálgica,
en la calle recogieron la basura.
Ese perro lejano ladrará toda la noche.
Abrázame así,
muy fuerte, que no sienta.
¿Qué queda por caer en Beirut?
Fragmento de Beirut, Manuel Rivas (Mohicania, 1986)
Recuerdo las infinitas e interminables manis contra el comienzo de la guerra de Irak (aún seguimos aceptando el eufemismo de llamar “guerra” a una agresión devastadora, como si fuera una guerra el pisar hormigas con los zapatos al andar). En una de ellas, ya de madrugada, en la Puerta del Sol, una chica salió de la boca de metro gritando para que no dejaran de oírse los adioses “¡en estos momentos estáis matando gente!”
Y ese grito de desesperación me vuelve a la cabeza en la rutina de un 5 de enero cualquiera. Miro por la ventana, oigo las conversaciones… Suena de fondo “dena dago urrun nire etxeko atetik at, sentikortasunik ez sortasunean lagata…”, cantando Fermin (“todo queda lejos de las puertas de mi casa, sin capacidad de sentir, abandonado en la indolencia…”) Israel, la sucursal de EEUU en Oriente Medio, arrasa Gaza sin piedad. Después salta de nuevo Newroz, también de Fermin, "Para vosotros el año nuevo, aquí la primavera. Utilizamos el fuego en ofrecimiento al sol; otras llamas, sin embargo, han calcinado pueblos". Una y otra vez, el Gernika es lo único que se acierta a ver desde Turquía a Afganistán.
La única posibilidad de victoria para Israel pasa ya por borrar a Hamas (a quien hace años armó y pagó para debilitar a Al Fatah) del mapa. La excusa, la misma de siempre. ¿Se imagina alguien que el Ejército español bombardeara "democráticamente" el sur de Francia argumentando que es el arsenal y refugio de ETA y por donde entran y salen militantes y municiones? Es imposible, porque el nuevo orden mundial ya se encargó de demostrarnos en la práctica que el derecho de invasión es un privilegio de las grandes potencias. Si fuéramos vecinos de Ecuador, por ejemplo, las operaciones ya estarían diseñadas, al menos tan certeramente como Uribe las organizó en Colombia para acabar "democráticamente" con dirigentes de las FARC. Y no olvidamos tampoco que Israel es uno de los mejores clientes de la venta de armamento español. ¿Alguien va a ser tan ingenuo como para esperar que desde el poder se busque la paz?
Gaza queda arrasada, paulatinamente, para mayor tortura del mundo. Primero por aire, luego por tierra; primero partida en dos, luego en tres, y después en nada. Y lo increíble es que la vida sigue. Hasta que un día salgamos todos volando por los aires, compartiendo por fin el dolor que infligimos, cómplices, desde nuestro seguro hogar occidental.
viernes 12 de diciembre de 2008
Nosotros, los violentos
Cada vez que sucede lo que hemos asimilado culturalmente como “acto violento” o “atentado terrorista”, todo el mundo se apresura a sentenciar que “la violencia no nos lleva a ningún sitio”, y declara veredictos como “yo no soy violento” o “yo no apoyo la violencia”.
Si el diccionario fuera más preciso, recordaría que “violencia” es una palabra que siempre se refiere a otros, nunca a quien la emplea. Los violentos siempre están al otro lado y nunca son nuestros amigos. Y luego, según convenga, se puede meter a todos los violentos en un mismo saco donde están sus amigos, sus vecinos, sus compañeros de viaje y hasta los que “comparten posiciones con el entorno”, como han acusado esta semana a Soziedad Alkoholika para conseguir suspenderles un concierto en Madrid. Mucho ganaría el lenguaje, y nosotros, en honestidad, si pudiéramos aplicar una expresión que hablara de “nosotros, los violentos”, igual que con otros grandes éxitos de la lista de la hipocresía como “nosotros, los racistas” o “nosotros, los machistas”.
Pero para hablar de violencia no hace falta mirar a las grandes guerras… en lo más pequeño encontramos infinitas dosis de violencia. En nuestras formas de comunicación, en la forma de hablar, en la forma de mirar. En el tono, en nuestros gestos. Y la utilizamos según convenga. Constantino Bértolo admitía recientemente que “escribir es un acto de desigualdad –uno habla y otro calla– y, por ende, conlleva violencia”. Qué violencia no habrá cuando atropellamos las palabras del otro o cuando mediante la firmeza podemos convencer al otro de nuestros intereses. Porque no es lo mismo para una persona que para otra la violencia recibida: cada una tiene su límite físico y emocional a la violencia que recibe, lo que define la ecuación y explica que a veces se pueda dominar al otro utilizando muy poquita fuerza sobre él, o que quien está en una situación de poder pueda sobrevivir sin necesidad de mantener el uso de la violencia que le hizo posible colocarse en esa posición social, o que para equilibrar el poder haya que recurrir a altas dosis de violencia.
Los mejores maltratadores no son ogros a los que se les va la mano porque la sopa se les haya quedado fría, sino los que saben hacer daño atacando con maestría y un par de palabras venenosas el lado más vulnerable de la vida y las heridas abiertas. Día tras día, la mejor de las torturas para invisibilizar al otr@, hacerle sentir pequeñ@, perder su amor propio o su alegría... y para conquistar el poder, primero, y salvaguardarlo después. Un esquema que se repite en los ámbitos económicos, sociales, de género…
La violencia. Llevo tiempo dándole vueltas a si habrá algo más violento que negar hoy en día el trabajo a la gente, o arrebatar la pensión a un anciano que regaló 40 años de su vida al trabajo, o arrebatarle la vida a un joven que tendrá que vender barata su fuerza de trabajo y su dignidad para pagar una hipoteca de 40 años por una vivienda. O vender un sistema de salud de primer nivel, que era de todos, a empresas privadas para convertir la salud de cada individuo en un rentabilísimo negocio en el que si no tienes para invertir, no eres atendido. O si no será más terrible no compartir el pan que directamente robarlo, de la misma forma que es más miserable no tender la mano a quien ha caído al pozo, sabiéndole necesitado, que arrojarlo al vacío. Y nadie se plantea ese dilema en un país que resurgió de la emigración, y que no tiene ninguna intención de tender la mano a los miles de subsaharianos que tratan de salir del pozo en el que viven, queriendo vencer al hambre invencible.
Todos somos violentos
En la sociedad de clases todos somos violentos, ya que siempre hay alguien más pobre al lado, e interactuamos los unos con los otros como las lentejas en un saco cuando se mete una mano y todas las demás se mueven. ¿Acaso no es violencia pasear un BMW último modelo vistiendo un polo de marca que vale él solo un cuarto del salario de mucha gente, ante los ojos de los que no tienen medios para llegar a fin de mes? ¿Hay mayor violencia que la opulencia? Si a la opulencia la sumamos la inconsciencia, encontramos casos como los de las señoritas que se perfuman con el jazmín arrancado por niños egipcios, para tomarse las copas más caras en los clubs más selectos. O quienes llevan abrigos de piel previamente arrancada a tiras a otros seres vivos. O los que visten orgullosos la ropa que todos sabemos que está construida por niños en los telares de la espalda del mundo. Hay suites de hoteles en las capitales europeas que sobrepasan los mil euros la noche, y muchos yuppies inconscientes pasan fines de semana en París o Viena, derrochando litros de combustible para alimentar un avión gastando sumas de dinero (que no es sino otra forma de lenguaje, la forma impresa de ratificar una apropiación del trabajo ajeno) que suponen una burla violenta para los demás. Están también los que no tienen un ocio más interesante (ni más inconsciente) que comprarse un coche deportivo o un todoterreno para correr, destilando con el petróleo derrochado la sangre derramada de tantos pueblos pasados por la piedra imperial para mantener un comercio violento y en guerra permanente.
Violencia cotidiana la sufrimos en los atracos legales de los bancos y sus comisiones, las operadoras de telefonía, los precios del transporte que se encarecen tanto si sube como si baja la gasolina (aunque sean eléctricos). Violencia en la oficina, degradaciones laborales asumidas por el pacto implícito de que el principio de autoridad va dentro del salario. Violencia sobre la mujer que cobra menos por trabajar lo mismo. El joven que trabaja gratis. Los que echan más horas sin que les pidan permiso. Violencia porque no tienen la forma de negarse, ni sindicarse, ni recordar que somos seres humanos, y no recursos humanos. Violencia multinacional en los anuncios de EREs nuevos para mantener la cuota de beneficios viejos. Violencia la del especulador bursátil, que en un solo día deja en la pobreza a un país entero arruinando una moneda.Violencia la de un país que tras más de una década de boom económico mantiene la cifra de ocho millones y medio de personas por debajo del umbral de la pobreza. La misma cifra que hace diez años, ahora que estamos a las puertas del crash. Violencia es que aún existan barrios marginales, y en uno de estos días una explosión de gas se lleve por delante la vida de tantas personas en Gavá. O la de los dos bebés, que vivían en una infravivienda con su abuela, en un incendio en Villaverde la noche anterior. Violencia nocturna la de las excavadoras invisibles que entran en la Cañada Real a tirar casas donde vive gente. O la de las redadas policiales en los barrios pobres que acogen a la inmigración pobre que nunca pisó los barrios ricos (donde llegan de uno en uno y con dinero), empujándoles al delito como única alternativa y a la mara como forma de supervivencia en grupo.
Violencia en el campo de fútbol, en el hincha Santos Mirasierra que tira una silla a un policía y le caen tres años de cárcel..., pero nunca la de los grandes delincuentes que habitan el palco, que son los mismos que atentan contra el medio plantando hoteles y campos de golf en delicados entornos protegidos de la geografía peninsular. Violencia en los espectáculos de la plaza de toros, maltrato animal en los espectáculos de circo, zoológicos y demás ferias artificiales. Violencia porque vayas a comprar fruta y te vendan plástico a precio de oro, mientras el agricultor malvive. Violencia la de los cultivos industriales que devastan la tierra. Violencia que esté permitido verter veneno a los ríos y tóxicos al aire y a los invernaderos. O alimentar al ganado con basura en los centros de exterminio donde viven los animales hacinados para que después de pasar por el laboratorio llegue a tu mesa lo que crees que es carne. Violencia transgénica la de la industria de la violencia.
Violencia en la familia, donde un “inútil” vale más que mil cachetes. Violencia la del abandono, la dosificación del cariño, la infravaloración. Violencia en la escuela, en la que eres un paciente sin sueño mirando el reloj sin magia, hasta que pasa la infancia y el tiempo de los juegos, y te entregas a la violencia del mundo laboral. Violencia entre niños para repartirse la frustración de los padres. Violencia en la pareja donde todos los mecanismos de poder están en la agenda diaria, y se hacen reales mediante una violencia de silencios, chantajes emocionales... Violencia en la dosificación del deseo. Violencia sexual, en los juegos de poder machista de ciertas formas de erotismo. Violencia patriarcal, contra la mujer y contra el hombre. Violencia contra las otras formas de la sexualidad. Violencia en las bromas, en la ridiculización. Violencia la que no guarda respeto al otro por sentirse diferente. Violencia en la dictadura de la moda y sus bombardeos cotidianos de cuerpos photoshop, talla única y sus 24 horas de anuncios ininterrumpidos.
La violencia, lenguaje universal
La violencia es un recurso utilizado cada día. Para abaratar el mercado de trabajo, para bajar los precios de las materias primas. Violencia para educar al niño, violencia la de sus juguetes bélicos, atado a la pata del televisor. O para educar al perro o al gato, para que sean nuestros peluches domésticos. ¿No es asquerosamente violento tener por capricho en el salón a un pájaro encerrado de por vida en una jaula? Violencia en los cadáveres expuestos en los escaparates de las carnicerías y en los animales vivos enjaulados en los escaparates de las tiendas exóticas. Violencia que el Estado pague la vacuna más cara y más inútil de la historia a las farmacéuticas con la excusa de prevenir el cáncer de cuello de útero y con el resultado de controlar el miedo a la sexualidad de millones de niñas y adolescentes. Violencia en el escandaloso número de episiotomías, fórceps y cesáreas practicadas en los partos hospitalarios. Violencia democrática la de que se vuelva a repetir el referéndum europeo en Irlanda, pero ahora con promesas de créditos nuevos, ya que el referéndum de hace tan solo unos meses no tuvo validez porque los irlandeses dijeron que no. Violencia la de los CIEs, cárceles de inmigrantes donde cada día entran, para permanecer durante meses, cientos de personas cuyo delito es no llevar un papel encima. Violencia tras las interminables rejas de las prisiones invisibles, cuyos muros están hechos para esconder el terror y que a nadie le dé por cuestionar si hay democracia. Violencia adormecedora la de la droga suministrada por el Estado, ya sea en forma de heroína, tabaco o televisión. Violencia la de la publicidad que vende modos de vida inalcanzables como atractivas trampas.
Con violencia desalojan a los mapuches, y a toda clase de indios, las empresas españolas para hacerse con los recursos por América Latina. La mano invisible del mercado reparte fusiles en el Congo para los 30.000 niños soldado que se matan entre ellos por sacar el coltán de nuestros teléfonos móviles. Este invierno, como el pasado y como el que vendrá, el gas argelino de un pueblo degollado calentará nuestros hogares occidentales. La violencia es la misma siempre, sólo que según quién la utilice y cuáles sean sus objetivos, vendrán los matices y las exculpaciones. Como ocurre entre los héroes y los villanos, la diferencia está en quién escribe la historia. Eso sí, puestos a clasificar, hay dos tipos de violencia: la que sale en los medios (y asumimos como tal) y la que no. Los noticiarios, productores de odio y de opinión, están hechos de violencia. Y una mano invisible va moviendo los hilos para dirigirla hacia nuestras conciencias. Carlos Palomino fue un violento porque se plantó sin armas frente a una manifestación fascista. Violentos son los que atacan una comisaría en Madrid en repudio por el asesinato policial de un muchacho de 15 años en Grecia; pero nunca los policías que, armados con armas reglamentarias y no reglamentarias, detuvieron salvajemente y de forma aleatoria a varios jóvenes en el centro de Madrid. Los que mataron a Alexis Grigoropulos eran defensores de la ley que se excedieron en un incidente de consecuencias trágicas.
Violentos, sin duda alguna, son los que asesinaron a Inaxio Uria, constructor del TAV-AHT. Pero nadie cuestiona (y ahora, menos) que haya violencia en el proyecto de agujerear el territorio vasco por entero con más de cien túneles y conductos, en la mayor obra pública de la historia vasca, para demostrar definitivamente que la vida rural cedió paso a la urbe y para que un grupo de empresarios con el corazón lleno de hormigón se llene los bolsillos. Una violencia que amenaza a 300 baserris (caseríos) donde se practica la agricultura respetuosa con el medio. Nadie recuerda que en las obras del TAV-AHT murió un trabajador rumano hace unas semanas, porque nadie ve violento ese proyecto, y vale más la vida del constructor que pone la pasta que la del constructor que pone la vida, aunque en este caso hayan acabado los dos en el mismo hoyo que están abriendo. Violencia es utilizar ese atentado político para convertir el atentado ecológico en “un símbolo de la libertad”. Y casualmente, ambos actos terroristas firman con la misma letra ("ETA" = "Y" en castellano). Y ambos actos han sido preparados y planeados siguiendo el mismo método: en un oscuro despacho y de espaldas a la gente.
Es violencia la del que ejecuta al ejecutor del plan, pero no es violencia la de quien encierra de por vida en la cárcel a quien lleva a cabo esa otra forma de violencia por todos reconocible. Sin embargo, también estos días murió un chaval de 23 años, Pedro Varela, en su primer día de trabajo en la construcción y no le dedicaron ni un pequeño espacio en el tediodiario. Trabajaba en una subcontrata, sin formación ni seguridad, y cayó a una fosa de 25 metros ahorcándose con un estribo. Un suceso que comúnmente asumimos como una desgracia, para la que poca gente va más allá y ve responsabilidades claras y directas.“Del Estado al hombre, es orden; del hombre al Estado, violencia”, cantaba Evaristo, depende de dónde venga la violencia para que la llamemos así. O paz. Los ejércitos nunca son un ejemplo de violencia, sino de “intervenciones humanitarias”. Tiran bombas como el agricultor semillas: para sembrar la paz. El pánico y las tragedias son para los literatos, que viven del sufrimiento ajeno.
