martes, 15 de julio de 2008

La cena de los idiotas

A estas horas de la noche, todos somos Francois Pignon.
"Ahora, a trabajar y a consumir"... parece mentira que la frase pertenezca a un dirigente socialista, presidente del Gobierno. Y que encima sea la frase de cierre de un Congreso de un Partido Socialista europeo, dirigida a los militantes del PSOE.
Era ZP, una marca como cualquiera otra, ahora devaluada en el mercado de valores.

"Producid, consumid, malditos..."

Hace ya tiempo que los partidos que se dicen socialistas desterraron el marxismo y las ideas comunistas de sus programas... y paulatinamente esos idearios son sustituidos por el viaje surrealista hacia ninguna parte. Aquí un socialista en 1976 y desde la clandestinidad denunciaba el carácter imperialista y de clase de la OTAN con unos valientes y brillantes artículos firmados con seudónimo..., y, diez años después, ya presidente, se ponía el primero en el desfile yanki abriendo sus bases militares para eliminar objetivos incómodos del monopoly mundial y penetrar en nuevos mercados cogido de la mano invisible de la barbarie. ¿Se trata del viaje del héroe o el viaje del monstruo?

Hoy, que los políticos son de carrera y ya no pasan en su juventud por la trena, ni siquiera por la comisaría; que las mentiras van decoradas en operaciones de márketing y eslóganes publicitarios diseñados por grandes empresas, que nos venden sonrisas vacías entre cortinas de humo... sencillamente se hizo el juego de letras infantil de la fe de erratas: donde ponía "comunismo" debe decir "consumismo". Y 160 años a la papelera de un plumazo.

Uno de los grandes engaños del "socialismo real" y demás experiencias socialistas ha sido el valor del trabajo. En mayor o en menor medida, se produjo más que nunca a costa de sustituir la "explotación del hombre por el hombre" por la "explotación del hombre por el Estado".

Y en estos tiempos difíciles, donde las nubes de arena no nos dejan ver más allá de las marcas, seguirá siendo verdad aquella viñeta de El Roto en la que la rata decía mientras volvía la esquina "el capitalismo funciona, sólo hay que saber adaptarse". O aquel gordo de traje, con puro en la boca, que después de hacer carrera política se hizo con un gran banco y decía "el capitalismo como mejor funciona es siendo rico".

O quién sabe si aquella del emérito Rodríguez Braun, que en la radio decía que se indignaba cuando veía a un indigente vendiendo "La farola" y decía, fuera de sí, que él le preguntaba siempre al indigente: "¿pero por qué no vende el Cinco Días?"

Si es que en el fondo los demás no lo entendemos. O no los entendemos. Pero caminamos decididamente hacia el día en que sus verdades mesiánicas hagan posible que nos encontremos en un mundo de ciudades-mercado habitadas por ciudadanos-consumidores, en las que solo nos topemos con kioskos de verdad vendiendo mentiras, en un mundo lleno de kioskeros embargados hasta el alma para poder mantener su chiringuito. Chungo destino.

4 comentarios:

ada m. dijo...

Esta entrada me ha desplazado mentalmente hasta el Rivas Futura y su ayuntamiento tan lleno de palabras comunistas en los panfletos electorales...hoy mismo he visto anunciada la nueva parada de metro que lleva a la Consumópolis...qué incoherentes somos los seres humanos...

Felicidades, Igor, por expresar tan bien unas cuantas ideas que los demás también querríamos expresar.

Bxus,
ada

igor dijo...

Consumópolis, ¡ya te digo!
A mí las contradicciones humanas me gustan, son la vida misma... ¿no?
Lo ajqueroso es el poder, o aquello que sea que haga que una persona con principios, con conciencia... haga suya con el tiempo una bandera ajena para salvarse. Yo cuando oí eso de "a consumir" no me lo podía creer... luego pensé que lo había soñado. Pero la realidad últimamente está por encima de las pesadillas.

En Rivas hay muchas, muchísimas cosas buenas..., pero se les fue definitivamente la pinza con los grandes gigacentros comerciales. El día que vi que plantaron un McDonalds en la misma entrada a Rivas, que parecía una señal de "Bienven(d)idos" me entró una depresión inmensa!! Yo aún no conocía a nadie, y ahora recuerdo que les planté una pintada en el muro con mi rabia adolescente (quétiempos). Pero desde entonces, el monstruo no ha parado de crecer (el de Rivas, digo... bueno, y yo tb... ¡o no! quién sabe...).

Un beso grande, Ada! Y ánimo con esa patita!! :)

ada m. dijo...

Yo comencé a tomar conciencia sobre la incoherencia incluso entre ciertos movimientos sociales que presumen de ser "sociales", cuando me hice delegada sindical en mi anterior empresa. Recuerdo que el mismo primer día en el que tomé responsabilidad en el cargo de secretaría de la mesa sindical, los altos dirigentes del sindicato me estamparon como una bofetada "Ada, lo mejor de ser representante sindical es que podrás disfrutar de tus horas sindicales para hacer lo que quieras, incluso escaquearte de tu puesto de trabajo para hacer las compras"...Quería morirme!! No podía creérmelo. Irme de compras durante mis horas sindicales!!! Claro, no me sorprendí cuando la empresa comenzó a realizar una encubierta regularización de plantilla masiva (cientos de trabajadores a la puta calle y sin ningún tipo de miramientos) y los sindicatos no hacían absolutamente nada. Tan sólo tener luchas de poder entre ellos para conseguir mayores puestos representativos. Al mismo sindicalista que me había realizado semejante consejo de bienvenida, le pregunté: "¿Pero no vais a hacer nada? ¿Están despidiendo a los trabajadores en nuestras narices y vosotros no vaís a hacer nada?" Y entonces él me respondió: "Ada, tú es que aún eres muy joven y vives en la utopía". En realidad, los sindicatos limitaban sus esfuerzos en negociar, también encubiertamente, con los empresarios para salvar sus culos. De hecho, descubrí personalmente cómo algunos trabajadores sólo se apuntaban a las listas sindicales para blindar sus contratos y no ser despedidos...En fin, una incoherencia de tal calibre me encontré que al final decidí ser yo quien levantara el dedo para negociar mi despido y mandarles a tod+s al cuerno. Ahora, soy educadora ambiental y procuro ir por libre. Sin grandes contratos que me aten ni que me vendan ante ciertos empresarios o sindicalistas. Eso sí, continúo sindicalizada porque, en el fondo, aún sigo creyendo que algún día alguien vendrá a poner coherencia a todo este sistema de "hoy por mí y mañana también".

Un bxu, Igor, y gracias por tus ánimos...tengo la patita aún en su sitio (o eso espero) y la ventaja es que ahora tengo más tiempo para poner en orden ciertas ideas que antes andaban caóticas en mi cabeza :)

Bxus grandes,
ada

igor dijo...

lo del mundo sindical es como de otro planeta, Ada... ¡el mundo al revés! Aunque no generalizo porque sin duda sigue habiendo gente que se lo curra mucho, pero ya ves, lamentablemente esto es más tópico de lo que parece... Eso de "hoy por mí y mañana también" me ha gustado. En mi curro hacemos bromas con lo de "aquí, primero yo, después yo y, si queda algo más, pa mí".
Y la verdad es que es muy saludable eso de parar una temporadita a estar con un@ mism@... yo creo que sólo pararía en una de esas (que tuviera un esguince, una operación...) pero tiene un valor del copón para "reencontrarnos", tocarnos las tripas y ver dónde estamos... Beso y gracias a ti, Ada!!