viernes, 19 de octubre de 2007

...la revolución

...es a veces contemplar un atardecer... el sol cayendo en el regazo gris de la ciudad, en el colchón triste del fakir urbano, el martirio de los idiotas. Como cae cada día camino de la noche, a nuestras espaldas o sobre nuestros ojos, pero siempre lejos, invisible.

...es perderse en lo infinitamente pequeño de una hoja recién caída, pararse a leer su epitafio de otoño, sentir en la palma de la mano viva sus últimos coleteos, sus venas abiertas, su cuerpo caliente, tomar conciencia y vivir. Quedarse suspendido en el pentagrama sobre la corchea aérea de una ocarina...

huir, maldecir el mundo de las prisas,
que muera poco a poco la no vida,
desandar la escalera que viaja del sueño a la pesadilla
y desaprender lo aprendido, instruidos firmemente
desde que no sabíamos nada
hasta hoy, que lo desconocemos todo,
entrampados en el viejo negocio de creer nuestro lo ajeno
y de ver la felicidad propia en la felicidad de los otros...

4 comentarios:

Lara dijo...

¿Esto tan hermoso piensas cuando trabajas?

igor dijo...

desde mi ventana se ve la sierra invencible ganándole la muerte a las nubes grises de los hombres y sus rascacielos...

AROA dijo...

si el tiempo permitiera estos silencios para verlo todo así...

quiero perderme en lo infinitamente pequeño

igor dijo...

el tiempo es un regalo envuelto en papel de colores y sin abrir, no lo culpabilicemos... l@s que no nos lo permitimos somos nosotr@s, aroa!! "aroa", en euskera, es el momento preciso y precioso, el tiempo adecuado para algo... y la vida está esperando! :p