¿Alguien está limpio para condenar la violencia en este capitalismo/canibalismo de casino? Claro está que eso también es una cuestión de poder y, si un día el Vaticano condena la Inquisición o los genocidios cometidos por la Iglesia en el nombre de Dios, o un gobierno USA condena el papel yanki en todas y cada una de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX en el nombre del dólar, o la industria farmacéutica pide perdón por condenar a muerte a millones de seres humanos que no pueden pagar sus patentes, habremos avanzado algo. Otra cosa bien distinta es criticar las estrategias, y que no nos parezca útil o inteligente volar un puente, practicar un sabotaje, crear una guerrilla o atracar un banco; o que ciertas formas de violencia signifiquen un atraso individualista para los movimientos populares y las luchas colectivas. Pero eso no nos convierte ni en no violentos ni en pacifistas.
Y es que para utilizar la violencia (según el diccionario, utilizar la fuerza para conseguir un objetivo) no implica coger el machete: en la lucha de clases, no hay nada más revolucionario que la huelga (bajar los brazos y levantar la cabeza) para violentar el estado de las cosas; de la misma manera que en la lucha por los derechos de la mujer no hay forma más radical de subvertir el estado de las cosas que el empoderarse a sí misma. Gandhi venció al ejército con la fuerza de la resistencia y la desobediencia civil. Actos sin armas para violentar el patriarcado o el capitalismo hasta desmoronarlo.
Algo hemos ganado desde que se asumió la expresión de “terrorismo machista” para referirnos a la violencia de género contra la mujer. Y quizá algún día llegaremos a pasar esa frontera de ser esclavos incapaces de ver atentados contra la vida en los ecocidios cotidianos, en el maltrato animal, o en la explotación del hombre por el mercado. Pero no será fácil conseguirlo en nuestra cultura de la era de la manipulación y el abuso de poder del lenguaje por el inconsciente que nos gobierna, ya que la palabra violencia tiene tantas caras como la palabra hipocresía.
miércoles 3 de diciembre de 2008
Abenduaren izotza (Mikel Laboa, 1934-2008)
Mikel, gogoan zaitugu!
miércoles 26 de noviembre de 2008
El mes del silencio
"Na casa, sostida a penas por esa desgana en morrer que teñen as ruínas,
escóitase o outono descalzo polas lousas" (Manuel Rivas)
Manuel Rivas habló hace tiempo de la necesidad de practicar la ecología de las palabras. Escribir lo necesario y liberar al lenguaje de la hojarasca retórica. Que no sobre una coma, que la frase no sea más larga de lo que quería ser. Escribir en conjunto como práctica antiegótica para ponerle una dosis de cariño humano a las palabras.
También está, claro, la versión marxista en la dialéctica de las cosas: “es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”, que dijo el gran Groucho.
En mi adolescencia me dio por escribir un diario para mis noches de invierno. Y llegó un momento, meses después, en que me di cuenta de que había abandonado el precioso hábito de comunicarme con el silencio en la hoja en blanco a la misma hora cada noche… y decidí lanzarme a escribir un diario nuevo en la región imaginaria de la soledad del cuarto. Al tiempo, me di cuenta de que ambos comenzaban la misma fecha, en dos años distintos y consecutivos: el 1 de noviembre.
El otoño, una estación inspiradora para este tiempo de recogimiento. El lugar desde donde parten los sueños del alma. Este mes me encerré a escribir un cuento, y aunque no recuerde si lo comencé el día 1 (a estas alturas ya no me queda ninguna duda de ello) el chivato del blog sí delata mi silencio para este mes de noviembre.
O quizá no tenía nada que decir.
Un escritor sostenible. Escritura respetuosa con el medio, en un mundo que nos educa en las palabras de más, sumergiéndondos en el ruido de fondo y nunca en el silencio.
lunes 27 de octubre de 2008
El frío de los erizos
Vi pasar cerca de mí una manifestación a la que me quise sumar si hubiera tenido tiempo, y no encontré palabras de apoyo que regalarles ni un granito de ánimo que dejarles en el camino.
Más adelante, intenté ayudar a la anciana con su carrito a subir las escaleras, pero ella se aferró al trasto y no quiso saber de quién la molestaba…
En el bar me encontré a un joven yuppie en decadencia tomando algo con sus compañeros de ruina. Su impecable chaqueta se le había descolgado de la silla y estaba frotándose contra el suelo…, y no fui capaz de indicárselo sin que pensara que mi odio de clases se la había tirado al pasar.
Vi pasar frente a mí, a primera mañana, una mirada cómplice sin camino de vuelta. Una risa con eco golpeándome dentro. Un llanto, también, que no encontré manera de consolar con la suficiente ternura. Un querer estar juntos y un no saber cómo decir “gracias” ni “cuenta conmigo”. El pudor de no saber nunca decir "te quiero".
En tus ojos, la carta que comencé a escribir mil veces, la postal que nunca envié, un teléfono descolgado… heridas que la sociedad de la información nunca podrá sanar, por más que la tecnología desarrolle la inteligencia artificial, porque habitan las galerías del alma y el corazón.
Y sonaba de fondo la canción con la que Sagarroi hizo magia sobre unos versos de Joseba Sarrionandia:
Mendian negu iluntzean / sagarroiak hotzak daude / zelan berotu ez dakitela
Banan bana jarriez gero / hotzak gupidari gabe /jotzen dituelako
Eta batak besteari / beroa emateko / elkar hurbilduez gero
Orduan eztenak / tolestu ezinik / elkar minduko dutelako
Ez da erraza hurbiltasun pundu egokia
"En el monte, en los atardecer de invierno
los erizos tienen frío
pero no saben cómo darse calor…
Si se ponen de uno en uno
el frío les atiza sin piedad
Y si se colocan para darse abrigo
el uno junto al otro,
al no poder plegar las púas
se dañan entre ellos…
Es tan difícil encontrar un punto idóneo de cercanía…"
lunes 6 de octubre de 2008
Una imagen vale más...

...pero ninguno será nunca tan certero como El Roto.
lunes 29 de septiembre de 2008
Carabanchel
Desde los barrotes de la celda se deja ver la vida del barrio. Las terrazas con sus plantas, la ropa tendida llena de colores… Al fondo, las largas torres de viviendas.
Pero la realidad aquí solo tiene ocho metros cuadrados. Y la vida en el patio hoy sólo reside en un árbol que se hizo fuerte entre las amarguras y la resistencia humanas, testigo de los peores horrores durante 60 años.
Mil presos antifascistas levantaron la cárcel de Carabanchel en 1940. Y en ella estuvieron recluidos durante toda la dictadura miles de presos políticos. Allí pasaron sus últimas horas Granados y Delgado (dos jóvenes anarquistas ejecutados por un asesinato que nunca cometieron) y los últimos cinco presos (tres del FRAPP y dos de ETA) sobre los que cayó la firma del verdugo sin que le temblara la mano, y de los que ayer se cumplieron 31 años de su fusilamiento en Hoyo de Manzanares sin que nadie los recuerde. Al final de la historia, la lucha antifranquista, la COPEL… consiguieron una amnistía general a cambio de una amnesia general, que es la que hoy “disfrutamos” todos (en la cárcel ha seguido entrando gente desde el 77 hasta hoy y buena parte de ellos son presos políticos –aunque recuerdo la frase de Haro Tecglen de que todos los presos son políticos y la suscribo). Al fin y al cabo, la palabra tiene la misma raíz griega y ambas significan olvido. Pero este museo de la represión franquista no debe perderse en esa misma amnesia.
Con la llegada de la autodenominada democracia, vinieron los motines de la COPEL. Y después de un documental de TVE de los años 90, que sembró la polémica porque demostraba que las cárceles no son más que centros de exterminio donde se hacina a la población marginal (el 80% de los presos lo son por delitos menores, como robos con intimidación (los grandes ladrones que estafan 1.000 millones nunca entran), y la cárcel nunca cumple su función porque no reinserta a nadie, ya que el 75% reincide al salir a la calle y comprobar cómo sus heridas personales, familiares y sociales, lejos de cerrarse, se han abierto en canal) y dentro se les empuja al abandono, a la heroína, al sida y a la muerte lenta…, se inició el proceso para sustituir la cárcel por una comisaría y una cárcel de las que hoy cumplen una actividad más útil para este sistema que nos educa en la violencia y el robo y luego hace efectivo su monopolio para encerrar a quien le sobra y a quien lucha contra él: los Centros de Internamiento de Extranjeros. Y el resto del recinto para especulación urbanística. "Esta prisión tiene piel y huesos", dice un miembro de la Asociación de Vecinos para mostrar que no se podrá borrar de la memoria aunque la derriben.
Entrar en ella, aunque hoy sea un recinto abandonado y saqueado, sigue siendo una oportunidad de por visitar uno de los lados oscuros de la democracia. Se hace necesario acercar la sociedad civil a la cárcel, que hoy acoge ya a 70.000 personas, y buena parte de ellas son mujeres. Entrar para que por la ventana salgan vientos de libertad y no aires fétidos de podredumbre, como muestra la bonita película "El patio de mi cárcel" de Belén Macías.
Los presos acostumbran a decir que los muros no están para proteger a la gente de los reclusos, sino para esconder a los que viven fuera del terror y las horribles formas de vida que se dan en los módulos penitenciarios. También dicen que, una vez dentro, lo raro es que no te quieras morir. Y por eso en los pasillos de las plantas altas de las galerías ponían redes para evitar la tentación a los internos de tirarse al vacío.
martes 23 de septiembre de 2008
Mapa lírico-político contemporáneo de la margen izquierda vasca
La piel: Benito Lertxundi, Bernardo Atxaga, Jon Maia, Mikel Laboa, Joseba Sarrionaindia, Itoiz, Pantxo ta Peio, Oskorri, Hertzainak…
El viento: Soziedad Alkoholika, Berri Txarrak, Su Ta Gar, Fermin Muguruza, Manu Chao, Pirrintx eta Porrontx, Gaitzerdi…
Las raíces: el viejo roble, AEK, las ikastolas, el euskara, Aia, Jainkoa, Aitor, Galíndez, Basajaun, la pelota, la margen izquierda, la batalla de Euskalduna…
La tierra: Itoitz, Lemoiz, Lakabe, Artozki…, los gaztetxes urbanos…
La palabra: Herri Batasuna, Herritarren Zerrenda, Euskal Herritarrok, Batasuna, Autodeterminaziorako Bilguneak, Abertzale Sozialistak, Abertzale Sozialisten Batasuna, Acción Nacionalista Vasca, Partido Comunista de las Tierras Vascas… de 180.000 personas a 300.000 bajo las siglas que sean.
La piedra: Jarrai, Haika, Segi, Askatasuna, la kale borroka, la mendi borroka, Gestoras ProAmnistía…
El hacha: Melitón Manzanas, Carrero Blanco, la V Asamblea, Tomás y Valiente, Miguel Ángel Blanco, Ernest Lluch, la T4… así hasta más de 800 cruces dispersadas por la geografía peninsular.
La bota: Franco, UCD, PSOE, PP, PNV... Guardia Civil, Brigada Político-Social, Ertzaintza… régimen militar, guerra sucia, dispersión, aislamiento, dispersión dentro de la dispersión, doctrina Parot…
El látigo: Proceso de Burgos, sumario KAS-ETA-EKIN, sumario 18/01, sumario 18/98… Tribunal Militar, Tribunal de Orden Público, Audiencia Nacional, Tribunal Supremo…
Las jaulas: Martutene, Soto del Real, Cáceres 2, Topas, Herrera de la Mancha… 586 presos en el Estado español, 157 en el francés (menos de una decena en tierras vascas).
Entre dos aguas de tinta y sangre discurre la historia sin que se escriba nunca un final que convenza a todos.
Preguntitas que me surgen a gritos de este mapa que no sale en los medios habituales: ¿es que hay 180.000 etarras? (¡qué organización más sólida, pues!) Y... ¿qué sería del Gobierno -cualquier Gobierno- sin ETA? ¿Qué sería de ETA sin la tragedia de los presos? ¿Qué sería de España sin ETA? ¿y qué sería de ETA sin España? La doctrina de acabar con ETA sin diálogo ni negociación, por la vía policial-militar-judicial… ¿implica extirpar no sólo la piedra y el hacha, sino también la voz, la piel, el viento, la tierra, las raíces y la palabra? Es un árbol demasiado arraigado como para tirarle una bomba atómica. Sería un ginkgo irreductible... lo que pasa es que, además, cada vez que es atacado el árbol, sale fortalecido.
En fin, lo que acaba sucediendo ciclo tras ciclo es que, después de cada ronda, cada jugador recoge sus nuevos votantes/adeptos antes de pasar de nuevo por la casilla de salida. Como la espiral sangrienta del petróleo o el coltán de las telecomunicaciones, este un negocio demasiado rentable como para ponerle fin. Y, como en aquellos casos, las que pagamos con la desorientación mental, sacrificando gratuitamente la confrontación de clases por el enfrentamiento entre pueblos y sufriendo la represión colectiva, somos siempre las mismas. Cuando la única paz duradera posible sería la que uniera desde abajo, pueblo a pueblo, en eso que llaman solidaridad internacional y que no es más que la ternura entre los pueblos (el viejo sueño que hizo posible frenar el Proceso de Burgos...) algo que aquí y ahora está bastante podrido, una vez más, por el poder mediático y sus raciones de incansable odio diario para que las consumamos y nos consumamos.
lunes 15 de septiembre de 2008
Animales salvajes
gure amets karratuentzat borobilegia baita mundua”
(suena la BSO de Esne Beltza, “Mi güey”)
Hace unos meses estaba escribiendo un reportaje sobre cómo viven los ecuatorianos en Madrid, a raíz de la muerte de un joven una noche en Entrevías, y me acerqué al local de la COIN (Coordinadora de inmigrantes) en el barrio para entrevistar a su presidente. La puerta estaba abierta, y entré. En el interior, todo estaba bastante oscuro, un amplísimo espacio bastante diáfano. A los pocos segundos aparecieron unos niños que estaban escondidos. Uno quiso aparentar seriedad, como el niño del chiste (¡¿quién llama a peta!?), y se acercó con pasos valientes para preguntarme “¿qué quiere?” El hermano mayor, sin duda. Asumiendo sin miedo la responsabilidad del local, de la familia, de la organización, como uno de esos comandantes infantiles que la selva de las Américas acoge orgullosa para defenderla. Con infinita cautela y pensados movimientos, proteccionista y seguro de sí mismo, me escuchaba: “...yo vengo de este periódico, y me gustaría entrevistar a tu padre”. “No está”, me dijo al instante, mientras el sentido común me decía que el muchacho mentía descaradamente… así que me puse a hablar con él para hacer tiempo hasta que alguien bajara de la planta de arriba. Le fui enseñando la grabadora, los periódicos que traía, mi cuaderno… y él se mostró dispuesto a ayudarme: “pregúntame a mí”, me decía. “Yo te cuento lo que necesites saber”. Y le fui haciendo preguntas en una entrevista imaginaria en la que podía ver cómo el niño crecía poco a poco de tamaño. A su lado, una niña en segundo plano, le acompañaba en silencio y con infinita timidez, como su propia sombra, haciéndose cada vez más pequeña. Al minuto bajó una mujer, quien me contó que quien buscaba yo estaba arriba trabajando. Subí con ella y charlamos un rato de cómo los sueños se desvanecen en el mundo del egoísmo y de la mentira.
El miércoles pasado el local de la COIN sufrió un ataque fascista. A dos días de la celebración del Foro Mundial de las Migraciones (donde la COIN era una de las entidades que lo organizaban) cuatro energúmenos entraron en el local para intimidar y amenazar a la gente que había dentro recibiendo cursos de formación.
El dirigente de la asociación llamó a la policía. Y cuando se plantaron allí los defensores del orden, lo primero que hicieron fue pedirle la documentación al miembro de la COIN que había llamado. Él mostró un pasaporte de exiliado político. “Esto no vale”, le dijo el policía. Y el dirigente trató de explicar que nunca había tenido ningún problema con ese documento, que era perfectamente legal ese pasaporte, ya que se trata de un refugiado político y tenía pleno derecho...
“Vete a pedir derechos a tu país”, le espetaron los policías, según el posterior testimonio de quien se atrevió a alterar por descuido el orden público.
Y se lo llevaron detenido.
A él.
Los cuatro fascistas se fueron tranquilamente por su propio pie.
Y sigue sin pasar nada en el paraíso de la normalidad española. En Roquetas, el senegalés que fue apuñalado desangró su vida lentamente mientras esperaba durante hora y media a que llegara algún tipo de ayuda médica. El centro de salud del pueblo se encuentra a 300 metros, y el cuartel de la guardia civil a 450 metros. Hora y media tardaron en atender a un hombre cuya vida no valía ni la pena.
Hace poco, en la Casa de Campo de Madrid, escuchamos a un Policía Nacional decirle a otro “a este nos lo llevamos y le dejamos en cualquier cuneta tirado por ahí”, poco antes de llevarse a un latinoamericano borracho que estaba incordiando al personal…
Y no hace falta más que darse un paseo por cualquiera de los barrios con escasos recursos de la capital que acogen la inmigración más pobre, para ver in situ los toques de queda que se efectúan cada día a las nueve de la noche y conocer el miedo en las miradas que cruzan cada una de las estrechas esquinas que doblan los callejones de la incertidumbre, ya que no podemos ver las miradas de todas las personas detenidas en los Centros de Internamiento de Extranjeros que el Estado se encarga de escondernos.
Y los fascistas sólo a veces van sin uniforme, pero nunca se sabe a ciencia cierta cuándo son más peligrosos.
Los inmigrantes son seres sin voz, cuerpos sin alma, entes sin emociones en un mundo donde parece que lo único que tiene sentimientos en esta locura es el mercado. Leo: “el BCE trata de calmar a los mercados con una inyección de capital…” “Wall Street lucha por sobrevivir a la crisis”… bancos que se enfadan, inversores tristes, bolsas que castigan o se alegran, dirigentes que piden que no se toque al mercado porque el mercado descargará la cólera de dios.
jueves 11 de septiembre de 2008
Animales domésticos
Hoy nos educamos durante toda la vida en el individualismo y la libre competencia, sobre la idea de que el hombre “es egoísta por naturaleza”. Sin darle cancha al asunto de que lo que yo haga tendrá consecuencias, ya sea comprar plástico o verdura, linux o microsoft, gasolina o bicicleta...
Lo que no deja lugar a dudas es que la política está en todo lo que hacemos, aunque queramos negarlo. Hasta lo más inocente. Todo es política y la política está en todo. Desde la industria de Hollywood con sus buenos y malos, hasta lo que intenta ser no más que un sketch para mandar a los niños a la cama. A las 21h de la noche salen en Telemadrid “Los Patata”, unos peluches animados que a mí de pequeño (y ahora de más pequeño, aún más) me gustarían mucho. Desconozco si quien ideó el producto pensó en ello (y en el fondo es lo de menos), pero en algo aparentemente tan superfluo podemos ver cómo implícitamente nos están vendiendo como sin querer el modelo de “familia normal”. El padre y la madre, caracterizados él con bigote y ella con rulos, durmiendo en la misma cama, mientras que en un recuadro aparecen el niño y la niña separados de sus padres en habitaciones propias, bebitos experimentando esa primera castración de la que hablan los que aman a las criaturas, la dosificación del cariño, la domesticación del deseo...) No me imagino a ningún otro mamífero ante tal escena si no es todos juntos acurrucados. Aunque la especie humana, al fin y al cabo, que se distinguía a sí misma hasta hace poco de las demás especies por el término sublime de "animal racional", sigue luchando por diferenciarse de los mamíferos eligiendo rechazar también la lactancia y sus tesoros.
Creo que le di vueltas al asunto porque acababa de terminar el “tediodiario” y mantenía una chispa de la mente alerta, o un poco de locura, quizás. Noticias que moldean con esmero nuestros idearios y nuestras emociones, desde el miedo al odio, pero nunca, por ejemplo, el valor de la solidaridad. El otro día me contaron que había muerto Celia Hart, y en el momento no lo lamenté demasiado (recordaba su nombre, más el de sus padres, pero poco más, y no fui capaz de sentir tristeza). Fue abrir internet e indagar un poco en quién era y estremecerme por completo. Entonces uno piensa cuánto no serán de moldeables nuestros sentimientos cuando todos los telediarios de todos los medios de comunicación de masas emiten incesantemente la misma lista de noticias al día con sus dosis de sonrisas y lágrimas.
Los reality shows educan nuestra capacidad de asombro, cultivamos el morbo con el Gran Hermano y sucedáneos, los programas rosa nos cuentan dónde está la felicidad y qué hay que comprar para conseguirla, el fútbol nos invita a formar parte del espectáculo y hacer patria. Cada vez más canales para estar más alejados de nosotros mismos.
En la gala de inauguración de los JJOO de Pekín salió una niña preciosa a cantar al mundo la gran mentira del escaparate: escondida en un búnker de vergüenza, la niña de verdad que cantaba no se podía ver porque era gordita y no tenía la sonrisa perfecta como la niña de mentira que encantó a todo el mundo con la voz que no era suya.
Consumimos mentiras sin escrúpulos y las de menos son las que emite el telediario.
Aunque sea un tópico y peque de nostálgico, yo creo que antes la tele era otra cosa. La publicidad no tenía tanto poder, y las dos cadenas que había eran públicas y no estaban tanto al servicio de las grandes corporaciones de las que depende la empresa privada productora de opiniones. Desde el marxismo satírico de La bola de cristal, con sus mensajes a los niños para que lo cuestionaran todo, para que valoraran a los amigos, para que desobedecieran la norma…, hasta los dibujos que había, desde los Fraguel Rock que vivían en comunidad sus problemas, a la rebeldía que ocultaba Pippy Langström, que vivía sin padres y hacía lo que le daba la gana. Las grandes producciones de RTVE, sacadas de las grandes novelas decimonónicas de la literatura española y que cultivaban altas pasiones, hoy son sustituidas por el culto a las pasiones más bajas, un morbo que vende en una espiral mercantilizada, donde si no se supera cada día el listón, no funciona el producto. Sustituimos los mensajes como “sólo no puedo; con amigos, sí”, “si no quieres ser como ellos, lee”, “vamos a desenseñar a desaprender”o aquello de "tienes 15 segundos para imaginar (...) si no has imaginado nada, es que deberías ver menos la tele"… por sesiones de media hora en la que salen unos muñecos mudos que saludan durante diez minutos y se despiden durante otros diez, como hacen los Teletubbies, o por verle el culo cada dos minutos a Shin Chan.
Cuánto agradecería el mundo que recuperáramos la conciencia crítica, la capacidad de cuestionamiento ante lo establecido… más allá de si elegir Telepizza o Burger King, El Corte Inglés o Ahorra más, gasolina o diésel, PP o PSOE...
Y ante esto, un estudio de la Universidad de Comillas dice hoy que un 17% de los más pequeños están solos durante toda la tarde atados al televisor, mientras que el 43% de los menores de once años ya tienen teléfono móvil. Poco amor se le puede tener a una criatura para regalarle esa infancia robada, ese billete de ida hacia el mundo de los adultos. Mucha magia y mucha suerte, como decía Galeano, tienen los niños que consiguen ser niños.
Y uno baja del monte y entra en la civilización Carrefour (basta casi con cruzar la calle, ya que el monstruo ha llegado ya hasta los pies del monte) y encuentra una tienda de animales (en todos los megacentros comerciales ya hay uno, criando animalitos como si fueran tomates y encerrándoles de bebés en solitarias jaulas de cristal).
Y no sé qué podemos hacer contra tanta barbarie normal…, de momento, seguir esperando el sueño del día en que en la calle los automóviles sean atropellados por los perros, los niños puedan jugar a ser niños sin tener que ser lo que los adultos quieran que sean, y los adultos puedan jugar a ser humanos sin tener que hacer lo que la sociedad de mercado espera de ellos.
miércoles 3 de septiembre de 2008
Tiempo de silencio
Leo que en Japón un tercio de la población vive sola. Y para paliar esa soledad, surgen en la ciudad cafés llenos de gatos. Gatitos mansos perfectamente domesticados ofrecen compañía a los hombres solos y a las mujeres solas, como un reclamo más al servicio del mercado del mundo al revés.
Poco a poco el ser humano va siendo menos humano consigo mismo y con lo que le rodea, que utiliza sin escrúpulos como tabla de salvación para no caer del todo. “De nada servirán las pastillas cuando todos padezcamos la depresión”, venía a decir uno de los chavales de Los Edukadores, antes de poner en las casas de los ricos mensajes como “tienes demasiado dinero” y “tus días de abundancia están contados”… Una película que tantos diálogos nos ofrece sobre nuestros modos de vida. En Wall-e, la civilización que durante años compró todas las mentiras que nos ofrece el sistema a un precio módico (ya sea en su frente de bienes de consumo como en el de los bienes de la desinformación y la incultura) acabó tragándose la peor de todas: que la vida es una mentira, y siempre ha sido así porque el confort es vivir en una cápsula, dejándose llevar sentado en la máquina, engordando y sin cuestionarse el viento que otros soplan para traernos a cuentagotas deseo dosificado en cómodos plazos.
Y en estos días de derrumbe y de final de un falso sueño, donde parece que no es tiempo para el amor, recuerdo La haine, y la frase de Kassovitz “esta es la historia de una sociedad que se derrumba, y que mientras va cayendo, no para de repetirse: “hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien”. Y eso me lleva a la hermosa letra que nos escribió Giusepe para recordar a los dos menores de Toulouse que, huyendo de la brutalidad policial, se escondieron en un generador eléctrico y se electrocutaron dentro… aquella tragedia de los marginados dio lugar a las revueltas de los suburbios que durante meses llenó de ira y de llamas las noches de la periferia parisina:
“Un tipo cae de lo alto de un tejado y piensa: por ahora todo va, por ahora, todo… la periferia gira, pero en el centro el movimiento es sordo, mundo de sordos. Tras cada esquina hay chispas que quieren saltar, tras cada instinto un perro quiere morder. Salta la valla del mundo al revés, se electrocuta el barro de que están hechos tus pies…
Y en los días sin voz el odio se nos agarró dentro. Y en las noches sin luz otros coches ardían dentro de nuestro corazón. Se consume la mecha del abandono en el cemento, donde cuaja la desigualdad…
Sigue cayendo, y el tipo anula sus sentidos: “por ahora todo va, por ahora todo…” Que esto es volar lo tenías tan asumido…, que no es del todo cierto, ¿quién te lo va a contar? Y el sordo mira hacia dentro en su ombligo y devora su 4% TAE, y nota el movimiento de la acera que se calienta bajo sus pies, y surgen periodistas y todos conocen las causas de la situación. Hablan de revueltas después de tantas vueltas dadas sin respiración…”
(la foto, de las txosnas de Bilbo' 08, aparece por cortesía de Andoni)
Y por eso, ahora que en unos días se cumplirán dos meses del día en que puse un contador en el blog y veo que me encontraré registradas casi 500 visitas desde uno y otro lado del Atlántico, os agradezco a todas las personas que caéis por aquí, ya sea por gusto o por tropiezo, por formar parte de estos 500 antídotos silenciosos contra la soledad. Ella sigue estando en el horizonte, y así será siempre. Pero lo que está claro es que, al revés del mundo, ella cada día está menos sola. Y así será siempre.
martes 26 de agosto de 2008
Txoria txori, Mikel Laboa
Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik... txoria nuen maite.
(Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero, así
habría dejado de ser pájaro.
Y yo... lo que amaba era un pájaro.)
domingo 17 de agosto de 2008
15 días en agosto
En Mauritania, un golpe de Estado de unos generales descontentos arrasó unas instituciones recientemente elegidas por la gente para terminar prometiendo elecciones libres. De coña. Es la jerga actual del sistema, que cada uno la usa según le conviene.
Tanques rusos invaden Georgia para poner orden allá donde pasan los oleoductos. La democracia llega hasta donde nos tocan el petróleo, que no estamos para bromas. Javier Ortiz escribió que, para explicarle el conflicto a una amiga simplista, le bastó con un simplista: “¡la economía, estúpida, la economía! Sigue el rastro de los oleoductos”.
Y de la misma forma que los iraquíes, cuyo mayor delito fue tener petróleo bajo sus pies y llevan muriendo a miles desde hace dos siglos, les toca a los osetios llorar a más de 1.500 víctimas humanas bajo bombas de racimo y demás monstruosidades. Y no pasa nada más allá del otro miércoles. Bueno, sí: que sale Bush diciendo que "el matonismo no se puede tolerar en el siglo XXI". Espeluznante.
En el estado español se aplica este verano en varias comunidades, de forma masiva, la vacuna más cara de la historia, de la mano de las grandes mafias farmacéuticas (en nuestro país, Sanofi), para prevenir el VPH, una epidemia que no existe, con la excusa de prevenir el cáncer de cuello de útero. Una vacuna muy dolorosa, nos dicen las niñas, y dicen los científicos críticos que probablemente no sirva de nada: sólo un 1% de los casos de VPH desemboca en cáncer, asociado siempre a otros factores de salud como el tabaquismo, la promiscuidad sin protección, las defensas bajas y por supuesto no practicarse una citología en la vida... Un virus que transmiten los hombres (que son como las ratas, que portan el virus pero no lo desarrollan) y que sólo se contagia por contacto. Para mí es algo así como si el Sistema Público Sanitario promoviera junto a un monstruo farmacéutico una vacuna contra la obesidad en todos los niños de 10-12 años, sin distinción de complexiones y sin investigar en cada caso con la mínima dedicación, argumentando que de mayores, si son obesos, padecerán enfermedades coronarias y otras fatalidades… en vez de educarles en la vida sana, la alimentación y nutrición saludables, ejercicio físico, etc… En fin, qué vamos a contar de un mundo convertido en paciente, preso de las multinacionales farmacéuticas que han conseguido convertir prácticamente todo en enfermedad, desde la menstruación a la menopausia, pasando por la falta de apetito sexual, la calvicie, las canas, la resaca o que a uno le suenen las tripas después de comer.
Una breve y maravillosa entrevista en Diagonal sobre el tema http://diagonalperiodico.net/spip.php?article4842
Declaración del CAPS contra esta vacunación en http://www.caps.pangea.org/
En Catalunya, un preso anarquista de los años 80, Amadeu Casellas, lleva dos meses en huelga de hambre, en una de esas historias que hielan la sangre. Como de otro mundo (y en realidad, los años 70 y 80 eran otro mundo), le trincaron por atracar bancos para financiar las luchas y las huchas sindicales combativas. Y es increíble que, tras cumplir la máxima pena que exige la ley, no esté en la calle ante la pasividad de los jueces. Por supuesto, de este preso incómodo para el sistema, no se habla en los media: prefieren dedicarle todo el verano para la gran estrella mediática del circo hispano: Iñaki de Juana Chaos, el Bin Laden del Norte.
En la radio oigo que un temido violador, después de cumplir 18 años y de aplicársele reducciones por dar clases en la cárcel, va a salir a la calle. Y los tertulianos gritan de estupor ante tal injusticia. ¿Y qué queremos? Apliquemos pues la silla eléctrica, ¿no? Ante todo, no creo que un hombre enfermo convertido en violador a los 30 siga siendo la misma persona cuando llega a los 50 después de haber vivido casi 20 años en la cárcel. Y la cárcel es, aparte de la gran barbarie, la gran mentira: allí nunca pasan 20 años ni los grandes ladrones ni los grandes asesinos…
De entrada, si nos horrorizamos porque salgan después de 18 años, es porque asumimos sin reparos el fracaso de su principal objetivo: la reinserción. Y tampoco pasa nada.
Qué decir de la boda de los bisnietos de Franco en el Pazo de Meirás, aún sin devolver por la Sagrante Familia.
En verano salió a la luz también el plan por devastar uno de los pocos rincones que quedan por esquilmar: el Ártico, que además tiene petróleo. Una guerra adelantada por fascículos que ocurrirá en un medio plazo.
Pero si hay algo esperanzador, es la muralla verde que quiere nacer de Senegal para frenar el avance del desierto del Sáhara. En la región de las guerras fratricidas, un ejército de árboles de 5 km de ancho y de un largo infinito para combatir la desertización. Un proyecto panafricano, que ojalá salga adelante para demostrar que en ese continente hay futuro, a pesar de todo.
Bueno, claro, y Pekín. A propósito de los Juegos, esa gran falacia universal vestida de palabras hermosas. Hipócritas voces claman a no mezclar la política con los Juegos, cuando los Juegos han sido siempre un instrumento más al servicio de la ideología, bien como cortina de humo o como catapulta. Ya era así antes que Hitler moldeara su Berlín 36 para gloria de la raza aria, pero sobre todo lo fue después: en el 68 mexicano que desembocó en la matanza de Tlatelolco que pasó inadvertida y que aún hoy sigue sin esclarecerse, y qué decir de la barbarie de Munich 72, de la guerra fría, primero en Moscú 80 y luego en Los Ángeles 84, medio mundo boicoteando al otro…, con estas cosas yo siempre recuerdo el Mundial de Fútbol de Argentina 78, en el que los goles ahogaban los gritos de los torturados en los centros clandestinos de detención, y Argentina fue capaz de convertirse a la vez en campeona mundial de fútbol y de desapariciones humanas. Si no fueran políticos los Juegos (basados también en los compromisos políticos de cada país con su deporte, y por supuesto, en los intereses políticos por hacer patria y ponerse medallas todo kiski), no se hubieran organizado nunca las entrañables Olimpiadas Populares de Barcelona en julio de 1936, que iban a comenzar el 19 de julio, y la víspera fue el golpe militar que derrocó a la República. Muchos de los participantes, en su mayoría gente de todos los colores a los que el Führer había prohibido participar o sencillamente se negaban a competir en Berlín, se quedaron en Barcelona combatiendo el fascismo en las barricadas callejeras al día siguiente del golpe. Allí no había medallas, ni marcas deportivas ni retransmisiones en directo por el imperio mediático. Pero esta moto, yo, al menos, no la compro. Por lo menos hasta que no deje de ser una ceremonia apadrinada por los principales Jefes de Estado globales que sirva de escaparate de todas las mentiras del mundo para el anfitrión (el progreso, la democracia, la sociedad avanzada...) y para todos los que hacen negocio con el espectáculo en nombre de los principios del Olimpismo.Entretanto, entre mis salidas por la península me encuentro en la carretera con camiones de ganado cruzando la península. Hacinados, decenas de cerdos en camiones donde la temperatura los achicharra, me entero de que más del 30% de estos animales muere al realizar un viaje en estas condiciones. Primero sufren lo indecible, luego comienzan a gritar y a pegarse, hasta que caen por hartura o por tristeza tras su derrota ante el invencible. Un trato horrible, la tortura cotidiana a la que el hombre condena a los animales, que comienza arrebatándoles sus tierras y termina masacrándoles en la cadena de producción. Una maldad propia de 1984 o de Animal Farm, que no es capaz de igualar ni el malvadísimo Sarcasmo Belcebú de "El ponche de los deseos", de Michael Ende.
Da mucho juego el mes de agosto, y eso que dicen que es el mes en el que nunca pasa nada.
jueves 31 de julio de 2008
37 recetas para la llegada del verano
Hay personajes literarios a los que uno propina un abrazo que se llena de adjetivos y también hay atractivas bocas femeninas de las que uno recibe un beso de papel.
Mario Benedetti
Los poetas son hombres que han conservado sus ojos de niño.
León Daudet
La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
Federico García Lorca
La poesía se escribe cuando ella quiere.
José Hierro
Cuando escribo, pretendo recuperar algunas certezas
que puedan animar a vivir
y ayudar a los demás a mirar.
Eduardo Galeano
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Proverbio árabe
Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla
mientras el género humano no escucha.
Víctor Hugo
Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría,
es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.
Mark Twain
Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran,
sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
Gabriel García Márquez
Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar.
Antón Chéjov
Que haya muerto no es prueba suficiente de que haya vivido.
Stanislaw Lem
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Proverbio árabe
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
John Locke
Si abordas una situación como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces.
Adam Smith
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien.
Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
Fernando Pessoa
No existe ningún problema que no lleve consigo un regalo.
Buscamos problemas porque necesitamos los regalos.
Richard Bach
El objetivo de la vida es nacer plenamente,
pero la tragedia consiste en que la mayor parte de nosotros
muere sin haber nacido verdaderamente.
Vivir es nacer a cada instante.
Erich Fromm
Sólo puedo experimentar y trabajar con lo que mi vida es ahora.
Eso es todo cuanto puedo hacer.
El resto es un sueño del ego.
Charlotte Joko Beck
Cierra los ojos y verás.
Joseph Joubert
Vive como si fueras a morir dentro de diez segundos. Mira el mundo:
es más fantástico que cualquier sueño que puedas tener o fabricar.
Y no pidas garantías ni busques seguridades.
Ray Bradbury
En el fondo de la vida no hay más que lo que allí metemos.
Swetchine
Podrás sentirte defraudado si fallas, pero te condenarás si no lo intentas.
Ralph Waldo Emerson
Saber es acordarse.
Aristóteles
El que teme es un esclavo.
Séneca
Los árboles se abrigan en verano.
Julio Cortázar
¿No es increíble todo lo que puede tener dentro un lápiz?
Guille, amigo de Mafalda
El sistema que nos enfermó nos enseña a leer y escribir.
RATM
…y la noche… ¿dónde duerme la noche?
Le dijo un niño a Eduardo Galeano
No es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida.
El señor de los anillos
Quien no quiere razonar es un fanático;
quien no sabe razonar es un tonto;
y quien no se atreve a razonar es un esclavo"
William Henry
Lo más importante es no parar nunca de cuestionarlo todo.
Albert Einstein
La verdadera patria del hombre es la infancia.
Y aunque estuviera usted en una cárcel
cuyas paredes no dejaran llegar a sus sentidos
ninguno de los rumores del mundo,
¿no seguiría teniendo siempre su infancia, esa riqueza preciosa,
regia, el tesoro de los recuerdos?
R. M. Rilke
Si crees que eres libre,
es que no has volado lo suficiente para encontrarte con tus rejas.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar,
indefectiblemente te encontrarás a ti mismo,
y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz
o la más amarga de tus horas.
Pablo Neruda
Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.
Anthony de Mello
Ven a dormir conmigo esta noche... No haremos el amor: él nos hará.
Julio Cortázar
—… Cada cual es un banco de amor. ¡No lo olvides!
—Pero ¿cómo funciona este banco? —preguntó Ariadna.
—Gestiona un amor sin intereses, porque se da libremente sin esperar nada a cambio. Puedes ingresar sonrisas, abrazos, caricias, besos, mimos… Sea lo que sea lo que inviertas, siempre te saldrá a cuenta y multiplicarás su valor. También puedes realizar ingresos de mucho valor, pero sumamente discretos: en este banco se valora saber perdonar, callar a tiempo, agradecer los gestos de otros… El amor es una divisa que nunca pierde valor en la bolsa de la vida. ¿A qué esperas para ponerlo en acción?
El laberinto de la felicidad, Álex Rovira
miércoles 23 de julio de 2008
Aidez-nous
Veranos que para una parte del mundo significan días de relax y playa, y para la otra, donde siempre es invierno, representan los días más duros del infierno.
El 28 de julio de 1999, dos niños guineanos, Yaguine Koita y Fodé Tounkara, de 14 y 15 años, decidieron por fin subirse al tren de aterrizaje de un avión comercial que se dirigía a Bruselas. Su objetivo era llegar al suelo europeo (al sueño europeo) e, intuyendo las bajísimas temperaturas con las que se iban a topar, se forraron de abrigos. El 2 de agosto serían descubiertos sus cuerpos congelados, sin vida, después de una travesía en la que estuvieron a -40º C. Murieron abrazados, tratando de sobrevivir al frío. Y cuando los separaron, fueron apareciendo objetos: certificados de nacimiento y también de la escuela, fotos de ambos..., y una carta. Una carta que portaban entre sus pechos, escrita en un imperfecto francés. Una declaración de amor a Europa, que también era una llamada de socorro para que los europeos, que arman y enfrentan a los africanos por el control de sus materias primas, se implicaran en poner fin a las guerras que devastan el continente africano y condenan a sus niños al abismo diario.
Tras nueve años sin Koita ni Tounkara, ni tantos otros millones más, muertos de hambre o muertos de bala en la noche de los niños soldados, los dirigentes europeos demostraron haber hecho caso omiso de sus súplicas. Como dijo Alba Rico, el Occidente opulento los recompensó como sabe hacerlo: dándoles un minuto de publicidad en sus medios de comunicación de masas. Pero esa carta que, como escribió Manuel Rivas, era un manuscrito en la era de las telecomunicaciones, envuelto en piel humana y entregado en mano en destino, sigue siendo el más estremecedor espejo del mundo, demostrándonos cada día que la tragedia tiene rostro humano, y que ante la cobardía del conforme Primer Mundo hay infinitos héroes cotidianos, Odiseos modernos que, sin nada que perder, se dejan la vida en el camino. Filípides que llegan a la frontera para anunciar, por si algún despistado aún no lo sabe, la derrota de África.
La carta decía así:
"Conakry, 21 juillet 1999.
Excellences, Messieurs les membres et responsables d'Europe,
Nous avons l'honorable plaisir et la grande confiance de vous écrire cette lettre pour vous parler de l'objectif de notre voyage et de la souffrance de nous, les enfants et jeunes d'Afrique.
Mais tout d'abord, nous vous présentons les salutations les plus délicieuses, adorables et respectées dans la vie. A cet effet, soyez notre appui et notre aide. Vous êtes pour nous, en Afrique, ceux à qui il faut demander au secours. Nous vous en supplions, pour l'amour de votre continent, pour le sentiment que vous avez envers votre peuple et surtout pour l'affinité et l'amour que vous avez pour vos enfants que vous aimez pour la vie. En plus, pour l'amour et la timidité de notre créateur Dieu le tout-puissant qui vous a donné toutes les bonnes expériences, richesses et pouvoirs de bien construire et bien organiser votre continent à devenir le plus beau et admirable parmi les autres.
Messieurs les membres et responsables d'Europe, c'est de votre solidarité et votre gentillesse que nous vous crions au secours en Afrique. Aidez-nous, nous souffrons énormément en Afrique, nous avons des problèmes et quelques manques au niveau des droits de l'enfant.
Au niveau des problèmes, nous avons la guerre, la maladie, le manque de nourriture, etc. Quant aux droits de l'enfant, c'est en Afrique, et surtout en Guinée nous avons trop d'écoles mais un grand manque d'éducation et d'enseignement. Sauf dans les écoles privées où l'on peut avoir une bonne éducation et un bon enseignement, mais il faut une forte somme d'argent. Or, nos parents sont pauvres et il leur faut nous nourrir. Ensuite, nous n'avons pas non plus d'écoles sportives où nous pourrions pratiquer le football, le basket ou le tennis.
C'est pourquoi, nous, les enfants et jeunes Africains, vous demandons de faire une grande organisation efficace pour l'Afrique pour nous permettre de progresser.
Donc, si vous voyez que nous nous sacrifions et exposons notre vie, c'est parce qu'on souffre trop en Afrique et qu'on a besoin de vous pour lutter contre la pauvreté et pour mettre fin à la guerre en Afrique. Néanmoins, nous voulons étudier, et nous vous demandons de nous aider à étudier pour être comme vous en Afrique.
Enfin, nous vous supplions de nous excuser très très fort d'oser vous écrire cette lettre en tant que Vous, les grands personnages à qui nous devons beaucoup de respect. Et n'oubliez pas que c'est à vous que nous devons nous plaindre de la faiblesse de notre force en Afrique.
Ecrit par deux enfants guinéens, Yaguine Koita et Fodé Tounkara".
Traducción al castellano:
"Conakry. 21 de julio de 1999.
Excelencias, Señores miembros y responsables de Europa. Tenemos el honorable placer y la gran confianza de escribirles esta carta para hablarles del objetivo de nuestro viaje y del sufrimiento que padecemos los niños y los jóvenes de África.
Pero, ante todo, les presentamos nuestros saludos más deliciosos, adorables y respetuosos con la vida. Con este fin, sean ustedes nuestro apoyo y nuestra ayuda. Son ustedes para nosotros, en África, las personas a las que hay que pedir socorro. Les suplicamos, por el amor de su continente, por el sentimiento que tienen ustedes hacia nuestro pueblo y, sobre todo, por la afinidad y el amor que tienen ustedes por sus hijos a los que aman para toda la vida. Además, por el amor y la timidez de su creador, Dios todopoderoso, que les ha dado todas las buenas experiencias, riquezas y poderes para construir y organizar bien su continente para ser el más bello y admirable entre todos.
Señores miembros y responsables de Europa, es a su solidaridad y a su bondad a las que gritamos por el socorro de África. Ayúdennos, sufrimos enormemente en África, tenemos problemas y carencias en el plano de los derechos del niño.
Entre los problemas, tenemos la guerra, la enfermedad, la falta de alimentos. En cuanto a los derechos del niño, en África, y sobre todo en Guinea, tenemos demasiadas escuelas, pero una gran carencia de educación y de enseñanza: salvo en los colegios privados, donde se pueden tener una buena educación y una buena enseñanza, pero hace falta una fuerte suma de dinero. Ahora bien, nuestros padres son pobres y necesitan alimentarnos. Además, tampoco tenemos centros deportivos donde podríamos practicar el fútbol, el baloncesto o el tenis.
Por eso nosotros, los niños y jóvenes africanos, les pedimos hagan una gran organización eficaz para África, para permitirnos progresar.
Por tanto, si ustedes ven que nos sacrificamos y exponemos nuestra vida, es porque se sufre demasiado en África. Sin embargo, queremos estudiar, y les pedimos que nos ayuden a estudiar para ser como ustedes en África.
En fin, les suplicamos muy, muy fuertemente, que nos excusen por atrevernos a escribirles esta carta a ustedes, los grandes personajes a quien debemos mucho respeto. Y no olviden que es a ustedes a quienes debemos quejarnos de la debilidad de nuestra fuerza en África. Escrito por dos niños guineanos. Yaguine Koita y Fodé Tounkara".
La canción que suena en el blog la escribí desde el corazón para no olvidar. Y la pusimos música Django FM. Allí la hicimos posible los "djanguitos" (Giusepe, Javi, Patricia, Jose, Bayo, el Niño y yo) y fue grabada en 2004, con la colaboración de Paul Schwarz (de Macaco), Kathi (de Desakato Dadá), Pierre, Iván, Leti, Miriam y Soumia.
lunes 21 de julio de 2008
El terror y sus víctimas
El otro día estaba mirando para inscribirme en la Escuela Oficial de Idiomas… y navegando por la página me encontré inocentemente leyendo la sección de descuentos en la matrícula. Sin darme cuenta, me fui encontrando con que ya casi no existen subvenciones a este tipo de actividades. Bueno, ni a ninguna: para la piscina, el Parque Warner o demás atracciones comerciales, uno deja de ser niño a los 4 o a los 6 años. Igual pasa con los servicios públicos: los abonos de transportes dejaron de considerar niños a los que cumplen 11 años, y dejó de ser “carne joven” quien cumplió los 21 (todo el mundo sabe que a los 21 ya nos encontramos con la carrera terminada y un trabajo fijo). Siguen existiendo los descuentos a las familias numerosas, pero hoy nada tiene que ver con la realidad de los años 70, en las que todas las familias eran numerosas, y de la misma forma, estos descuentos sólo sirven para los que tal o cual empresa o institución considere niño o joven... y están tan en desuso que no hay más que ver la cara que pone al otro lado de la ventanilla el funcionario cuando le enseñas el libro para que haga efectivo ese descuento.
Total, que cuando ya iba a pasar del tema, mis ojos resbalaron hasta la última línea de las bonificaciones y leí: “víctimas del terrorismo, gratis”.
En principio sentí una inocencia infinita, porque me puse a pensar que, por esa definición, yo tranquilamente podría pedir un descuento: en un segundo me vinieron a la cabeza muchas situaciones de víctimas del terrorismo: el terror de Estado que sufren los millones de parados, especiamente los de larga duración; el terror machista que sufren miles (¿o millones?) de mujeres en España, ya sea en sus casas como en las empresas donde trabajan; el terror que suponen las cadenas de las hipotecas en millones de familias que no son libres para decidir nada en sus vidas atadas; el terror inmobiliario que condena de por vida a los jóvenes a “no tener una casa en la puta vida” mientras hay dos millones de pisos vacíos en el Estado; el terror que sufrieron las 4.000 víctimas de agresiones racistas y fascistas cada año; las torturas y los malos tratos en las comisarías o en los módulos FIES de las cárceles españolas que denuncian organizaciones internacionales por los derechos humanos; el terror de las listas de espera en los centros sanitarios saqueados por la sanidad privada en los últimos años; los tratos inhumanos a los inmigrantes en los CIE donde los hacinan por el solo hecho de no tener pasaporte… Pero esa inocencia repentina se fue convirtiendo en rabia: salvo el caso de las víctimas del 11-M, o algún caso arrancado después de meses de lucha, como ocurrió con José Couso, “víctima del terrorismo” en la práctica significa “víctima de ETA”.
Respeto a toda persona que sufre la violencia en cualquiera de sus formas. Y éticamente no me parece mal que una víctima de ETA reciba subvenciones, ayudas, reconocimientos institucionales (aunque se trate a menudo de un miserable juego de intereses con altísima rentabilidad política), pero qué injusto resulta que ya prácticamente sólo queden ellos como receptores de ayudas. Me gustaría ver (por un mínimo sentido de convivencia, dignidad y justicia) a todas las demás víctimas de la violencia de Estado y sus conflictos en la misma línea de las ayudas. Con esto siempre me acuerdo de una intervención en la radio de Eduardo Haro Tecglen, dedicada a una inmigrante prostituta, degollada una noche en el parque del Planetario en Madrid. Eduardo dijo: “ojalá la hubiera matado ETA. Sí. Así, al menos, su familia conseguiría una cuantiosa compensación económica y el merecido homenaje y el estremecimiento de todos nosotros compartiendo su dolor”. Así de crudo, como el poema atemporal de Bertold Brecht “Muchas maneras de matar”.
La realidad nos demuestra que la justicia ni es mujer ni tiene una balanza en su mano, en este país de mujeres vendadas y espadas en alto. Como demuestra la campaña orquestada estos días para que se consiga una ley que aleje a los militantes de ETA de sus víctimas. Éticamente es muy positivo que se promueva que no vivan cerca las víctimas de sus verdugos: esa ley, como tantas otras cosas, la pedía a gritos la sociedad española desde el mismo fin de la guerra civil. Millares de pueblos, a lo largo de toda la geografía española, han vivido durante 70 años la misma escena en que el reconocido asesino, pistolero falangista o jerarca del Movimiento vive en el pueblo al lado de los familiares de muchas personas a las que reconocieron que fusilaron y los tiraron por un puente después. Nunca se rindió cuentas con esto, y ante ese principio de amnesia (Borbón y cuenta nueva) se construyó la España que hoy conocemos. Pero otra vez vuelvo a caer en la inocencia infinita, porque, evidentemente, esta ley no se aplicaría para estos casos. Las leyes siguen siendo para quien tiene el poder de hacerlas y llevarlas a la práctica, y de eso depende toparnos con la balanza o con la espada. Los represaliados políticos (no los de la violencia de ETA, sino la inmensa mayoría de víctimas sociales del Estado, que se cuentan por millones) no tendrán nunca un hueco en el código civil. Como mucho, y con mucha suerte, consiguen que de vez en cuando alguien les dedique un homenaje. País de inocentes.
sábado 19 de julio de 2008
La ciudad desaparecida
No necesitábamos nada para soñar, nada que no fueran las ganas de hacer cosas. Y la tele no nos atrapaba porque las horas de los dibujos animados estaban contadas (y si había algo era La bola de cristal o Fraguel Rock, que estimulaban nuestra imaginación) y aún no sabíamos lo que era el vídeo. Bajar al jardín de casa, o visitar los jardines vecinos buscando tesoros lo recuerdo como una entrañable imagen de pequeños Robinson Crusoe urbanos. A veces encontrábamos monedas, otras veces muñecos, reliquias, juguetes rotos (o no). Las zanjas que comenzaba a haber para construir nuevas carreteras y pisos nos servían de escenario para nuestras películas de acción, saltando charcas, cogiendo bichos o haciendo cross por los montículos con la bicicleta.
Qué decir de la fiesta que significaba tener una moneda de cinco duros en la mano y salir corriendo a la tienda del barrio o al puesto de chucherías. Por supuesto, no todo son recuerdos bucólicos. También había peleas, claro. Todos los días alguien se zumbaba. Pero es verdad que, al no tener nada, ni navajas ni otras armas que no fuéramos nosotros mismos con nuestras rabias, por muy duras que fueran las curras nunca salió nadie realmente malparado. Y cabrones fuimos un rato, como probablemente corresponde a los niños como privilegio esencial.
Mi infancia desde casi los 7 años hasta los 12, transcurrió en el último bloque de viviendas que topaba con el Parque Conde de Orgaz, un búnker vallado, lleno de chalets donde vive parte de la oligarquía madrileña. Mis ojos de niño sólo eran capaces de ver el misterio de aquella valla por donde trepábamos como quien subía el Himalaya y luego la bajábamos con vértigo hasta volver al suelo, no siempre con la misma suerte. Desde mi ventana conocí ya de pequeño esa brecha que dividía el mundo en dos. De aquella parte donde se acababa la ciudad, me inquietaba por las noches la soledad de los semáforos, que emitían señales sin parar sin que nadie se acercara para escucharlos, hasta que el tedio los dejaba en un ámbar intermitente que sólo despertaba el ronquido de los coches, a la hora en la que la ciudad volvía a desperezarse.
Esos recuerdos del descampado quedaron enterrados exactamente bajo el mausoleo de sueños del Palacio de Hielo, un monstruo comercial donde los niños ricos pueden divertirse pagando entrada en cada atracción. Si antes íbamos al polideportivo a hacernos amigos jugando juntos al baloncesto, ahora los niños se pelean por jugar a una máquina donde te dejan un balón de plástico mal inflado para que tires unos tiros a la canasta por un euro. Lo que antes era ver cómo a la misma hora chavalas y chavales bajaban a juntarse en la pista para conocerse y sin pagar un precio a nadie por ello, ahora se ven cosas como una pelea de gallos dando puñetazos a una máquina para probar su fuerza. Grupos de chicos y grupos de chicas aún niños, vistiendo las mejores marcas y embadurnados de los mejores perfumes para hacerse un cortejo patrocinado por las multinacionales textiles.
Antes, por las noches el parque era un lugar común, donde nadie pagaba entrada y no nos echaban de allí al llegar la noche, porque nos pertenecía a todos. Pero el mismo espacio que reinventábamos cada día para convertirlo en algo nuevo, con el único ejercicio de poner dos sudaderas marcando las porterías, ahora acoge en tres plantas un sinfín de tiendas de comida basura, ropa para anoréxicas, un cine comercial y, sobre todo, un gran número de máquinas recreativas dirigidas a los niños, para hacerles ver que arriba-abajo e izquierda-derecha son los únicos movimientos que permite el sistema.
Con el tiempo me hice mayor, y dejé los juegos. La familia abandonó el barrio que ya no era barrio, y nos fuimos a las afueras. Allí tuvimos un perro. Eran barrios nuevos de familias que salieron de la capital, y resultó hermoso que nos juntáramos decenas de personas con cachorros de todas las razas, a la misma hora, para recorrer otro descampado, ya fuera por las tardes como por las noches. Los perros tenían todo un campo abierto para correr y jugar, y era un verdadero placer para el alma ver esa explosión de alegría en ellos, atrapados completamente por la alegría del presente, abriendo el regalo de la vida y devorándoselo sin esperas.
Pero la vida sigue, y el ser humano camina en la dirección opuesta a la vida. Ahora, regresando también a esta casa de las afueras, esos cachorros, con sus juegos, sus carreras tan interminables que los convertían en puntitos negros en el horizonte, han quedado también sepultados bajo otra inmensa cripta comercial, Rivas Futura. Los perros, encerrados en miniparcelas como los niños encerrados de los recreativos, se pelean por defenderse entre las vallas. También ellos sufren la vorágine de estos tiempos en los que se vende hasta el último grano de arena.
martes 15 de julio de 2008
La cena de los idiotas
"Ahora, a trabajar y a consumir"... parece mentira que la frase pertenezca a un dirigente socialista, presidente del Gobierno. Y que encima sea la frase de cierre de un Congreso de un Partido Socialista europeo, dirigida a los militantes del PSOE.
Era ZP, una marca como cualquiera otra, ahora devaluada en el mercado de valores.
"Producid, consumid, malditos..."
Hace ya tiempo que los partidos que se dicen socialistas desterraron el marxismo y las ideas comunistas de sus programas... y paulatinamente esos idearios son sustituidos por el viaje surrealista hacia ninguna parte. Aquí un socialista en 1976 y desde la clandestinidad denunciaba el carácter imperialista y de clase de la OTAN con unos valientes y brillantes artículos firmados con seudónimo..., y, diez años después, ya presidente, se ponía el primero en el desfile yanki abriendo sus bases militares para eliminar objetivos incómodos del monopoly mundial y penetrar en nuevos mercados cogido de la mano invisible de la barbarie. ¿Se trata del viaje del héroe o el viaje del monstruo?
Hoy, que los políticos son de carrera y ya no pasan en su juventud por la trena, ni siquiera por la comisaría; que las mentiras van decoradas en operaciones de márketing y eslóganes publicitarios diseñados por grandes empresas, que nos venden sonrisas vacías entre cortinas de humo... sencillamente se hizo el juego de letras infantil de la fe de erratas: donde ponía "comunismo" debe decir "consumismo". Y 160 años a la papelera de un plumazo.
Uno de los grandes engaños del "socialismo real" y demás experiencias socialistas ha sido el valor del trabajo. En mayor o en menor medida, se produjo más que nunca a costa de sustituir la "explotación del hombre por el hombre" por la "explotación del hombre por el Estado".
Y en estos tiempos difíciles, donde las nubes de arena no nos dejan ver más allá de las marcas, seguirá siendo verdad aquella viñeta de El Roto en la que la rata decía mientras volvía la esquina "el capitalismo funciona, sólo hay que saber adaptarse". O aquel gordo de traje, con puro en la boca, que después de hacer carrera política se hizo con un gran banco y decía "el capitalismo como mejor funciona es siendo rico".
O quién sabe si aquella del emérito Rodríguez Braun, que en la radio decía que se indignaba cuando veía a un indigente vendiendo "La farola" y decía, fuera de sí, que él le preguntaba siempre al indigente: "¿pero por qué no vende el Cinco Días?"
Si es que en el fondo los demás no lo entendemos. O no los entendemos. Pero caminamos decididamente hacia el día en que sus verdades mesiánicas hagan posible que nos encontremos en un mundo de ciudades-mercado habitadas por ciudadanos-consumidores, en las que solo nos topemos con kioskos de verdad vendiendo mentiras, en un mundo lleno de kioskeros embargados hasta el alma para poder mantener su chiringuito. Chungo destino.
miércoles 9 de julio de 2008
El huevo y la gallina
Me lo encontré anoche. Ya casi no había luz por los alrededores oscuros de la estación de Atocha, en esa parte de la ciudad donde comienza la periferia y el mundo deja de ser noticia para convertirse, como mucho, en suceso. Caminaba como adentrándome en otra dimensión, en una de las tantísimas estaciones fantasma del Madrid turístico… Y de repente, salió de un rincón, como un trozo de nada que se desgaja del vacío. Una piedra sin nombre que cae de la ruina.
Era alto, muy alto, y mucho más negro que la noche. Desde el instante en que me vio venir, se fue acercando emitiendo un “excuse me”. Esos segundos me dieron el tiempo suficiente para vencer al miedo instintivo, y decidí pararme a hablar con él. Pronunció el nombre de un país muy lejano, tan lejano que no lo entendí… Empujaba un carrito vacío, con unos brazos largos y fuertes, aunque visiblemente enfermos, tísicos, con las mil marcas de la desesperación en su piel. Estaba jodido, pero no se le veía tan mal como a las almas hechas polvo y pena que deambulan por otras calles arrastrando su miseria o su cirrosis. Este se presentó con el corazón por delante. Un corazón que si tuviera un cuentakilómetros seguro que habría dado ya varias vueltas a todos sus ceros. Hablaba todos los idiomas, y por un momento me pareció un personaje mítico como los que aparecen en los cuentos de Borges.
–Yo paso mucha hambre –dijo cuando dio con el castellano.
Su voz retumbó en mis entrañas casi tanto como debieron retumbar los cuerpos delante de las pantallas de tropecientos mil voltios en el “festival solidario” del megacentro comercial “Rock in Rio” que se plantó no muy lejos de aquí durante las dos últimas semanas, cuya entrada diaria costaba entre 50 y 275 euros y cuyos 200.000 metros cuadrados hablaban de sostenibilidad mientras albergaban hasta una pista de nieve artificial en mitad del desierto del sureste madrileño.
Una voz profunda, que venía desde las catacumbas de la vida, a la que no hacían falta ni los más potentes equipos de amplificación ni las gigantescas pantallas digitales ni los monitores, ni los equipos inalámbricos, juegos de luces ni demás parafernalia del mundo que viaja en la sociedad del derroche y el espectáculo vendiendo mensajes de progreso patrocinados por Movistar, Endesa, El Corte Inglés y multinacionales de la información. Su mensaje era sencillo. Y me partió el alma.
Deseé con todas mis fuerzas que de repente apareciera ante nosotros un carrito lleno de comida, de esos que salen por la puerta de atrás del hiper en la madrugada, desbordando montones de frutas, verduras y lácteos entre hogazas de pan del día, que ya no puede vender la tienda porque la arruga y el color oscurecido mancha su nombre y el valor de la marca…
“Yo paso mucha hambre”, retumbó de nuevo dentro de mí, dándome de bruces con la realidad.
Y en ese instante me acordé de la fotografía que vi por la mañana. Los grandes jefes de Estado, las grandes marionetas del mundo, reunidos para hablar de la crisis global, se sentaron como reyes medievales (bueno, no tan medievales, porque hay quien sigue teniendo el suyo, con toda la Corte bien dispuesta por los aparatos del Estado y los Consejos de Administración de las principales empresas del país…), como una celebración de dioses, ante una mesa para degustar 19 platos distintos. Platos preparados por el mejor chef de Japón, la más sublime delicatessen para el mejor gourmet: congrio con azucenas, maíz con caviar, almejas hervidas, erizos de mar y otras mariscadas exquisitas para los amos de la Tierra y su séquito. Estaban reunidos para tratar la mayor crisis alimentaria de la Historia. Y la mayor de las violencias, estaba en esa mesa.
“Yo paso mucha hambre”.
Nos regalamos nuestras mejores sonrisas, chocamos nuestros puños con cariño en el saludo rastafari y le deseé mucha suerte.
Y mientras retumbaba una y otra vez la misma frase en mi interior, deseé profundamente tenerlos delante para reventarlos a todos. Patearlos hasta que les salieran las tripas por la boca. Uno a uno, sus estómagos estallando al unísono como un golpe de justicia humana...

lunes 30 de junio de 2008
Ecocidio permanente 2
La celebración de la victoria española en la Eurocopa se hace entre coches… desde días antes de la final, son muchos los que salen con el coche a pasear con banderas españolas y tocando el claxon. Una orgía colectiva difícil de digerir, imposible de entender desde el lado racional de la vida, a dos días del partido… Y cuando el árbitro pita el final de la final, multitudes salen a la calle por todo el país. Una buena parte lo hace en coche para recorrer las calles de Madrid, generando atascos insólitos a las diez y media de la noche de un domingo. La sociedad del derroche no escatima en medios… Al mismo tiempo, Madrid acoge el XIX Congreso Internacional del Petróleo (sin que los medios aludan en ningún momento al tema), que pasa perfectamente desapercibido para quienes pagan casi un euro y medio por cada litro de combustible, dejando en la urna su voto diario a favor de la destrucción del planeta, avivando el calentamiento global, legitimando las guerras por el control de los recursos... Demagogia barata antipatriota. Paradojas andantes de este milenio de la estupidez.
jueves 26 de junio de 2008
El ecocidio permanente
Patxi Ibarrondo nos dijo que él había querido escribir el Quijote. Un libro que después de cuatro siglos sigue dándonos lecciones diarias. “Porque Quijote y Sancho, al final, son la misma persona”. El utópico y el conservador. El deseo y el conformismo. Pasión y resignación. El soñador y el realista. Y en el interior de cada una de nosotras viven los dos. Pero en este mundo ya no hay locos… O quizá todos lo somos, en el cotidiano ejercicio de inconsciencia colectiva, en las formas de vida que aceptamos y hacemos nuestras, todos somos Sancho y Panza.
Porque todo está conectado, y el mundo en su forma humana tiene brazos (África), piernas (sureste asiático), espalda (América Latina), mente (una pequeña parte de Norteámérica y otra minúscula de Europa Occidental), ombligo (ídem...), estómago que se lo zampa todo (ibídem). El verano da la bienvenida a Madrid con un “ozonazo” (la primera subida tóxica por encima del umbral de riesgo de nuestro aire y nuestra salud). Pueblos indígenas son expulsados de sus tierras milenarias en las últimas reservas americanas… lugares donde se vivía con respeto al medio en el que los seres humanos se instalaban, pasan a ser minas que esquilmar al precio que sea. América Latina, una región que produce un 30% más de los alimentos que darían de comer a su población, suma ya 53 millones de pobres. El planeta, secuestrado por un grupo de 500 multinacionales que controlan el 80% del comercio mundial, es arrasado sin descanso en pos de un beneficio privado y ante la inconsciencia general. Ayer salió en la radio que las sardinas que nos venden no son sardinas ni están en aceite de oliva (aunque lo ponga en la lata). Antes engañaron con la perca del Nilo e infinitos ingenios para vender basura en lugar de comida. Los zumos nunca son zumos. La leche no es leche. El pan no es pan. Lo transgénico se llega a vender como biológico. La fruta y la verdura están llenas de pesticidas, la carne está llena de antibióticos y el pescado de plomo. El planeta explota. "No nos queda otra" repite la radio como un vocero interno, en boca de un precario que vive con una precaria y juntos soportan veinticinco horas diarias por la carga de una hipoteca. "Ojalá nos dure muchos años", decía al final. La alegría del esclavo.
En Riff-Raff, de Ken Loach, un hombre decía que no podía con esa idea de que, por el mero hecho de que un niño encienda un grifo para beber agua, o que un anciano encienda la calefacción para protegerse del frío, otra persona se esté enriqueciendo. Eran los tiempos de la Thatcher, que hoy nos quedan tan lejos y tan cerca.
Los beneficios de empresas como Endesa, que después hacen gala de ecologismo, son costeados por la sangre mapuche de los desplazados, los invisibilizados del racismo invisible. Vuelve el pánico europeo a que este verano no haya suficiente energía para mantener encendidos los millones de aparatos de aire acondicionado, que consumen una cantidad de energía descomunal y liberan a la atmósfera un aire industrial y sucio. Acostumbrados a ver la realidad por televisión, el cambio climático también nos queda lejos, como las imágenes de los degollados en Argelia -cuna del gas europeo-, la violencia en Sierra Leona por apoderarse de los recursos, los abusos en China o los ojos que se apagan en los desiertos del hambre esclava…
Para alimentar a los coches se hace todo lo posible y lo imposible para que no falte combustible. Para alimentar a las personas de un planeta en el que un tercio de la Humanidad se muere de hambre, no se hace nada. Para mantener la demanda de teléfonos móviles, las guerras por los minerales para las baterías, como el coltán, devastan lo poco que queda por devastar de África y las urbes del primer mundo se llenan de cánceres por las radiaciones de sus antenas. Aquí al lado, la costa cedió paso al ladrillo listo, los Monegros cedieron paso a Las Vegas, las islas verdes hoy son negras sombras… y para llevar a un juzgado un atentado contra la naturaleza, Ecologistas en Acción debe poner 500.000 euros en el juzgado. “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”, rezaba la tablilla en la granja. “Cuatro patas bueno, dos pies malo”. Y el mundo que se declara no racista ridiculiza a los gobiernos latinoamericanos, como el de Ecuador, cuando incluyen en su Constitución a la Naturaleza como sujeto de derechos.
Y me acuerdo de una bella canción de los Habeas, que nos habla también de que todos somos uno, en las reservas de Itoiz, Hebrón, el Amazonas…:
“Defender la casa del padre. O al menos esa parecía ser la consigna para los fedayines cuando interrumpieron de la forma más precisa los cables que evidencian el despotismo de la modernidad. Supimos entonces de la existencia de enfrentamientos entre el Ejército Israelí y los Solidarios en la Explanada de las Mezquitas, contra la construcción del túnel diseñado en el Plan Hidrológico Nacional. No tardaría en desaparecer la confusión de aquellos primeros instantes, después de saber que la guerra árabe-israelí comenzaba en el antiguo barrio judío de Tudela. Y como si de aplicar políticas de tierra quemada se tratase, no sorprende a nadie el observar cómo también en la ciudad de Hebrón se combate la biodiversidad. La misma conclusión sacaron las ocho vacas locas cuando la práctica les hizo ver que era el equilibrio sobre el alambre al menos tan fraudulento como lo son los acuerdos de paz. Esquivos a la nocividad que se deduce tras conjugar Valor de Uso, Valor de Cambio, Valor Ecológico. Y como si de resolver una ecuación se tratase, despejar la incógnita de si será por el Canal de Suez por donde fluyan los beneficios que sin duda rebasen los 400 millones de hectolitros. Una capacidad para la que no hay presa que sostenga tal demagogia en boca de quienes se empeñan en que los campos de refugiados levantados en los desiertos del Golán y Sinaí se prolonguen mucho más allá del Alto y Bajo Deba. “Nire Aitaren etxea defendituko dut... Baina nire aitaren etxeak iraunen du zutik”. Ecocidio al norte del Paralelo 36. La Agenda Oculta del Medio Ambiente busca y destruye en la Franja de Itoiz. Ecocidio al norte del Paralelo 36. La Agenda Oculta del Medio Ambiente busca y destruye en la Franja de Itoiz. Itoiz-Lemoiz, Ecocidio. Itoiz-Lemoiz, Ecocidio”.
viernes 13 de junio de 2008
la vida entre dos raíles
Cuando los ojos de la ciudad son dos rieles de acero paralelos
7:35AM ticket andén letrero traviesas frío sombra colilla triste mirada mochila perfume durmientes párpados jeans destino sueño anciano nostalgia baldosa guiño nana faro horizonte reloj bostezo caminante caricia libro lluvia juegos aire beethoven agujas secreto ternura paraguas diario soledad deseo mendigo carrera chirriar pipipipipipi chirriar carrera mendigo deseo soledad diario paraguas ternura secreto agujas beethoven aire juegos lluvia libro caricia caminante bostezo reloj horizonte faro nana guiño baldosa nostalgia anciano sueño destino jeans párpados durmientes perfume mochila mirada triste colilla sombra frío traviesas letrero andén ticket 7:35AM
viernes 6 de junio de 2008
Los pasos de la poesía andante por la memoria del fuego
Dice estar contento de este viaje que le ha hecho recorrer la península llenando teatros y recintos (en Santiago contaron 1.500 personas en el Auditorio y ha sido una de las firmas más deseadas en las ferias del libro en Madrid, Barcelona o Sevilla). Él está convencido de que “este mundo lleva otro mundo posible en la barriga”, y como si de una metáfora de su metáfora se tratara, quienes le han dado su cariño en este camino eran, en su inmensa mayoría, jóvenes. Gran conversador, muy cercano cuando habla, mira profundamente con sus ojos azules pintados de horizontes y piensa cada palabra como si estuviera modelando figuras de barro.
El niño rebelde
Galeano se crió en un ambiente de profundas convicciones católicas, pero “no me fue bien con la santidad”, afirma. Siempre tenía una pregunta contestataria en el aula, y desde muy chiquito supo que estaba “destinado a ser expulsado de la clase”. Esas preguntas no han dejado nunca de acompañarle. Su educación universitaria transcurrió en los cafés de Montevideo. Comenzó a trabajar muy temprano y a militar en organizaciones políticas, lo que le llevó a estar preso, primero en Uruguay y después en Argentina, antes de su exilio a Barcelona a finales de los ‘70. Y es en Barcelona donde decidió llevar a cabo el lanzamiento mundial de su último título, que “quiso ser el libro de los nadies, de los no escuchados”. Galeano es un activista de la memoria: él prefiere dar voz a los protagonistas de hoy y de ayer, caminantes de la Historia, y desconfía de los futurólogos: “ése es el drama de los intelectuales, quieren creerse con el derecho a decidir la Historia, cuando los verdaderos protagonistas son la gente que trabaja, que son anónimos, y son los que merecen respeto y atención. Yo escribí este libro tratando de escuchar esas voces no escuchadas y de ver esas imágenes no vistas, de los anónimos que hacen la Historia sin saber que la hacen. Y esa multiplicidad de puntos de vista requiere mucha humildad: saber que somos un pedacito de algo mucho más grande y ubicarte en un lugar desde el cual puedas de veras escuchar y mirar. Para eso hay que lavarse los ojos y los oídos, los oídos taponados de los prejuicios acumulados durante siglos… Y las telarañas que te impiden ver todo el arco iris terrestre en su luminoso esplendor, que son el machismo, el racismo, el militarismo, el elitismo...” Dice que uno escribe “para abrazar a gente que no conoce y ser abrazado por ella”. Para él, la literatura latinoamericana es una “voz de voces” que da la diversidad de un continente “con amplias reservas de dignidad”.
La presencia de las mujeres
La revolución que salió menos herida del siglo del viento fue la lucha de las mujeres, uno de los ejes narrativos en la obra de Galeano… “y este libro”, nos dice, “es una tentativa de ver a la mujer de otra manera, porque la mujer fue concebida hasta ahora por la historia oficial como sombra fiel del prócer o como objeto decorativo. Y la verdad es que las mujeres han sido muy importantes en todos los procesos que hicieron lo posible para que el mundo cambiara. Entre ellas está la militante revolucionaria Olimpe de Gouges, que cuando la revolución francesa proclamó en 1793 su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, ella propuso una Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana y le cortaron la cabeza en la guillotina. Yo pienso que ese tipo de cosas deben ser reconocidas, para que ahora, que las mujeres ocupan un lugar por lo menos mejor del que ocupaban, se sepa que no fue un camino regalado por nosotros, los machos… sino que fue un proceso de lucha, un camino conquistado”.
Cada vez que Galeano escribe, intervienen mujeres como en un círculo mágico que se abre y le abriga. Cuenta que Helena Villagra, su compañera, le acompaña durante todo el proceso de creación, y sabe que después sus libros caen, mayoritariamente, en manos de ellas. “Yo les decía a los de sant Jordi que cuidado con las tradiciones, que provienen también de prejuicios acumulados. Y eso de regalarle al hombre un libro y a la mujer una flor no tiene nada que ver con la realidad: en la realidad la que lee es ella, y en todo caso, la flor debería ser para él, a ver si deja de ser un tarzán invulnerable y se enternece un poco”.
Periodismo profesional
“Hacer periodismo crítico es muy difícil, porque los espacios abiertos a la independencia en el mundo más transitado de la comunicación periodística, que serían los periódicos, se han reducido muchísimo en relación a lo que eran al final de la segunda guerra mundial. Yo he dirigido mil revistas y diarios y semanarios alternativos, y esto de ustedes me resulta conocido”, dice. Y nos cuenta su elección personal: “nunca quise ser un profesional del periodismo, en el sentido de entrar en la empresa que mejor me podía pagar y recibir el mejor sueldo, y después preguntar si tenía que escribir a favor o en contra. Nunca quise aceptar eso”. Eso sí, comenta esperanzado: “a pesar de que los medios de producción de opiniones y de informaciones están cada vez más concentrados en pocas manos, lo que ha ocurrido de bueno es la apertura de nuevos canales de comunicación, frente a las cuales yo tuve todos los prejuicios que ustedes puedan imaginar, y que he ido venciendo. Pero vía internet se han abierto algunos caminos de comunicación sorprendentes. Vamos a ver hacia dónde conducen, pero por lo menos han permitido que algunas voces, que antes resonaban en campana de palo, tengan ahora una difusión que está más cubierta. Y eso me parece muy positivo”.
Otro mundo es posible
En la era del miedo global, le pedimos a Galeano que nos recomiende uno de sus espejos para contarle a un bebé que acaba de llegar al mundo. Y nos cuenta Objetos perdidos: “Es verdad que, cuando yo era chico, creía que todo lo que en la Tierra se perdía iba a parar a la Luna. Después vi a los astronautas que fueron y no encontraron allá ningún objeto perdido en la Tierra. Y, sobre todo, no encontraron ni esperanzas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni promesas vendidas… Nada de eso había en la Luna. Y yo pienso que todo eso está en la Tierra. Quizá está escondido esperándonos. Entonces yo le diría al niño, a medida que va creciendo: bueno, ya ves, si todo eso está escondido, te está esperando a ti que estás recién iniciando este camino. Que las encuentres, a esas esperanzas y a esas ilusiones, y que las eches a andar”. Acto después, comenzó su recital de Madrid con una emotiva dedicatoria “a la memoria de los republicanos españoles exiliados en Uruguay, que me enseñaron la dignidad de los vencidos”.
Gracias, Enkarni y Giusepe.
lunes 2 de junio de 2008
Solidaridad con Patxi Ibarrondo

Hace siete años, en Cantabria, el secretario general del PP (ese partido político heredero del franquismo que nunca pide perdón pero exige el del otro hasta morir) denunció a Patxi Ibarrondo, director de una publicación crítica llamada "La Realidad". Consiguió en poco tiempo lavar su honor a costa de que el periodista se quedara sin periódico, y no quedando satisfecho, se le aplicó a Ibarrondo un embargo de sus bienes que le llevó a la completa indigencia. La situación se volvió tan cruel con el paso de los años que le embargaron recientemente hasta la cuenta donde le ingresaban la pensión de invalidez.
En Madrid el día 14 se celebra una cena-homenaje a este veterano activista de los movimientos sociales y comunicativos que no comen el alpiste de la mano del amo. Están a la venta bonos de apoyo en solidaridad con él y existe otra cuenta de apoyo a Patxi (toda la información está en el enlace de arriba). Yo sé que este blog nació de una inquietud personal semisecreta y no tiene difusión más que entre yo mismo y algunxs amigxs y que este granito viene para quedarse a vivir en el desierto de sal de mis emociones y poco más, pero también que es un espacio más, una ventana al cielo donde lanzar aviones de papel invisible..., y que no tendría el mismo color sin esto... así que ahí queda.
lunes 26 de mayo de 2008
la vuelta al día en 80 mundos
La semana pasada la oí en la televisión (quizá en el único concurso de la tele donde no se celebra el morbo, se juzga sin tapujos ni se utiliza a la mujer como un florero sonriente y donde, sorprendentemente, se aprenden cosas…) y después de enunciar las frases y decir que era el lema del Ministerio de la Verdad, el locutor dijo: “y se refiere a un tiempo que ya es pasado”.
Al principio me desencajó esa puntilla… pero es verdad… vivimos en un tiempo en el que ya no se ve la luz del “hala, mira, ¡es como ahora!” sino la oscuridad de que la consigna la tenemos interiorizada, de la misma forma que nuestro tiempo de libertad se reduce a quince días en agosto o que después de la noche viene el día en el calendario donde todos los santos se llaman Sísifo. ¿A quién se le ocurre la insensatez de salirse de la norma? ¿quién es capaz de desafiar al Dios Trabajo? ¿por qué no te compras ya un piso? Si no, no tienes nada... La letra con sangre entra, pero ¿leer, para qué sirve? Hay que correr para llegar el primero… y tú, ¿qué quieres ser de mayor? Y estudiar eso… ¿para qué sirve? ¿Y por qué elegir no ser ahora? ¿qué locura es esa de no escolarizar a un niño? ¿Y eso que os ha dado ahora de parir en casa… en qué mundo vivimos? ¿cómo vas a dejar de trabajar para eso, loco?En las horas que no utilizo del día, yo escribo en un blog, mientras me llega un correo impersonal-colectivo donde un antiguo compañero nos desea “que estemos programando bien nuestro viaje de vacaciones” (en pleno mes de mayo, con su primavera aún virgen, sus lluvias y sus hojas verdes)… y me suena a la conversación de dos presos a cadena perpetua preguntándose por el permiso que nunca llega… quizá ya llegó el momento en que hemos hecho nuestro el lenguaje carcelario. ¿Alguien puede dar la luz?
“No puedo seguir
escucho
los pasos del funcionario…”
(Marcos Ana)
martes 13 de mayo de 2008
En los ojos del joven arde la llama.En los ojos del viejo brilla la luz.
Víctor Hugo
…y en los ojos del niño?
…¿qué hay?
debería ser obligatorio mirarnos en el espejo de la infancia al menos una vez al día. Colocar nuestra imagen-recuerdo de lo que fuimos-somos en la puerta de casa o en la mesita de noche…, hacernos preguntas para revisitar el territorio donde aún no existía el ego, sino el juego… y el único tiempo posible era el ahora.
miércoles 7 de mayo de 2008
la historia y las marionetas
Cuando era mozo una canción que escuchaba en la cama decía “en tiempos de confusión y sin personalidad, en los que oímos tantas tonterías… en estos tiempos en los que cada uno ha aprendido a mirar exclusivamente por lo suyo. Qué fácil es con el paso del tiempo descalificar toda la vida de un hombre. Cuánta ilusión, fe y cordura perdidas en la caja negra de la historia. El trabajador, el parado, la pobreza, la miseria… todo queda oculto bajo la codicia del dinero. La causa de todas las desigualdades salvajes se esconde en el regazo del dólar. La paz de unos debe ser pagada por otros en la guerra… Lenin, escucha, han despreciado tus trabajos…”. Hoy, como en tantas cosas, quien defiende la figura histórica de Lenin pasa directamente a la lista negra de los molestos o de los terroristas.
Paseando por Berlín Este me di cuenta más que nunca que la historia la escriben los vencedores (aunque no podamos decir que la Unión Soviética haya vencido en una historia a la que dieron por finalizada en 1989 tras la victoria militar del monopoly mundial).
Y fui más consciente que nunca de que aquí (un rinconcito de Europa donde nunca se derrotó al fascismo y ni mucho menos fue ni simbólicamente juzgado) no hay sitio para recordar ni reconocer a los que sufrieron el avasallamiento militar en el 36, lo que después de cuarenta mil días se reconvirtió en Transacción y se le puso rostro democrático mediante el “Borbón y cuenta nueva” y las elecciones parlamentarias, una vez quedó todo “atado y bien atado”. Con el jaleo montado tras presentar la “Ley de la Memoria Histórica”, no parece que a nadie se le vaya a ocurrir plantear a corto plazo quitar la simbología fascista que aún queda en nuestros colegios, plazas, iglesias y demás patrimonio… como para pedir un monumento a la II República, al miliciano, al soldado defensor del régimen democrático de 1936, a las Brigadas Internacionales o a la Pasionaria… Escribió Gil de Biedma “de todas las historias de la historia, la más triste sin duda es la de España, porque termina mal. Como si el hombre, harto ya de luchar con sus demonios decidiese encargarles el gobierno y la administración de su pobreza”.
Es un sueño utópico conseguir que la memoria no esté en venta, y que no vuelva a suceder lo que en un pueblecito de Logroño tras la guerra, cuando un grupo de viudas, después de hacer colectas durante años, logró comprar los terrenos donde se escondía una fosa común en la que estaban enterrados sus familiares, para levantar ellas mismas un cementerio en 1979 con el que honrar su memoria. Hay tantas historias de esas por salir… Dulce Chacón, mientras investigaba para escribir “La voz dormida”, contó que en el norte se encontró con muchas abuelitas con miedo, que cuando tenían que hablar de la guerra aún hablaban en susurros, escondiéndose del pueblo por lo que pudiera pasar. Otras se declaraban en profunda sorpresa porque alguien viniera a preguntar por una historia por la que jamás nadie se había interesado…
La desmemoria es que no se haya roto con ese pasado, que nadie se eche a la calle o al monte por llevar a sus niños al colegio General Mola (quien llamaba a bombardear civiles y si eran mujeres y niños mejor, para mayor escarmiento rojo), o para pedir que el Valle de los Caídos sea renombrado como Museo del Horror… que eso se asuma como parte de un pasado que no fue nunca común y, sin embargo olvidemos, por ejemplo, que la inmigración forma parte de la esencia contemporánea de los pueblos ibéricos cuando convertimos a la inmigración en delito con la mirada o con el silencio o con el voto.
domingo 4 de mayo de 2008
la escalera de los caminos
viernes 25 de abril de 2008
El regreso de los piratas
Los piratas nunca tuvieron el nombre corporativo de “Estado Pontificio del Vaticano”, ni jamás se llamaron Isabel y Fernando. Tampoco sus siglas se abreviaban para detalle de la historia en siglas como FMI, BM... como el lobo de Caperucita, los piratas, los malos, siempre fueron los otros, los que llegaron siempre tarde, quienes nunca consiguieron el monopolio de la violencia ni tuvieron ni por un ratito la sartén por el mango, condenados a vivir sobre las llamas que calientan el guiso. Personajes al servicio de la moraleja, moralejas al servicio del bien, el bien al servicio de los que escriben la historia.
Hoy, que EEUUropa dedica buena parte de sus recursos a fortificar sus fronteras, los nuevos ministros de países nacidos de la emigración claman por no dejar pasar a un inmigrante más sin papeles y expulsar a los que estén en el país. Y los que no llegan a ministros hablan de bombardear pateras a la deriva. En la sombra, los inmigrantes hacinados en los CIE hacen huelgas de hambre contra su inhumano maltrato. En el sueño del mundo al revés, los países en desarrollo (el 80% de la población mundial que produce para el 20% que consume) verían cómo se hacen ricos los trabajadores del café o del arroz, y los ministros populistas del primer mundo propondrían bombardear un carguero lleno de algodón, microchips o alfombras, por venir directamente de la esclavitud del hombre por el hombre.
Y mientras tanto, la guerra continúa. Guerras encubiertas, guerras silenciosas. Invisibles guerras las del capital y el mercado. El gas que calienta los inviernos españoles pasa por debajo de las vallas de Melilla y Ceuta, en ese milagro que convierte al estado gaseoso la sangre derramada por la población civil en Argelia, en cruenta guerra civil patrocinada por la UE pero que no emiten sus televisiones. Las multinacionales, que ya son más importantes que los Estados, siguen desangrando continentes enteros (África, la inmensa mayoría de América, buena parte de Asia) en la mayor de las violencias… Corsarios modernos que ahora reivindican el derecho al expolio. ¿Y quién paga a quién la deuda externa en el monopoly mundial? De pronto vuelven los piratas, y con ellos la crisis, cuando es asaltado un atunero español por seres humanos desesperados en Somalia.
Todo esto de la división internacional de la barbarie me recuerda a una vieja canción de Kortatu: "tú, maldito burgués, nunca comprenderás; para ti, lo que ocurra en la calle siempre son problemas de los demás".
Escribió Eduardo Galeano: “en 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el África negra a Portugal, “para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica”. Por entonces, América tenía quince veces más habitantes que España y el África negra cien veces más que Portugal.
Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy”.
De fondo, suena "War", de Bob Marley, como Banda Sonora:
“Hasta que la filosofía que hace a una raza inferior y a otra superior no sea definitiva y totalmente desacreditada y abandonada… en todas partes habrá guerra.
Mientras haya ciudadanos de primera y de segunda clase en cualquier Estado…
Mientras el color de la piel de un hombre sea más importante que el color de sus ojos, siempre habrá guerra.
Mientras los derechos humanos básicos no sean de igual garantía para todos sin distinción de raza, habrá guerra… hasta que no llegue ese día… el sueño de una paz duradera, la ciudadanía mundial, las reglas de moral internacional seguirán siendo una ilusión fugaz que será perseguida, pero nunca alcanzada…
Ahora en cualquier parte hay guerra, y hasta que no caigan los indignos e infelices regímenes que someten a nuestros hermanos a una esclavitud inhumana en Angola, en Mozambique, Sudáfrica habrá guerra…
Guerra en el este, guerra en el oeste,
guerra en el norte, guerra en el sur…
Guerra, guerra, rumores de guerra…
Y hasta que ese día no llegue, el continente africano no conocerá la paz…"
viernes 18 de abril de 2008
Espejos
Galeano continúa educando nuestra sensibilidad con su mirada tierna y de combate ante un mundo que se derrumba. Y vuelve, tras cuatro años sin publicar, para regalarnos magistrales clases de historia contadas en retazos líricos que estremecen hasta las tripas. Mujeres y hombres de carne, hueso y utopías a través de los tiempos, los verdaderos personajes de Galeano no suelen aparecer en las enciclopedias –donde quien se mueve no sale en la foto– sino como estatuas deshumanizadas. A menudo invisibles y siempre humildes, ellos nos cuentan la vida a cada párrafo, desde la Prehistoria a la Guerra de Iraq, desde Mahoma hasta el Che Guevara, en la cara oculta del realismo mágico. Cuentos nacidos al fuego de la lucha, dormidos en el regazo del tiempo y que llegan a nosotros con el viento de sus palabras. Espejos donde mirarnos, que reservan siempre un lugar a la esperanza, porque el camino de la revuelta se retoma una y otra vez en distintos escenarios, en el “nacer incesante” de quien reinventa el mundo cada día.
Poesía militante de la memoria y la conciencia, versos libres construidos desde la dignidad y contra la indiferencia, la voz universal de Galeano está llamada a ser de lectura obligatoria en la escuela del mundo al revés, para devolverle al mundo la cordura y el respeto al ser humano, a su historia y a la naturaleza misma de las cosas.
http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article5796
domingo 6 de abril de 2008
La canción más bonita para los invisibles
neska berebiar baten begiak...
Ometepe uhartean, kamioi batean hamaika
ilunabarra gorri beroa...
Mexiko taxi batean buru atzean, bortitza,
pistola kanoi baten taktoa...
Pasaiako amildegian gauean larruzko txupaz
beltzaran hura nere gainean...
"Viva la vida" esaldia Frida Kahlo-ren koadroan
margotu zuena hil zorian...
Bizitza triste eta ederra, itsasoa ilun samar
eskegi gabe telefono bat, bizitza triste.
Los ojos de una muchacha bereber en el mercado popular de Asni, en la zona del Atlas, Marruecos. Un cálido y rojo atardecer en un camión abarrotado de gente en la isla de Ometepe, Nicaragua. El violento tacto del cañón de una pistola detrás de la cabeza en un taxi, Ciudad de México. Aquella morena sobre mí, con chupa de cuero, en la noche junto al precipicio de Pasaia. La frase "Viva la Vida" en el cuadro de Frida Kahlo, aquel que pintó en su lecho de muerte. Vida triste y hermosa, mar oscuro, un teléfono descolgado, vida triste.
(Bizitza triste eta ederra, Joxe Ripiau)
...hoy leo en el periódico que el último domingo de 2007 un mendigo de 49 años murió congelado en las calles del Rastro madrileño. Sentado en un banco, nadie se percató ni de su existencia ni de su no existencia hasta largas horas después. En la fiesta del consumismo, miles de personas desfilaron sonrientes ante un cadáver durante un día entero y sin la más mínima perturbación. Él ya había muerto mucho tiempo atrás.
martes 25 de marzo de 2008
El pájaro y la huella
"La señora Yonsuk decía que lo que nace en este mundo no desaparece nunca; así como se ve ahora la luz de una estrella que ya no existe, todo lo que se ha ido deja una huella, que se materializa de nuevo, incluso mucho tiempo después, delante del que espera".
El pájaro. Oh Jung-Hi
Bajábamos por un camino de tierra, que el viejo Citröen soportaba con dignidad, aunque a veces se quejaba de las piedras que golpeaban contra los bajos. Dejando atrás el lago de Sanabria, ya comenzaba a oler a poblados de hombres viejos y mujeres de luto. Sobresalía ligeramente, sobre el horizonte, el humo de la leña consumiéndose atrapada en sus chimeneas.
Y de repente, ocurrió.
Un diminuto pájaro apareció de la nada, y se estrelló contra el parabrisas. El golpe fue seco y doliente, quebrando el silencio, pero sonó con la suavidad agitada de un aleteo entre las ramas. Pude ver por el retrovisor cómo el pájaro en un segundo vencía la gravedad y hacía el amago de remontar el vuelo, pero enseguida cayó con cuidado a los pies calientes del asfalto. Una lenta caída, a cámara lenta.
Paramos el coche en ese mismo instante y salimos corriendo a buscarlo. Estaba sentado, posado sobre el mismo centro de la carretera. Inmensamente quieto. Parecía tranquilo, aunque nosotros íbamos corriendo hacia él. Mansamente, se dejó coger, sin parpadear. Nos retiramos de la carretera con él en el cuenco de las manos. Sentí su calor suave en mi manita. Dos, tres, cuatro manos acariciándolo, cubriéndolo, tratando de revivirlo o despertar en él una señal de recuperación. Mis ojos se detuvieron en su belleza. Era un martín pescador. Tenía un pico alargado, que utilizaría hábilmente para comer de las aguas del lago. Era diminuto para su especie, no pasaría de diez centímetros. Y sin embargo, concentraba en cada milímetro de su ser una hermosura increíble, como una caída de sol en los atardeceres de Tánger. Su vientre y algunas otras zonas estaban pintados de un naranja cálido y acogedor. Y el azul turquesa y el blanco jugaban por el resto de su cuerpo. El color de su plumaje depende de la incidencia de la luz. Y esta vez el sol parecía haber caído para siempre.
El martín pescador. Cuentan de esta especie que, aunque silenciosos y solitarios, macho y hembra se juntan para construir una galería en los márgenes del río donde habitan, para colocar allí sus crías. Ella pone de cinco a siete huevos, que esconde bien dentro del nido. La casa familiar se establece a poca altura sobre el nivel de agua, y por eso estas avecillas vuelan tan bajo. También esa altura les proporciona una vista formidable para divisar los pequeños peces con los que se alimentan. Y también dicen que a la hora de pescar entran de cabeza en el agua con su rapidísimo vuelo a baja altura, con el pico por delante. Cayendo en picado con los ojos cerrados, alcanzan a su presa con una altísima tasa de éxito. Sin embargo, un automóvil, aunque viejo y cansado, representa el mayor de los enemigos. Y el cristal no es el agua, aunque a veces engañe.
El pequeño ave comenzó a boquear como un pez herido y apartado de la orilla del mar. Una, dos, tres veces abriendo su largo pico. Como queriendo sobreponerse… o quién sabe, en una larga espera desafiando al destino… Cuatro, cinco aperturas, cada vez más fuertes… Nuestras manos lo cubrían, observándolo y dándole todo el amor del mundo, ése amor que le faltó a los invasores de un paraje natural que no era suyo… Manos abrigando la belleza y también a todas las disculpas humanas… y al sexto suspiro, con la misma mansedumbre de sus movimientos, dejó de respirar, muy suavemente…
Cuando, a modo de epitafio, una gotita de sangre salió de su pico, algo más que un diminuto pájaro disfrazado de arco iris quedó posado para siempre en el regazo de un árbol milenario.
miércoles 6 de febrero de 2008
En el vientre del silencio
como quien descubre una isla desconocida
habita la sombra un niño herido
rodeado de lo que nunca tuvo
los abrazos que no dio, los besos imaginarios.
A la luz, la abundancia
y la soledad.
El niño dibuja letras desgarradas de la herida
jirones de deseos soñados
fusas y semifusas, un silencio de blanca
colgando de la cara oculta de la Luna,
llantos acunados en pentagramas noctámbulos
o dormitando en el lecho
del paraíso de la hoja en blanco…
Un espejo en el espejo,
en el momento exacto en que comprendes
que el ojo no es ojo porque tú lo ves,
sino porque él te ve.
lunes 31 de diciembre de 2007
haiku a la desbandada de las últimas horas de 2007
trueno dos mil cohetes
vendaval de aves.
jueves 6 de diciembre de 2007
notas del crudo invierno
no es más que un lecho de hojas secas sobre la tierra fría.
Resucitan las ramas con sus venas abiertas
desangrando el cambio climático...
En el aire las cigüenas con sus alas abiertas
vuelan junto a un grupo de golondrinas
rasgando unidas el aire de alas negras,
pintando de sonidos el manto silencioso
sobre el que va cayendo
la noche...
y ahí abajo,
entre las piedras solas,
donde la poesía no quiere ser más que eso,
el hombre
camina adentrándose
en un invierno que no llega.
jueves 15 de noviembre de 2007
Mi frío
y frío en la copa de vino entre los dedos en el refugio del Parsimonia.
Frío cuando entra un negro al bar con discos piratas
y la dueña del garito, inmigrante chilena,
lo recibe con una cariñosa bienvenida de abrazos.
Frío al abrir los ojos a la mañana de domingo en Madrid
...y ver un cartel de lobos y ovejas en un barrio obrero del sur.
Frío en el filo de un cuchillo de caza
contra un corazón valiente, caliente, frío.
Frío en el suelo del andén congelado.
Mi frío.
está mordido de hogueras.
(Dedicado con retraso a los artistas del taller de Lara)

lunes 12 de noviembre de 2007
Asesinato fascista en Madrid
Los mismos vecinos del barrio organizaron una contramanifestación para plantar cara al fascismo y mostrar que no iban a ser bienvenidas en el barrio las actitudes racistas. A la convocatoria se sumaron muchos jóvenes de los barrios del sur. La cita antifa era en Legazpi, donde se había quedado, por cuestiones de seguridad, para acudir en grupos a la protesta. En el vagón que llegaba a Legazpi iba a salir un joven fascista que vestía una sudadera que le delataba. Soldado de profesión y atacado por su propio miedo (sin duda lo que más alimenta tanto odio en un descerebrado), sacó un cuchillo de caza de 25 cms para abrirse paso entre el grupo de jóvenes antifascistas y se puso a lanzar navajazos. Clavó el cuchillo en el corazón de un chaval de 16 años, y muy cerca del pulmón de otro de 19, lanzando cuchilladas al aire y produciendo cortes a la demás gente del vagón y los andenes. Por los pasillos, cogió un extintor para escapar de la gente entre el humo y logró huir, aunque en la calle varios antifascistas pudieron alcanzarle y reducirle.
En la calle, la policía protegía la manifestación ultraderechista. No tardaron en realizar violentas cargas (con porras de metal, pelotas de goma y gases lacrimógenos) contra los jóvenes del barrio, produciéndose una batalla campal. Un joven recibió un pelotazo en la cabeza, y quedó detenido y tendido con la cabeza abierta mientras la policía negó la entrada de la asistencia médica hasta que terminara la manifestación fascista (permitiendo que los fascistas pasaran delante de él haciéndole fotos con sus móviles y ridiculizando sus heridas). Finalmente, la concentración fascista fue disuelta, pero el joven Carlos, que asistía a plantarle cara al fascismo, ya no volverá a su casa de Vallecas.
Los medios de comunicación venden la noticia como un enfrentamiento entre bandas, cuando se trata claramente de un asesinato perpetrado en el entorno de una manifestación fascista autorizada por la Delegación de Gobierno. No parece nada difícil encontrar responsabilidades, aunque de estas cosas nunca se responsabiliza a nadie.
No es un hecho aislado. En los últimos meses, en Madrid se están sucediendo ataques xenófobos y fascistas en una estrategia clara de la ultraderecha. Los más recientes, el joven congoleño que quedó tetrapléjico en Alcalá de Henares, un colombiano en Las Rozas o la paliza en el metro de Alfonso XIII a varios inmigrantes a plena luz del día. Aumentan las agresiones racistas en centros comerciales por miembros de la seguridad privada (como la paliza a dos mujeres negras en El Corte Inglés de Méndez Álvaro esta semana). Palizas y vejaciones a puerta cerrada que nunca trascienden por el corporativismo, la impunidad y el proteccionismo que los ampara, y el miedo a las represalias para quien denuncia. Aunque se sabe de tantas infiltraciones de ultraderechistas en los cuerpos de seguridad (públicos y privados), incluso de líderes ultraderechistas que son dueños de empresas de seguridad privada que prestan servicios a grandes empresas, nunca se toman medidas al respecto.
Por la tarde de ayer se fueron organizando espontáneamente y mediante móviles y boca a boca (según se iba conociendo la noticia) concentraciones de protesta en distintas ciudades por el asesinato fascista, donde se corearon gritos como "Carlos, hermano, nosotros no olvidamos" y "Si tocan a uno, nos tocan a todos". En la convocatoria de Barcelona se guardó un minuto de silencio en recuerdo del joven antifascista.
Esto no es nada nuevo. La impunidad con la que se mueve la ultraderecha en la ciudad de Madrid, la cobertura mediática que diversos sectores dan a su pensamiento xenófobo y la complacencia y el soporte que encuentran en la derecha neocon y ultraconservadora es el caldo de cultivo para que organizaciones fascistas se estén haciendo con el control de la calle utilizando las formas del Frente Nacional de Le Pen (visitando barrios obreros donde nunca han tenido presencia). Todo esto ante la cobardía y la pasividad del gobierno del PSOE. Sin ir más lejos, ayer mismo el Gobierno desvinculaba el asesinato con la manifestación y con el racismo.
En vez de exigir la disolución de las bandas fascistas y la depuración de los miembros fascistas que integran las fuerzas de seguridad del Estado, minimizan complacientemente lo ocurrido.
Un reciente comunicado de la Coordinadora Antifascista de Madrid ya denunciaba lo siguiente:
"El pasado sábado 23 de septiembre en el Barrio del Pilar asistimos al brutal apaleamiento de varios jóvenes por parte de un numeroso grupo de neonazis. Uno de los chavales agredido tuvo que ser operado de urgencia por hundimiento y fractura del cráneo. Esta fue la más grave de las múltiples agresiones que llevaron a acabo a lo largo de la noche, en este y en otros barrios de la zona norte de Madrid. Este grupo de fascistas se reunió antes y después de las palizas en el local del partido ultraderechista "Democracia Nacional" ubicado en las plazas del barrio, según han confirmado multitud de vecinos. Pese a la advertencia que por parte de algunos vecinos se hizo a la Policía Nacional y Municipal, su pasividad fue absoluta, incluso después de las agresiones más graves, que se produjeron a pocos metros de una comisaría. Camuflado bajo el engañoso y confuso nombre de Democracia Nacional, este partido político ampara y da cobertura a jóvenes neonazis como los que agredieron al vecindario el pasado 23 de septiembre. Estas palizas no son un hecho aislado ni excepcional, son parte de una estrategia de la ultraderecha en Madrid.
El 25 de agosto, en las fiestas de Alcalá de Henares, 15 nazis atacaron a las personas que se encontraban en la caseta del PCE e hirieron a tres personas. Uno de los asaltantes, que salieron de la caseta de Falange, dijo ser guardia civil. Los fascistas contaron con la complicidad de la Policía Municipal, ya que se les avisó de que se preparaba la agresión y no hicieron nada.
El 1 de septiembre, en las fiestas de Pozuelo, un grupo de nazis se dedicó a dar varias palizas. Causaron siete heridos incluido un concejal del PSOE quien dijo que los agresores son los nazis de toda la vida de Pozuelo y Majadahonda, aunque ya no vistan de skinheads. Los agredidos señalaron la pasividad de la Policía Municipal.
El 8 de septiembre, en las fiestas de Canillejas, 40 nazis intentaron atacar la caseta de la asociación cultural Krisol. La policía identificó y cacheó a la mayoría del grupo, pero dos nazis llegaron hasta la caseta. La agresión les salió mal y un nazi acabó lesionado.
El 16 de septiembre, en las fiestas de Fuenlabrada, un grupo de unos 30 nazis se dedicó a dar palizas. Un agredido tuvo que ser hospitalizado.
El 22 de septiembre, en las fiestas de Talavera de la Reina (Toledo), un grupo de nazis destrozó la caseta de IU. Al acudir la Policía Municipal, les atacaron e hirieron a un agente. Los nazis contaron con la colaboración de la Policía Nacional que hizo todo lo posible para que los fascistas detenidos por la policía municipal fueran puestos en libertad esa misma noche.
El 22 de septiembre, en la Plaza de Opera, un grupo de 15 nazis atacó a seis jóvenes de izquierda, con el resultado de dos heridos. El Partido Popular y algunos medios de comunicación dicen que esta estrategia de agresiones neonazis a gentes de izquierda, inmigrantes, mendigos, homosexuales, toxicómanos... que sólo en el último mes ha dejado 17 personas heridas, algunas de ellas graves, no existe. Que todo esto no es más que un problema de "tribus urbanas", de punkis y skin heads. Pero las agresiones fascistas están alcanzando tal nivel que cada vez les es más difícil ocultar la realidad.
El pasado mes de febrero, un grupo de ultraderechistas colocó una bomba en el teatro Alfil para que explotara durante la representación de una obra de teatro que criticaba la religión católica. Sólo la rápida intervención de los trabajadores del teatro evitó una masacre. La Policía aún no ha considerado oportuno detener a nadie. Desde hace casi un año, la alcaldesa de San Fernando de Henares es amenazada continuamente de manera pública por un grupo neonazi de esa misma localidad, por ser de izquierdas y por haber adoptado a una niña inmigrante. La polícia tampoco ha considerado oportuno detener a nadie. La complicidad policial con los grupos fascistas es cada vez más evidente. En los cuerpos policiales y militares aún hay una importante presencia ultraderechista, gracias a la ley de punto final que supuso la transición política española. Los asesinos, torturadores y violadores de la policía franquista han seguido ejerciendo sus labores en la monarquía parlamentaria; ni uno sólo ha sido juzgado por sus crímenes y violaciones de derechos humanos. Esto ayuda a entender por qué las organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, denuncian año tras año la pervivencia de la tortura en comisarías y cuartelillos. Esto explica que en los grupos neonazis abunden polícias, guardias civiles y militares. Por todo ello, sabemos que el problema de las agresiones neonazis no se soluciona con más policía, que ha estado presente en la mayoría de las agresiones del último mes y no las ha impedido. Si la policía permite que se amenace a una alcaldesa, que reconocidos nazis agredan a un concejal, que ultarderechistas coloquen una bomba en un teatro repleto de gente... nadie en su sano juicio puede pensar que vayan a impedir las palizas a jóvenes, inmigrantes, homosexuales, mendigos...
El problema de las agresiones neonazis, de las que cualquier persona podemos ser víctima, se soluciona con:
1 - La organización y la movilización que obligue a cerrar locales, partidos y grupos que impulsan las agresiones como Democracia Nacional. Exigir la depuración de los fascistas presentes en la Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas.
2 - La denuncia en los juzgados de las agresiones. Si las denuncias se realizan en la comisaría es muy probable que nunca lleguen a ninguna parte, o que incluso l@s agredid@s acaben denunciados
3 - El derecho a la autodefensa. La autodefensa no debe ser espontánea, ni significa romperlo todo cuando "me lo pide el cuerpo". Debe estar enmarcada en una estrategia y estar mínimamente auto-organizada".
martes 30 de octubre de 2007
viernes 19 de octubre de 2007
...la revolución
...es perderse en lo infinitamente pequeño de una hoja recién caída, pararse a leer su epitafio de otoño, sentir en la palma de la mano viva sus últimos coleteos, sus venas abiertas, su cuerpo caliente, tomar conciencia y vivir. Quedarse suspendido en el pentagrama sobre la corchea aérea de una ocarina...
huir, maldecir el mundo de las prisas,
que muera poco a poco la no vida,
desandar la escalera que viaja del sueño a la pesadilla
y desaprender lo aprendido, instruidos firmemente
desde que no sabíamos nada
hasta hoy, que lo desconocemos todo,
entrampados en el viejo negocio de creer nuestro lo ajeno
y de ver la felicidad propia en la felicidad de los otros...
domingo 30 de septiembre de 2007
treinta días
inspiración sin ruido, el arte de frío
ante la normalidad de los pasos callejeros
los ojos buscando respuestas en los caminos marcados
siempre algo distinto a la señal de "prohibido el paso".
nacerá otra manera de ser hombre
mientras haya quien crea en la poesía
y la poesía es flor y fusil
y conciencia y sin rendiciones.
y las letras, a veces, cartuchos de fogueo al corazón caliente,
látigos en la médula,
como quien se clava una púa silvestre
o le pica en la piel dormida una araña soñadora
revolcándose en el bosque salvaje, vida...
jueves 30 de agosto de 2007
plegaria de las letras tristes contra tu ventana
en la noche callada
voy lamiendo de tu mano
los últimos pedazos
de este amor con espinas
y digo adiós en vano
pues esta despedida
es como en un epitafio
de sombras tristes
que se quedan para siempre
rondando las entrañas
de la vida
se me olvidó ser libre
y digna y yo
para sufrirnos
en las reglas del amor
y sus heridas
nos queda la aritmética
que rotos somos más
mientras un aullido sordo
golpea en las tinieblas
de esta absurda sumisión
fidelísima drogadicción
aguja y sida.
domingo 19 de agosto de 2007
beti izango dugu...
En una ciudad lejana
Clandestinidad y resistencia anti-fascista
Ambos hurgando en cicatrices aún abiertas
En el amor imposible
Emociones hirientes
Sentimientos encontrados
Todo era gris y tú, sin embargo, de azul
Hay un dolor en el pasado
Tú eres la canción “El tiempo pasará”
No, no es Casablanca,
Porque a nosotros siempre nos quedará Bilbao...
(B.S.O. Fermin Muguruza)
la noche huele llena de sí misma
a una profundamente humana
mezcla de licores sobre el asfalto,
y de pronto, has regresado de nuevo.
una familia boliviana vende ponchos en el Arenal,
y simpáticos nigerianos pañuelos de las fiestas...
más adentro de la herida
se reúnen mozas y mozos a brindar por los que no están
"cuatro paredes encima, la luna en medio, y tú, mirando hacia arriba" (Itoiz)
en la marea de almas, el sexo aparece en una mirada furtiva,
junto a la rabia, hermanas siamesas,
cada una tatuada en los nudillos de las manos
y el reloj muere solo en mitad de la noche...
viernes 17 de agosto de 2007
...el diablo no tiene quien le escriba
América Latina es otra cosa, en esta versión macabra del realismo mágico condenada a revivir siempre el mismo final y el mismo nacer incesante. Tras el expolio, el siglo XX consistió en una continua creación de demonios para justificar las intervenciones del vecino de arriba. Sin embargo, el pequeño lagarto verde en el Caribe resistió embestidas e invasiones, y aguanta como buenamente puede en el día a día de restricciones y calumnias. Hoy, el diablo lleva boina roja. Hugo Chávez, personaje tan carismático como controvertido, incomoda a todos los tentáculos del pulpo de los negocios latinos en la aldea global. Para él se le ha reservado un personaje maquiavélico, con ansia de poder. En su ficha de personaje está subrayado su pronunciamiento militar, su "caracazo" particular en el 92. Y se le saca mucho partido a su forma de arengar a las masas y al orgullo con que mira al proceso social del que se siente líder. En toda ficha de malvado, en el carácter oculto del personaje (eso que los teóricos dan en llamar "la teoría del iceberg") aparece en letra minúscula la palabra "nacionalización", el gran pecado imperdonable.
En España, creadora de monstruos por excelencia, no se le dedica atención al proceso social que se vive en los últimos años en Venezuela. Sin embargo, se le da una extraña cobertura a todo hecho susceptible de crítica en la vida cotidiana de aquella república desde que el Movimiento Bolivariano se aupara con el poder y cada vez que va arrasando en las votaciones populares.
Pero el país que tiene un jefe de Estado nombrado por un general fascista que gobernó el país durante cuarenta años (como su sucesor, dejando todo "atado y bien atado"), que nunca ha sido sometido a referendum y nadie puede cuestionar que el suyo es un cargo vitalicio y hereditario por su interminable familia (que ostenta cargos en las directivas de las principales empresas del país), no tolera que en Venezuela vaya a haber un referendum en cada barrio para que los venezolanos elijan si dejar en el poder indefinidamente a Chávez (aunque sea un cargo revocable en la V República). El país que lleva años criminalizando y encarcelando iniciativas políticas, plataformas sociales y juveniles por acusaciones de colaboración con banda armada..., que cierra periódicos ante la misma nebulosa judicial (Egin, Euskadi Información, Egunkaria, la asfixia económica de Gara y diversas editoriales o el secuestro de El Jueves, el cierre de Tele K...) no tolera que en Venezuela se deniegue una licencia a quien conspira contra el Estado y llama al magnicidio, o que el estado venezolano impulse iniciativas como Tele Sur.
Esta mañana, en la SER, el director del programa matutino habla con tan desagradable desprecio de Venezuela que parece que el croissant ha escapado de su estómago y le está comenzando a morder por dentro, las pinzas del cangrejo de azúcar se han rehecho y le pellizcan insistentemente el corazón, bombea, vida, rebélate, plántale cara a tu amo. Pero es el tono habitual empleado para esta parte del subcontinente estadounidense. Hablan los tertulianos y todos opinan lo mismo, vaciando de contenido las palabras. En la hora del ventrílocuo hablan los intereses económicos de cada grupo mediático. Violando de nuevo el concepto de "democracia", que ante ellos permanece intacta con todas las formas de la libertad de expresión. Los jueces, sentados ante una confortable mesa del primer mundo, dictan sentencia ante un mapa de España sobre los males que aquejan al resto del planeta. En el fondo, no importa que los venezolanos elijan: ya están condenados de antemano por los creadores de opinión global.
Y nosotros, ¿cuándo aprenderemos a mirarnos en el espejo? Mientras tanto, los lápices de Hollywood palidecen, porque su última versión del diablo sólo triunfa en las carteleras de los informativos.
(Imagen: grafitti en la calle de un barrio popular de La Habana.)
martes 14 de agosto de 2007
...y yo me asomo a esta ventana...
Los artesanos, los pequeños comerciantes, los carpinteros, los sastres... que vimos el momento de la venganza conformando la fuerza de choque popular que asaltaría la Bastilla en aquel verano de 1789.
Estos días de verano, doscientos dieciocho años después y mil nuevos intentos revolucionarios más tarde, el despotismo ilustrado del dios mercado y su mecanismo consumista de supervivencia generaron el cambio climático sobre nuestras conciencias... y hoy la nieve congela Buenos Aires, y el miedo congela los caminos y las ilusiones en Nafarroa, en Delphi, en casa...